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Mensaje por Narrador el Miér Oct 03, 2012 12:23 pm

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Sólo pueden postear aquellos que hayan recibido instrucciones vía MP.

'Queremos más, más y más.... Para eso hay que cavar, cavar, cavar...', esas eran las palabras tan humildes y filosóficas que salían de la boca del Gobernador Ratcliffe, nada más llegar. Ya sabéis como es el orgullo; Ya se les habían adelantado otros nobles y gobernadores antes de que ellos pisaran aquellas desconocidas y vírgenes tierras, pero no iban a quedarse atrás. Corrían rumores de que las riquezas de aquellos lugares era tal, que incluso aquél enorme barco con el que habían anclado cerca de la orilla se quedaría corto para cargarlas. Hablaban de mucho oro, incontables piedras preciosas... A Ratcliffe le brillaban los ojos como rubíes sólo de pensarlo. Mientras el señor aspiraba a estar cerca de la corte rodeado de todo cuanto deseara y vestirse en sedas de las más caras y besado por las damas más bellas del reino, habían otros ocupantes en aquel barco que simplemente soñaban con poder alimentar a sus familias y complacerlas con caprichos, triunfar en la misión y ser algo más que simples trabajadores. Pero entre ellos había uno, que más allá de todos esos logros, lo hacía por vocación y por contemplar las maravillas con las que muchas veces la naturaleza inundaba sus sentidos. Descubrir y fascinarse por aquellas culturas indígenas y aún desconocidas. Su nombre era John Smith.

Por otro lado, teníamos a una joven y privilegiada, llamada Pocahontas. No tenía mayores preocupaciones que vagar por las sendas de los bosques, probar de los frutos su sabor... Ir río abajo con su querida y cuidada canoa, y sobretodo siempre bien acompañada por sus buenos amigos Flit y Meeko, y su mayor confidente Nakoma. Pero sus planes de futuro habían comenzado a enturbiarse; quizás ser hija del jefe traía ventajas como poder evadir horas de trabajo en el campo y tener mayor libertad, pero consigo traía también consecuencias, como ser la prometida de Kokoum. 'Pero es tan... serio'. La idea no le había convencido en absoluto, de todos los hombres, con el que menos se había imaginado tener una familia y compartir tiempo, era con él. No, ella era como el viento; ágil, activa, esquiva, libre... Le costaba hacerse la idea.

Por el campamento habían corrido la voz sobre unos intrusos que habían llegado a través del mar hasta el bosque. De momento no parecían estar dispuestos a atacar, pero llevaban armas de fuego desconocidas para ellos y debían ir con mucho cuidado. Aún no habían mantenido contacto con los nuevos, era mejor no fiarse. Pero eso no había sido suficiente para que nuestra chica, Pocahontas, se acercara a observarlos. Después de horas allí anclados, esos hombres habían decidido pisar tierra. ¿Quiénes serían? ¿Qué querían? ¿Qué hacían allí? ¿Qué eran esas extrañas nubes que parecían empujar su enorme barca?...

Quizás sólo tenía que escuchar las voces del viento para descubrirlo...
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Re: Listen to the Wind

Mensaje por Caroline B. Holland el Sáb Oct 06, 2012 7:02 am

Aún no podía creerlo, me negaba a pensar que mi padre hubiera hecho algo así conociéndome como él lo hacía. ¿Kokoum? ¿Casarme con Kokoum? Sí, era valiente, admirado y muy apreciado por mi padre, eso no podía negarlo pero, era tan serio… No estaba segura de querer pasar el resto de mi vida junto a él. ¿Cómo me iba a acercar a Kokoum? Nunca le había oído decir palabra, sonreír o divertirse. ¿Acaso eso era lo que mi padre pensaba que yo quería para mi futuro? Incluso me había dado el collar azul, que siempre me había gustado, que llevó mi madre en su boda para que yo misma lo llevara en la mía.

Todos habían dicho siempre, y lo seguían diciendo, que yo era como mi madre a la que describían como una mujer buena, fuerte, cariñosa y servicial pero también libre, aventurera, testaruda, inquieta… ¿Cómo iba a querer alguien así que la ataran junto a alguien como Kokoum? Pero… ¿era lo que debía hacer por mi pueblo y por mi padre? Estaba hecha un lío aunque en el fondo sabía muy bien lo que quería y mis deseos no tenían nada que ver con Kokoum.
Estaba segura de que de vivir mi madre ella no lo hubiera permitido, ella se habría puesto de mi parte en el primer momento, no le habría hecho falta oír ni una explicación de mi padre por buena que fuera. NO. Ella hubiera estado a mi lado, siempre. Pero la realidad era muy distinta y es que aunque para mí siempre estaba presente, ella no lo estaba en realidad, a pesar de lo unida que me sintiera a ella sin ni siquiera recordarla. No podía darme consejo ni apoyarme en aquellos momentos y era por eso que necesitaba ir a ver a la Abuela Sauce, probablemente el único ser vivo sobre la faz de la tierra al que siempre escuchaba y pedía consejo, alguien en que confiar plenamente y recurrir en los momentos difíciles, casi como una madre.

La Abuela Sauce me entendía, siempre escuchaba lo que tenía que decir, mis sentimientos, mis dudas y era ella la única que podía ayudar a aclarar mis pensamientos. Así que. cogí mi canoa, la que tantos años me había acompañado en mil y una aventuras diferentes, y puse rumbo a verla. El río… navegar por el río era una de las cosas, como correr sin tener un destino fijo o tumbarme a observarlo todo, que siempre me ayudaba a tranquilizarme, a pensar con claridad y olvidarme de mis problemas por un momento, siempre tenía algo divertido e inesperado que ofrecer, pero aquel día no surtió el efecto que yo deseaba.

