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Flight of the Phoenix

Mensaje por Sydney J. Watson el Mar Oct 02, 2012 12:19 pm

Siempre desde que tenía memoria (a pesar de que cuanto más intentaba acudir a ciertos recuerdos más nublada la tenía) había sido una persona que estaba de alguna forma en unión con la naturaleza. No es que me costase hacer vida con las demás personas, porque en ese caso no me habría visto envuelta en una relación sentimental ni viviendo con otra persona (cosa que nunca es fácil), pero cuando me encontraba rodeada de la naturaleza me invadía una paz que pocas veces sentía, como si una parte de mí perteneciera a un mundo lejos del tipo de civilización de Storybrooke.

Misticismo tal vez.

Me pasé una de las manos por mi pierna izquierda, más concretamente por el muslo, acariciando el tatuaje que llevaba plasmado en aquel lugar. Un ave Fénix, un símbolo de renacimiento y en cierto modo una vida eterna. Yo desde luego no lo llevaba tatuado por la vida eterna, pues es obvio que estaba más que consciente de que eso no existe. Creer, creo en una vida más allá de la muerte, en que hay algo pero… No en la vida eterna. No, esa ave Fénix tenía un significado más relacionado con el renacer de sus propias cenizas, después de todo yo nunca fui de esas personas que se daban fácilmente por vencidas o que se hundían y no volvían a salir del agujero, siempre había salido adelante, había movido página y había empezado a escribir el siguiente capítulo de mi vida. Una vida que ahora estaba en completa plenitud, lo sentía dentro de mí. De algún modo sentía que ahora nada podía hacerme daño, que había hallado la estabilidad que necesitaba.

¿Mi destino? El destino de una persona se decide cuando llega al final de su camino… ¿Había llegado acaso yo al mío? Lazos, estaba creando lazos fuertes de amistad, de amor…, eso sí que era parte de mi destino, pero estaba segura de que aún no había cumplido el mismo de manera definitiva y que me quedarían muchísimos años antes de finalizar mi viaje.

El contacto del agua contra mi piel volvió a “despertarme” y llevarme a la realidad. Di unos cuantas brazadas dentro del agua hasta acercarme lo suficiente a la orilla como para poder caminar hasta la misma y salir del agua. Mis cabellos oscuros dejaban un rastro de agua a mis espaldas a medida que me acercaba al lugar donde había dejado mis cosas. Me agaché junto a ellas y estaba pasándome la toalla por la cara cuando noté una presencia cerca. Casi de forma automática me puse a la defensiva, alzando uno de mis brazos y mis manos, hasta que vi a la persona que estaba allí – Eres tú… ¿Sabes el susto que me has dado? – Le pregunté mirándole con dureza al tiempo que bajaba los brazos y me frotaba la mano derecha vendada. A Keith se le había ido un poco la mano en nuestra sesión de la noche anterior y me había hecho un pequeño corte en la palma. Una “herida de guerra” que estaba dispuesta a lucir con orgullo. ¿Qué es sino un espadachina sin sus heridas? – Había olvidado lo sigiloso que puedes llegar a ser a veces… - Le dije esbozando una sonrisa divertida. Ese tipo de cosas eran las que había olvidado desde luego y solo recordaba en ocasiones como aquella.

Dejé caer la toalla sobre la arena y me crucé de brazos, en una posición para nada a la defensiva, cosa que se podía notar por la expresión de mi rostro. Estaba relajada, tranquila, feliz… - Por favor, dime que no te has metido en algún tipo de problema – Sonó casi como una súplica y quizá una parte de mí estaba suplicando internamente porque no se hubiese metido en ningún problema. – Hacía tiempo que no te veía… ¡Y mira que es pequeño Storybrooke! – Volví a sonreír suavemente al tiempo que en un acto totalmente inconsciente me acercaba hasta él y le daba un abrazo. – ¿Te encuentras bien? – Le pregunté antes de separarme de él y depositar un beso en su mejilla además de alborotarle el pelo con una de mis manos. Algo que siempre me había gustado hacer, quizá porque sabía que le molestaba – Te noto… extraño. – Y bien era sabido que lo de leer a las personas se me daba bastante bien, aunque cuando se tratase de mi misma pudiera considerarme un poco torpe. – ¡Vaya! Mira que a veces soy idiota… ¡Te he dejado chorreando! - Vale, quizá estaba exagerando pero en parte era verdad –¿Por qué no me has apartado o dicho algo?
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Re: Flight of the Phoenix

Mensaje por Charlie J. Hudson el Mar Oct 02, 2012 2:22 pm

Se había tirado toda la tarde en casa de Nahuel junto con Ambrose viendo un partido de fútbol americano, acompañado de unas cuantas cervezas y algo de comida para picotear, era lo que se le llamaba "una tarde de chicos". Se lo pasaba bien cuando estaba en la compañía de sus amigos, le hacía olvidarse de todas las cosas que lo martirizaban o que lo atormentaban (una de ellas Becca) y que mejor que la compañía de sus amigos. Se estaba divertiendo, si, pero llegó un momento en el que la diversión se desvaneció por una puñalada de su maldíta conciencia, esa parte de él que razonaba correctamente y siempre le decía lo que tenía que hacer que era lo correcto. Ese momento fue cuando el partido estaba en el descanso y Charlie aprovechó para ir al baño.

- Ahora vuelvo, que las cervezas me están empezando a gritar y como no les haga caso, mi vejiga explotará de un momento a otro. - Le dijo a los chicos mientras que ellos seguían debatiendo las faltas y los penaltiles que el árbitro no había pitado.

Subió las escaleras hacia el piso de arriba que conducía al baño y a las habitaciones, no es que hubiera estado miles de veces en la casa de su amigo, pero sí que había ido más de cuatro veces a visitarlo y ya se sabía de memoria cada estancia de la casa, ya que no es que fuera muy grande. Cuando se dirigía al baño, pasó por la puerta de la habitación de Nahuel y vio algo que le llamó mucho la atención, tuvo que retroceder varios pasos ya que casi había llegado a su destino. Se quedó en la puerta de la habitación, puesto que ya desde donde él estaba ya se veía y juraría que un poco más lejos también.

Aquello fue la puñalada que le dió su conciencia, algo que si no hubiera estado en su campo de visión, en ese instante no le hubiera hecho tener remordimientos. Se trataba de una foto grande de Nahuel abrazado a Melinda en una postura cariñosa, si Michelle hubiera estado allí con Charlie le hubiera dicho que se les veía muy enamorados y reflejaban felicidad. Aparte de que le hubiera vuelto a sacar el tema de siempre: Becca, y le hubiera dicho también lo idiota que era por no estar con ella, saber valorarla y tratarla como se merecía.Odiaba tanto que le sacaran ese tema, pero a su amiga no se lo tenía en cuenta ya que ella lo hacía con buenas intenciones, solo hacía el papel que hacían los amigos, aconsejar y querer el bien para su gente.

El ver la foto, le quitó las ganas de mear y optó por marcharse, ya que en ese momento veía que era la mejor opción que podía tomar. No quería que Nahuel y Ambrose se dieran cuenta del cambio que la cara de Charlie había dado, asi que bajó con una de sus sonrisas de casanova y se acercó por detrás del sofá donde estaban asentados ambos.

- Hey chicos, uno que se va que tengo cosas que hacer y el tiempo justo, ya me contáis mañana como ha acabado y cuantos trompazos se han llevado los jugadores. - Les dijo mientras que iba a por su cazadora y por las llaves de la moto a la mesita que había en el recibidor. - Y si salen las titis enseñando cacho, grabarmelo mariconas. - Dijo alzando un poco más la voz mientras que abría la puerta y se marchaba. La confianza daba asco y en ese caso cuanta razón tenía ese dicho, ya que entre Charlie, Nahuel y Ambrose había mucha y complicidad bastante. Eran buenos amigos, se iban de fiesta juntos y a tomar tragos la mayoría de veces, ya fuera en casa de uno que de otro o en granny's o cualquier otro sitio del pequeño pueblo.

Arrancó la moto sin saber que dirección poner, tenía ganas de desconectar de todo, de reflexionar y despejarse sobre todo lo que llevaba pasando en todo ese tiempo, necesitaba olvidarse y eso significaba olvidarse de ella también, al menos por aquellos momentos ya que en los demás siempre la tenía dándo vueltas por su cabeza. Pasó por la tienda de licores y compró una botella de wisky y otra de ron, por si con una no tenía bastante que con la otra se pusiera tan borracho que no se acordara de nada, aunque a veces tenía la sensación de que no se acordaba de algunas cosas de su vida y aquello le taladraba también la cabeza. Después tomó el camino que iba hacia los alrededores de Storybrooke, dirigiéndose así al sitio que solía frecuentar cuando quería reflexionar y despejarse de las cosas que lo atormentaban, la playa.

Cuando llegó aparcó la moto donde pudo y se quitó los zapatos que llevaba, le gustaba sentir la arena bajo sus pies, lo relajaba y sentía que conectaba con la naturaleza de una forma un tanto especial, aunque Charlie desconocía la causa por completo. No lo entendía pero le gustaba, era una sensación que agradecía y nada ni nadie le había hecho sentirse así como en esos momentos se sentía. Fue andando hasta la orilla cargando la bolsa de las botellas en la mano, hasta que vio un sitio que era perfecto casi al lado de las rocas. No había visto que había ropa en ese mismo sitio, ya que nada más llegar había dejado la bolsa y los zapatos en el suelo casi encima de donde se encontraba la ropa, tapándola así sin que se pudiera dar cuenta.

Abrió la botella de whisky y le dio varios tragos, mientras que miraba hacia el horizonte y dejaba la mente en blanco. No se dio cuenta de que había llegado alguien más hasta que no escuchó que le hablaba y que se trataba de una voz familiar.

- Syd, ¿Qué haces por aquí? Lo siento no pretendía asustarte, no era mi intención de verdad. - Le dijo mientras que le volvía a dar varios tragos más a la bebida. - Soy como un zorro, ando sigilosamente por donde voy, sin que nadie se entere.. aunque creo que en mi caso todo el mundo se entera de las cosas que hago y de cómo soy.. - Le dijo riendose divertido también, aunque no supiera el por qué se reía.

Llevaba algo más de media hora allí y ya se había terminado la botella de whisky y estaba empezando por la de ron, si seguía bebiendo tan rápido y a palo seco, podría darle un coma etílico pero, ¿y qué? ¿Acaso le importaba en ese momento? Lo único que le importaba en ese momento al joven mecánico, era estar en paz, tranquilo, relajado y disfrutando de su casi noche relajante, ya que por cómo cambiaba de color el cielo, debía de faltar poco para que anocheciera.

- ¿Problema? ¿Yo? - Le dijo señalandose con un dedo a su persona, gesticulando así el "Yo" que había dicho. - Si por problema te refieres a que me acompaña el alcohol, entonces sí. - Dijo volviendo a reirse, asintiendo con la cabeza al mismo tiempo cuando le dijo que hacía tiempo que no le veía y que Storybrooke era pequeño.

El que Sydney le diera un abrazo, para despues dejar un beso en su mejilla y alborotarle el pelo, lo dejó un poco sorprendido, aunque no se notaba mucho ya que a causa de la bebida sólo podía reirse sin motivo. Le devolvió el abrazo también pero sin dejar la botella en ningún lado y le asintió con la cabeza cuando le preguntó si se sentía bien. ¿No se veía que Charlie se encontraba bien? Se estaba riendo sin parar de hacerlo y a veces se ponía a canturrear alguna canción aunque no es que se le entendiera mucho a causa de que su lengua se trataba alguna vez que otra.

- ¿Extraño? Estoy bien, Syd. Sólo que hacía tiempo que no bebía, pero estoy como siempre. ¿Quieres? - Dijo ofreciendole la botella de ron, acercándosela. - No pasa nada, no es que me importe mucho, ya se secará. - Dijo sonriéndole. - Y tú y Everett, ¿cuando me vais a hacer tío y me vais a proponer que sea el padrino de vuestra boda? - Le dijo insinuandole que se olía la "conexión" entre ambos.

Se sentó en la arena, ya que el haber estado tanto tiempo de pie y caminando de un lado a otro por la playa (y el alcohol) lo estaban cansando. Volvió a mirar al frente, al mar mientras que se dirigía a Sydney para hablarle. - Ya sabes que es lo que me pasa, Syd. El mismo tema de siempre.. No lo entiendo.. - Volvió a empinarse la botella para volver a darle varios tragos más. - No quiero hacerle más daño del que ya le he hecho, así que le dije que nos mantuvieramos alejados porque lo mejor para ambos era que yo me alejara de ella. Pero por otro lado, siento que no puedo estar sin ella.. No deja de estar en mi cabeza día y noche, a cada momento, me paso las 24 horas de los días preguntándome qué hara, a donde irá y con quién estará.. - Suspiró fuerte y desvió la mirada para mirarla a los ojos. - Creo que me estoy volviendo loco, enfermo, obseso por Becca..Y no sé por qué demonios me pasa esto, hasta cuando me acuesto con otras, pienso en ella y la tengo presente en mi cabeza.. Creo que la quiero.. - Le costaba decir cada palabra que salía por su boca, a pesar de que aún bebido podría decirlo fácilmente sin ningún problema y sin que le molestara ni le hiriera, pero aquello le estaba costando más de lo que él creía.

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Re: Flight of the Phoenix

Mensaje por Sydney J. Watson el Jue Oct 04, 2012 1:10 pm

La parte en negrita del post no es apta para menores (?)

¿Qué, qué hacía por allí? ¿Acaso no era obvio? No pude evitar reírme ligeramente ante aquella pregunta de Charlie – ¿No es obvio? No soy una mujer que le tenga miedo al agua un poco fría… - Aunque eso era obvio, pocas veces aunque hiciera bastante frío no me había aventurado a meterme en el agua. Everett siempre me decía que algún día cogería un resfriado pero era un “riesgo” que había compartido con Matty durante mucho tiempo, al menos hasta que este había decidido que no quería seguir nadando después de lo que le había pasado hacia unos meses. – Bueno, en este pueblo es difícil mantener un secreto – Aunque al parecer Everett y yo estábamos rompiendo aquel récord lo cual me hizo sonreír brevemente. Simplemente, había que saber cómo esconder algo. Posiblemente el resto del pueblo no se esforzara lo suficiente como para que el secreto se mantuviese.

Me senté en la arena mientras meditaba sus palabras moviendo los pies dentro de la arena y sintiendo el tacto de las piedrecitas que la formaban contra las plantas de mis pies. Cuando el tufo a alcohol llegaba hasta mí, eso significaba claramente que la otra persona tenía problemas. Problemas serios y profundos o simplemente que se le había ido la mano con la bebida, pero conociendo a Charlie me temía que fuese lo primero. – No, no me refiero a “ese problema”, aunque es obvio que está relacionado – Fruncí ligeramente el ceño. Si algo me gustaba de Everett es que nunca, NUNCA, le había visto beber hasta acabar ebrio y con una de esas resacas tan horribles al día siguiente. Adoraba eso de él, que no tuviese la necesidad de meterse en el cuerpo algo tan perjudicial como lo era el alcohol a la larga para la salud. – Pues ya podrías haber tardado un poco más en darle a la botella, ¿no crees? – Entrecerré ligeramente los ojos sin quitarle la mirada de encima mientras negaba con la cabeza ante su ofrecimiento y estaba a punto de decirle algo más al respecto cuando sus palabras me dejaron anonadada. Por suerte mi cabeza actuó más deprisa que mi cuerpo y me obligué a reír a tiempo, además… bajo los efectos del alcohol no se habría dado cuenta de aquel “efecto retardado”, ¿no? – ¿De dónde te has sacado esa idea? Creo que ya has bebido suficiente por hoy… ¡Te hace decir tonterías!

No, en realidad quería saber cómo había llegado a esa conclusión. ¿Tan evidentes éramos? Cuando nos veíamos por la calle o quedábamos fuera de casa para tomar un café o cualquier cosa actuábamos como habíamos actuado siempre, después de todo habíamos sido amigos durante años antes de ser pareja. De puertas afuera los dos estábamos solteros y actuábamos de manera normal como siempre, así que… No, no sabía cómo había llegado a aquella conclusión. – Además, dado el caso… - Y lo que iba a decir era completamente verdad – Tengo veinticuatro años, él veintiséis y toda la vida por delante… tendríamos tiempo para casarnos y tener hijos, aunque yo no es que vea necesario casarse. Basta con que dos personas se quieran… ¿acaso hay que estar casados para demostrar tu amor? ¿Para tener hijos?– Y era verdad. Era lo que pensaba. Todo. Pensaba que éramos jóvenes aún si todo marchaba como hasta ahora tendríamos tiempo para hacer todas cosas, por ahora era feliz estando así y con nuestra independencia. Lo demás llegaría en el momento adecuado.

- Pues sí tú no lo entiendes, lo voy a entender yo… - Habían hablado taaaanto del tema, que llegaba un momento que ni siquiera una carrera de psicología me iba a ayudar a entender aquello. El movimiento de Charlie pareció activarme y en cuanto sus labios se separaron de la boca de la botella la tomé por el cuello de la misma, me levanté de la arena y me acerqué hasta la orilla haciendo que las olas lamieran mis pies – ¿De verdad crees que esto? ¡¿Esto?! ¿Es la mejor solución? – Seguía con la botella sujeta en mis manos – ¡Joder Charlie! ¡El maldito alcohol no es la solución! ¡Puede que ahora olvides lo que te atormenta! Pero, ¿qué hay de mañana? ¿Y pasado? ¡Maldita sea! Afronta las cosas de una vez. Decídete. Aclárate. Pero no de esta manera… ¡Esta no es la solución! – Me volví hacia el mar dándole la espalda y con toda la fuerza que me permitió el brazo lancé la botella mar adentro. Fuera alcohol, fuera problemas.

- Lo tuyo con Becca puede calificarse de obsesión enfermiza, por todos los Dioses… - Suspiré sin moverme del sitio y estaba temiendo que él hiciera algo, por lo que sería una suerte estar cerca del agua y tener buenos reflejos. Nunca le quites a un borracho su alcohol, se podría decir que acababa de hacer algo arriesgado, pero todo el mundo sabía que me encantaba el riesgo, quizá por eso estaba manteniendo una relación amorosa en secreto, porque cada vez que nos veíamos corríamos el riesgo de que alguien se enterase, lo que hacía que la adrenalina te invadiese el estómago, eso… Eso y que era excitante y “peligroso” y el sexo de alguna manera era alucinante que cuando todo el mundo sabía que lo practicabas con esa persona. – Pues si crees que la quieres, ¿por qué no coges y vas a decírselo en vez de estar aquí bebiendo alcohol como un poseso? ¡Joder! A los hombre no hay quién os entienda, en serio…
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Re: Flight of the Phoenix

Mensaje por Charlie J. Hudson el Vie Oct 05, 2012 6:23 am

- No es que te viera mucho por aquí y mira que suelo venir casi siempre. - Le dijo haciendo un poco de memoria porque a lo mejor ella había ido allí y podría haberla visto, pero Charlie no recordaba ninguna ocasión de encontrarse con su presencia.

Le asintió con la cabeza cuando le dijo que era difícil mantener un secreto en aquel pequeño pueblo, Charlie estaba de acuerdo con eso, por mucho que tuvieras un secreto bien guardado, siempre salía a la luz fuera como fuese. Vio como Sydney se sentaba y jugaba con la arena moviendo sus pies, le sonrió divertido.

- No, el alcohol no es ningún problema, es el único que logra entenderme y me olvido de todo, al menos por un largo rato. - Le decía volviendo a empinarse la botella cristalina.

Cuando Syd le dijo que de donde se había sacado la idea y le echaba las culpas a el alcohol, Charlie puso cara de "¿eing?" y alzó una ceja, mirándola serio por unos momentos, aunque luego explotó en varias carcajadas. ¿Acaso se pensaba la psicóloga que desvariaba por estar algo bebido? Lo que decía era cierto y tan obvio como que él era el casanova de Storybrooke, aquello por mucho que lo quisieran ocultar, Charlie se daba cuenta de todo. Los conocía a ambos perfectamente y no le hacía falta preguntarles para saber lo que sentían el uno por el otro. Dio un largo suspiro.

- Syd sabes que no miento que tengo la razón completamente, ya hay que ser idiota para no darse cuenta y más yo que os conozco a los dos y paso mucho tiempo con ambos. Además de que siempre me has dicho que Everett te gustaba y no hace falta llevar gafas para ver como suspiráis el uno por le otro. - Le asintió con la cabeza a lo que él le acababa de explicar y escuchó lo que Syd le dijo sobre que para casarse y tener hijos no hacía falta para demostrar el amor que ambos sentían. Negó con la cabeza ante sus preguntas.

- Tranquila, sólo lo había dicho de broma. Quería comprobar a ver si me tomabas por loco al decir lo de vuestra relación y así lo has hecho. No estoy loco Syd, ni veo fantasmas donde no los hay... Bueno algo loco si, pero por Becca, aunque eso no viene a cuento. - La miró a los ojos y le dedicó una leve sonrisa mientras que miraba al cielo. - Syd, sabes que puedes confiar en mi y que no se lo diré a nadie si es lo que quereis. - Sabía que podía confiar en sus palabras, ella lo conocía bastante y sabía que a pesar de lo que pudieran decir de Charlie, era buena persona y sabía guardar bien los secretos, si no fuera así, no hubiera sabido esconder su relación con Becca, cuando salían a escondidas.

- ¡¿PERO QUÉ?! - Dijo con los ojos abiertos como platos y levantándose3 mientras que veía que Sydney se acercaba a la orilla con la botella en su mano. - ¡HEY, SYD! ¡PARA! ¡NO LO HAGAS! - Le gritaba, haciéndole gestos con la mano para que no lo hiciera. - Quizás no sea la solución, pero me ayuda a olvidar las cosas y a ahogar mis penas. Y si es esto lo que quiero, déjame hacer lo que me plazca que ya soy mayorcito para saber lo que está bien y lo que no. -

Fue andando hasta donde estaba ella, pero no llegó a tiempo para coger la botella ya que la había tirado algo lejos y Charlie no es que tuviera las suficientes fuerzas para ir a buscarla, además de que estaba casi vacía y no merecía la pena beber lo que le quedaba.

- ¿Acaso te ha hecho algo el alcohol? Al menos es lo único que me puede consolar y con lo que me entiendo. Si quiero resolver los problemas así es cosa mía y nadie me va a decir lo que tengo que hacer. - Le dijo mientras que se daba la vuelta y regresaba a donde habían estado antes. - ¡MALDITA SYDNEY! - Maldecía gritando mientras que cogía de la arena la botella de whisky vacía y se dirigía a donde estaba Sydney.

Se escondió la botella detrás para que ella no la viera si se girara y andó sigilosamente hasta la orilla, quedando así detrás de la espalda de ella, que aún se encontraba mirando el mar. Alargó la mano con la botella y cuando estuvo a pocos milímetros de ella, la golpeó con el recipiente cristalino en la cabeza. - ¡Eso por tirar el alcohol y deshacerte de mi quitapenas! - En gran parte no era consciente de lo que hacía por la bebida, pero por otra parte la rabia lo llenaba y lo que ella había hecho no se lo perdonaría.

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Re: Flight of the Phoenix

Mensaje por Sydney J. Watson el Lun Oct 08, 2012 10:04 am

¡Oh si! Un largo rato… ¿y qué pasaba cuando todo volvía multiplicado por dos? Eso sin añadir los efectos resacosos del alcohol, que vamos, sinceramente no sabía que era peor. Claro que ahora venía la parte más interesante de todo el asunto. – ¿De verdad somos tan obvios? – Se me ocurrió soltar mientras soltaba un suspiro. Lo que faltaba es que acabara enterándose todo el mundo. – Ya bueno…, eso era antes, ahora es diferente lo que siento por él, muy diferente. – Pero tampoco hubiese pensado que éramos tan OBVIOS, claro que, Charlie tenía razón en un par de puntos: nos conocía a los dos perfectamente y siempre le había dicho abiertamente que sentía algo por Everett.

- Pues te agradecería bastante que no dijeras nada… No nos hace demasiada ilusión que todo el pueblo se entere y empiecen a hablar, ya sabes cómo son aquí… - Unos chismosos que a veces parecía que no tenían otra cosa mejor que meterse en vidas ajenas. Que si aquel había hecho esto, que si el otro había pegado a alguien. Se enteraban de todo, eso sí, tanto de lo bueno de lo malo, pero es lo que me faltaba era que todo el mundo hablase de mi vida privada como si fuese un tema de sociedad o algo parecido. Mi vida privada era mía, punto y final. Yo la compartía con quien me daba la gana y a quién no le gustase, bueno, tendría que fastidiarse.

Por supuesto que Charlie no se esperaba un acto tan… ¿temerario? Por mi parte pero eso no hizo que aquello perdiese la gracia. Me hacía bastante gracia como parecía perder la cabeza por una dichosa botella de alcohol que lo único que iba a conseguir era que al día siguiente deseara morirse como poco. Le miré con una sonrisa divertida en el rostro por aquella forma en que me pedía que parase e incluso dibuje un pucherito de niña avergonzada en el rostro cuando me volví hacía él una vez hube tirado la botella. – ¡Joder! Para olvidarte de las cosas, ¿por qué no te das mejor un golpe contundente en la cabeza? A lo mejor te sirve… - Bromeé mientras me cruzaba de brazos. – Pues para ser mayorcito te comportas como un crío, piensa con esa cabeza que tienes y el cerebro dentro de ella – Le espeté, pero claro recordé tarde que él tenía por cerebro otra parte de su cuerpo, la misma que tenían por cerebro la mayor parte de los hombres en la tierra y el motivo de su perdición. – Perdón, olvidé que no tienes cerebro – Repuse con cierto sarcasmo.

Le vi volver sobre sus pasos mientras movía mis pies dentro del agua con tranquilidad – No. La verdad es que no me ha hecho nada, pero no es ningún bien para ti, como sigas resolviendo los problemas así mal vamos… - Me lleve una de las manos al cabello que seguía húmedo peinándolo hacia atrás. Me había mordido la lengua a tiempo como para no soltarle que nadie querría tener una relación estable con alguien que resolviera sus problemas con el alcohol. Desde luego no quería enfadarle más de lo que ya estaba.

Incluso reí por lo bajo cuando le oí maldecirme en voz alta. Sabía que en algún momento me agradecería que hubiese actuado de aquella manera. Para nada me esperaba que cuando llegase hasta mi posición fuera a darme con la botella en la cabeza. ¿Acaso había perdido la cabeza? ¡Y luego me preguntaba si el alcohol me había hecho algo! ¡Maldito idiota! Perdí el equilibrio por la sorpresa y el golpe, y ya podía dar gracias Charlie de que tanto mis pies como mis manos acabasen sobre la arena.

- ¿Eres idiota? – Exclamé mientras tanteaba con uno de mis pies hasta tocar una de sus piernas. No me importaba ni el mareo al que me estaba viendo sometida ni ese dolor de cabeza punzante, simplemente le di con todas mis fuerzas esperando que él también cayese contra la arena y el agua. Después me volví llevándome una de las manos a la cabeza dolorida aunque ni siquiera fui capaz de enfocarle correctamente. El muy salvaje había conseguido que me diese vueltas la cabeza entera como si yo misma me acabase de beber varios litros de alcohol – ¿Estás loco? Eso duele… ¿sabes? – Seguro que ahora al día siguiente parecería que ella también tenía resaca. – ¡Menudo imbécil! ¿Aún te extrañas de qué ninguna mujer te aguante? ¡Si vas así por la vida ni siquiera me extraña! Un poco de delicadeza a la hora de tratarnos no te iría mal, Charlie. – Dibujé una mueca de dolor después de decir aquello, como dolía la endemoniada cabeza… ¿Acaso Charlie había perdido totalmente el juicio?
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Re: Flight of the Phoenix

Mensaje por Charlie J. Hudson el Vie Oct 12, 2012 4:34 am

Como era poca la rabia que Charlie contenía en aquellos momentos, no bastaba para que Sydney le metiera mas cizaña diciendole cosas, aparte de haberse deshecho de su consuelo para esa noche. Escuchaba todo lo que decía mientras que apretaba los dientes y cerraba los puños, ¿acaso ella sabía por lo que estaba pasando él? No sabía ni lo llegaría a saber como para que estuviera diciendole a él lo que era bien para Charlie o lo que no, como tampoco debía de decirle que bebiendo no resolvería sus problemas ni quitaría sus penas.

- ¿Acaso me importa que no me resuelva los problemas? Bebo porque quiero y no porque sea una solución a mis problemas. Así que en vez de cuestionarme y hacer el papel de mi madre, déjame en paz con las cosas que hago o no hago. - Le dijo refunfuñando cuando la había oído reirse y cachondearse de la situación.

Charlie no se esperaba para nada que Syd fuera a reaccionar de la forma en que lo hizo y cuando le dio la patada y éste se cayó al suelo, le dedicó una mirada asesina y se acercó hasta ella arrástrandose por la arena. Cuando estuvo a su lado la cogió de la cabeza y la metió al agua, capuzándola así, volviéndola a meter bajo el agua cuando ella intentaba que Charlie la soltara y no la capuzara más.

- ¿Idiota? La única idiota que hay aquí eres tú, por tirar algo valioso para mí como es el alcohol, aunque para tí no tuviera valor, para mí si que lo tenía. - Sacaba su cabeza y la volvía a meter cuando la escuchaba maldecirlo y refunfuñar cosas que no lograba entender a causa de los capuzones que le daba y en parte porque la bebida a veces le jugaba malas pasadas. - ¿Qué dices, Syd? No te escucho bien. - Le decía cachondeandose del asunto, ahora era su turno como ella antes lo había hecho.

Lo que sí pudo entender, fue lo último que ella le dijo: ¿Aún te extrañas de qué ninguna mujer te aguante? ¡Si vas así por la vida ni siquiera me extraña!. Aquellas palabras fue lo que hizo que Charlie dejara de capuzarla, se levantó de la arena y andó hasta sus cosas. Cuando ya tuvo todo lo que había dejado sobre la arena, se puso a caminar por la playa, no sin antes dirigirle unas palabras a la psicóloga. - No me aguantan porque no quiero yo que me aguanten, no quiero relaciones serias con nadie. ¿Para qué? ¿De qué sirve estar con alguien si luego no sale nada bien? Prefiero estar solo que tener a alguien a mi lado y sufrir, yo al menos sé cómo disfrutar. - Se dio media vuelta y siguió andando. ¡Ni que fuera su obligación aguantar a una persona que le dijera lo que estaba bien y lo que estaba mal! ¡Ni que fuera pepito grillo! No era su conciencia para tener que estar diciendole lo que tenía y lo que no tenía que hacer o lo que estaba bien y lo que no.

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Re: Flight of the Phoenix

Mensaje por Sydney J. Watson el Sáb Oct 13, 2012 9:43 am

Podía ser perfectamente plausible que a él no le importase que no resolviese sus problemas pero a mí me importaba. – A mí me importa. No me gusta ver como mis amigos se consumen y menos ayudándose una droga – Porque eso era lo que era a fin de cuentas el alcohol, una droga. Legal pero seguía siendo igual de adictiva y perjudicial para la salud que las ilegales. –Claro. “Déjame en paz”. ¿Pues sabes qué? Cuando te vuelva a pasar algo, ni se te ocurra venirme a mí lloriqueando – Dije con dureza en la voz, aunque no estaba hablando totalmente en serio. Sabía perfectamente que de necesitar ayuda yo sería la primera que se la brindaría a pesar de todo lo que estaba sucediendo en aquel momento.

La cabeza seguía dándome vueltas y aquel vértigo extraño seguía estando presente en mi cuerpo no dejando que fuese capaz de levantarme de la arena. Mis reflejos habían quedado ligeramente mermados así que tampoco fui capaz de anticiparme a las acciones y los movimientos de Charlie, aunque sí que me di cuenta de que se acercaba hasta mí, no intuyendo por nada del mundo que fuese a hacerme tal salvajada después de haberme golpeado con la dichosa botella de cristal en la cabeza.

Entre el dolor de cabeza, el golpe y el mareo que llevaba encima sumado a que aquello no me lo esperaba poco pude hacer para zafarme de Charlie y yo conocía su fuerza, realmente la conocía. Cogí algunas palabras sueltas de lo que me decía, pero la verdad que en vez de replicarle los pocos segundos que me dejaba para coger aire, aprovechaba para hacer precisamente eso. Idiota, encima tenía la cara de llamarme idiota a mí, pero al parecer parte de mis palabras le hicieron detenerse. Me incorporé ligeramente notando el agua caerme por todo el cuerpo aunque eso no era nada comparado con el dolor de cabeza y las vueltas que me daba.

- Deberías… Deberías darte cuenta que hay algo más valioso que el alcohol. La vida por ejemplo – Le fulminé con la mirada mientras se alejaba. Yo aún tarde unos minutos más en levantarme e ir tambaleándome ligeramente hasta donde estaban mis cosas. Realmente aquel hombre había perdido totalmente el juicio. – ¡No sale bien porque no lo intentas! Si lo intentases podría salir bien – Le grité mientras tomaba el vestido que había llevado puesto encima del bañador y me lo pasaba por la cabeza. – Sino, ¡mírame a mí! Lo estoy intentando y está saliendo bien… ¡No seas tan pesimista! El problema es que tu ni siquiera te paras a intentarlo porque te da demasiado miedo comprometerte y meterte en algo serio – Acabé diciendo y realmente lo pensaba, en serio, pero no tenía ni la más remota idea de porque aquellas palabras habían aflorado de mis labios precisamente en ese instante. Precisamente en el instante en que Charlie estaba más imprevisible.
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Re: Flight of the Phoenix

Mensaje por Charlie J. Hudson el Dom Nov 04, 2012 2:11 pm

- Tranquila, sé lo que hago con mi vida, no tienes por qué preocuparte como si fueras mi madre. Ya soy mayorcito para saber lo que hago y lo que está bien o lo que no. Gracias de todos modos, señorita psicóloga. - Dijo con cierto sarcasmo en su tono de voz. Se dio la vuelta, mirando donde estaba Syd, escuchando las interesantes palabras que le dedicaba a él, aunque Charlie si quiera prestaba mucha atención ya que la cantidad que había ingerido de alcohol, le hacía divagar en otros pensamientos diferentes al tema de conversación que estaban tratando.

- ¿Qué no lo intento? ¿Y qué sabes tú si lo intento o no? O ¿De cuantas veces lo he intentado? No sabes cuantas veces lo he intentado, he sido optimista y he luchado para ser una pizca de feliz y ¿sabes qué? No lo he conseguido ni siquiera 1 día entero, porque cuando estoy feliz va algo y lo jode. Porque en Storybrooke no se puede ser feliz, porque éste maldito pueblo lleva a la ruina, a la infelicidad y a vivir un martirio día tras día, porque está visto y comprobado, que en Storybrooke no existe la felicidad. - Apretó los puños de impotencia al pensar todo aquello que le estaba diciendo, porque llevaba tanto tiempo siendo optimista, tanto tiempo luchando por conseguir su felicidad que había llegado un momento en el que ya todo le importaba demasiado poco y las ganas de luchar se habían esfumado como el humo de un cigarro, sólo le quedaban ganas para seguir andando e intentando sobrevivir en aquel pueblo del infierno. - Y no te molestes en buscarla, porque por mucho que la quieras o la desees, la felicidad ni la plena felicidad nunca estará en tu vida ni la de nadie de éste pueblo del demonio. - Negó con la cabeza y suspiró. - Llegará un momento en el que todo se te vaya de las manos, un momento en el que tu mundo de felicidad en el que dices estar, se volverá gris y entonces en ese momento, te acordarás de mí y de mis palabras. Creeme Syd, se de lo que hablo.. -

Se fue a sentarse a una de las rocas que había cerca de donde antes habían dejado sus cosas y se quedó pensativo mirando hacia el horizonte. Se recostó hacia atrás, apoyando la espalda en la superficie rocosa y poniendo sus brazos como si fuera una almohada detrás de su cabeza.

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Re: Flight of the Phoenix

Mensaje por Sydney J. Watson el Lun Nov 12, 2012 11:23 am

Pues si yo no sabía cuántas veces lo había intentado y cuántas veces aquello le había salido mal quizá era porque no tenía la suficiente confianza en mí como para contármelo, ¿no? Quizá tenía razón, quizá lo había intentado y no lo había logrado, quizá siempre todo le salía mal y ello había hecho que se rindiera. ¿Si yo me hubiese rendido cuando él murió qué hubiese sido de mí? ¿Habría dejado que alguien me quisiera otra vez? ¿Me habría atrevido a querer otra vez como quería ahora a Everett? ¿Habría dejado paso a todo aquel torbellino de sentimientos incontrolables?

- ¿No estás siendo un poco exagerado? – Pregunté al tiempo que me sentaba sobre la arena. Ni loca iba a ir andando detrás de él siendo que estaba hecho una furia, encima por mi culpa. – ¿Por qué estás tan seguro que no existe la felicidad en Storybrooke? Yo siempre he sido feliz… - Aunque realmente nunca antes tanto como en ese momento, hasta que había empezado aquella relación con Everett y aún así… nunca había sido realmente infeliz. Por un momento se preguntó si todo aquello que estaba diciendo Charlie no tendría que ver con Rebecca y aquella relación un tanto tortuosa que habían mantenido.

“Buscar la felicidad” ¿Acaso yo la había buscado? En realidad yo no había buscado aquello que me había pasado con Everett, no, había sido algo que había encontrado, contra lo que me había dado de bruces sin apenas darme cuenta y esperarlo. Había sido algo inesperado, por mucho que siempre me hubiese sentido atraída por mi amigo y hubiese empezado a sentir algo especial por él, la felicidad y él hecho de que me correspondiera, era algo que no me había esperado, no había buscado. Simplemente una mañana había ocurrido.

- En realidad nunca busqué la felicidad, curiosamente ella me encontró a mí. Quizá sea eso lo que tengas que hacer tú también – Me encogí de hombros. Quizá todo se resumía en eso, en dejar que ella te encontrase, ella acudiera a ti y te abrazara con sus brazos y no buscarla de forma insaciable. Además, me negaba a creer que llegase un momento en que todo aquello se me fuera a ir de las manos y que la burbuja en la que me encontraba fuese a explotar. Me negaba totalmente. – ¡Pues me niego! No dejaré que eso ocurra, si hace falta lucharé incansablemente para que la felicidad que tengo ahora no se me escurra de entre los dedos. – Eso lo tenía tan claro que… que por mucho que tuviese que ir contra viento y marea lo haría. – Además, siendo tan pesimista realmente no me extraña que las cosas te vayan así. ¿Nunca has oído eso de qué no importa cuántas veces te caigas que hay que volver a levantarse? Pues eso… - Comenté antes de volver a enterrar lo pies en la arena de la playa. – De todos modos tu situación es tan peliaguda que ni siquiera yo sé que haría de estar en tu posición, no te voy a mentir… - Acabé diciendo mientras jugueteaba con los pies en la arena, viendo como los granillos se colaban entre mis dedos. – Pero… no te rindas, ¿vale? Es lo peor que puedes hacer, dejar que la vida te hunda en la miseria.
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Re: Flight of the Phoenix

Mensaje por Charlie J. Hudson el Dom Nov 25, 2012 2:23 pm

- ¿Exagerado? Que lo vea desde mi punto de vista y de mis experiencias, ¿es exagerar? - Decía todo lo que él pensaba, veía desde su perspectiva y también lo decía por todas las cosas que había pasado, todo aquel conjunto era suficiente como para explicar lo que estaba diciendo. Que ella no hubiera pasado lo mismo que Charlie, no era culpa de el mecánico, ni siquiera era una escusa para decirle que estaba exagerando con lo que decía de que no existía la felicidad. - Estoy tan seguro de lo que digo por todo lo que he pasado, porque por más que busque la felicidad o haga algo que me proporcione felicidad, siempre hay algo que me prohibe ser feliz, algo que me arruina mi vida por momentos. - Se inclinó hacia delante, quedándose sentado en la roca, con la mirada aún puesta en el mar hacia el horizonte. - Y según dicen por ahí, los niños y los borrachos no mienten.. y por eso no te estoy mintiendo. - Dijo asintiendo levemente con la cabeza.

Se sentía bastante frustrado y muy cansado de estar dándose de morros con la pared o encontrarse con un obstáculo u otro. Cansado de sentir un tremendo vacío dentro de él y de no ser feliz por más tiempo que no fuera un día o varias semanas. Él quería sentirse vivo, lleno y radiante de felicidad, quería que las cosas le salieran bien por una vez y que la vida le sonriera como él había hecho todo ese tiempo en el que había sido optimista y había luchado por tener aunque fuera una pizca de felicidad. Quería estar con ella y tener una vida a su lado, aunque aquello le implicara comprometerse ésta vez de verdad y lucharía si tuviera la certeza de que iba a servir de algo el que lo hiciera. Lucharía por su felicidad y por tener una vida plena y sin que nada de lo que hiciera fuese en vano.

- No lo creo.. la felicidad no te busca, se crea. Y por mucho que la busques o te encuentre, nunca es eterna. Por más que luches, algún día tendrás que darte por vencida.. - Siempre llegaba aquel motivo o razón por lo que todo se iba al garete, aquello que te destrozaba por fuera y por dentro, que te dejaba vacío y sólo el tiempo podía curar y calmarlo. Y algún día en el que ya te hubieras dado por vencido del todo y no te quedaran más ganas de luchar, ese día llegaría algo que te hiciera creer, que te hiciera ilusionarte.. Ese algo o alguien que te hiciera tener esperanzas para después cuando ya estuvieras ilusionado del todo, volverte a dejar en un pozo sin fondo.. Así era la vida, un ciclo y tenía un recorrido que todo el mundo que hubiera pasado por lo mismo lo sabría. Eso era lo que pasaba día a día y no había otra alternativa. - A veces no basta con que te vuelvas a levantar, porque después vienen cosas que hacen que te vuelvas a hundir y si son cosas de mayor importancia que tienen una gran repercusión en tu vida, te puede hundir pero bien hundido en el fondo fondo de un pozo y por mucho que quieras volver a levantarte, a veces no tienes la fuerza de voluntad que hace falta. Y eso pasa cuando ya no puedes más.. eso es lo que me pasa a mí, que estoy más que cansado de que cada vez que lo intento, me doy un ostión, pero un ostión de los buenos. Y va pasando el tiempo y cuando vas acumulando y acumulando más trompazos, ya no tienes ganas de que vuelvas a pasar por lo mismo. -

A pesar de todo el alcohol que llevaba Charlie en el cuerpo y junto a la ira que sentía por dentro, allí estaba contandole a una de sus amigas todo lo que pensaba el mecánico, se estaba sincerando y le daba igual todo lo que pudiera pensar la psicóloga sobre él o sobre lo que le estaba diciendo. Porque por mucho que llegaran a pensar los demás de Charlie, en el fondo era una persona de las buenas, de las que se podía confiar y sobre todo era sincero, demasiado sincero para su gusto. Pero él era así por mucho que quisiera aparentar y por mucho que pensara la gente acerca de su título de casanova.

- No me rindo, Syd. Sólo hago una pausa, un paréntesis.. porque siempre hay un momento que te cansas y yo he llegado a mi límite de luchar para no vencer. - Le dijo al mismo tiempo en que se levantaba para coger sus cosas del suelo. Fue hasta donde ella estaba y se puso en cuclillas, apoyando sus manos en los hombros de ésta. - Cualquier día llegará algo que te arrebate tu felicidad y entonces ese día me entenderás, sabrás de lo que te estoy hablando y te harás una idea de lo que estoy pasando. Porque sólo ese día, podrás decir: Charlie tenía razón. Y no lo digo porque esté borracho, porque aún así, digo la verdad. Creeme, Syd. Sé de lo que hablo. - Se acercó hasta su rostro y le dejó un pequeño beso en la frente de la psicóloga. - Y recuerda que ese día y cualquier otro que te pase eso o que te sientas mal, acuérdate que puedes contar conmigo y que me tienes a tu lado. Por mucho que te haya podido hacer o te haya podido ofender con mis palabras, no me lo tengas en cuenta. Porque por encima de todo eso, eres mi amiga y quiero lo mejor para tí. - Le sonrió antes de emprender el camino de vuelta a donde había dejado la moto. Y se despidió con un breve gesto con la mano para despedirse.

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