Y, mientras le contaba a la Abuela Sauce lo ocurrido en las mis últimas y desafortunadas horas de vida, contemplaba su indignación y enfado y escuchaba sus consejos, oímos un extraño y estruendoso ruido que sonaba bastante cercano a donde estábamos nosotras. Subí a la copa de su árbol para poder descubrir que era aquel ruido.
-¿Qué es lo que ves?-preguntaba la Abuela Sauce con curiosidad.
-Nubes… Nubes extrañas...-nunca había visto cosa igual y la sorpresa e intriga se pudo notar en mi voz.

Salí corriendo junto a Meeko y Flit, mis dos pequeños amigos más fieles rápidamente hacía el lugar donde se encontraban aquellas nubes, no sin antes prometer a la Abuela que en cuanto supiera algo, volvería para contárselo todo. Me acerqué en muy poco tiempo al lugar donde estaban y desde una roca bastante alta pude observarlo todo desde la lejanía. Las nubes estaban atadas a lo que parecía ser una canoa gigante, quizá era lo que guiaba aquella especial de canoa y junto a ella muchos hombres. Hombres que no parecían de los nuestros, ni de ningún otro poblado parecido, de piel blanca y muchos de cabello claro, vestidos con extrañas ropas...

Todo iba bien hasta que uno de ellos vestido con una ropa que brillaba con el reflejo del Sol, comenzó a trepar por la roca en la que yo estaba. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y muy de prisa y con miedo me escondí detrás de una planta.




Última edición por Caroline B. Holland el Sáb Oct 06, 2012 10:53 pm, editado 1 vez

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Re: Listen to the Wind

Mensaje por Nahuel K. Cunningham el Sáb Oct 06, 2012 7:47 am

Sí, iba a ser un buen día al parecer, el cielo estaba despejado y flotaban algunas nubes reluciendo junto con el sol. Iba a ser un gran día para él, iban a partir hacia nuevas y desconocidas tierras. Querían explorar el territorio indígena en busca de grandes riquezas y sobre todo de mucha cultura que era lo que a él le fascinaba.

Allí estaba el Capitán John Smith, partiendo hacia una tierra desconocida para ellos pero a la vez muy interesante, tenía tanta curiosidad y era tal la emoción, que ya no lo hacía por ganarse un dinero extra que le venía que ni pintado, si no que lo hacía por él mismo. Le fascinaba el saber de culturas diferentes a las suyas, culturizarse y llenarse de información acerca de las diferentes costumbres.

Habían tardado varios días en llegar y aunque se habían encontrado con varias tormentas y con los problemas de la alta mar, contando que había tenido que lanzarse a las aguas revueltas a rescatar a Thomas que se había caído por la borda, a pesar de todo eso, nada le paraba los pies al Capitán John Smith y mucho menos al Gobernador Ratcliffe, el cual deseaba con todas sus ganas encontrar las joyas y riquezas de las que tanto hablaban.

Después de todo el tiempo que habían gastado para poner rumbo hacia aquellas tierras, por fin habían llegado. Anclaron el barco cerca de la orilla y varios marineros acompañados por John, se embarcaron en una pequeña canoa para explorar más de cerca aquella "tierra prometida" y dar el visto bueno al Gobernador de que podían estar seguros si pisaban el suelo.

Había una densa niebla por los alrededores que no se apreciaba bien aquel paisaje hasta que no se iban acercando poco a poco. Dejaron la pequeña embarcación a un lado en la orilla y se bajaron de ella, sin dejar de contemplar maravillados la tierra que estaban pisando. John se quitó el casco que llevaba sobre su cabeza, a causa de lo maravillado que estaba ante tal paisaje como era el que tenía ante sus ojos. Fue lentamente andando por el lugar mientras pensó en subirse a lo alto de un árbol que tenía cerca, para contemplar mejor las vistas.

Fue trepando una roca que estaba cerca y que si la subia podría llegar hasta el árbol. Thomas que estaba intentando ayudar a amarrar el barco, se dio cuenta de que John no estaba, miró a todos lados y le preguntó qué hacía cuando lo vio.

- Quiero ver mejor. - Le contestó cuando le preguntó qué hacía allí arriba.

Siguió trepando la roca hasta llegar al árbol y conseguir subirse para contemplar las vistas. Se dibujó una amplia sonrisa cuando vio fascinado aquel hermoso paisaje que se mostraba ante él. Mientras seguía absorto en lo que pasaba a su alrededor, notó como algo o alguien se topaba con sus pies.

- ¡Eh! - Dijo sacando una pequeña daga y se puso en modo de ataque para defenderse de quien había osado molestarlo.

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Re: Listen to the Wind

Mensaje por Gary B. Roland el Sáb Oct 06, 2012 9:28 am

No, su vida no era como la de cualquier otro mapache; podría poner la mano en el fuego que vivía mucho mejor que cualquiera de ellos. Era envidiable ser uno de los mejores amigos y acompañante de la hija del jefe del campamento humano. Bueno, no es que Meeko entendiera mucho sobre eso tampoco, pero sólo sabía que le encantaba pasar tiempo con ella y Flit, que poco tardaba en volver al día siguiente para reencontrarse con ellos y pasar un día juntos de nuevo.

Todo era perfecto, incluso habían pasado más rato reunidos esas últimas semanas debido a la ausencia de los hombres del campamento, hasta que Nakoma anunció la llegada de éstos de nuevo a tierra. A partir de ese día, todo pareció cambiar un poco, al menos Pocahontas y su actitud. No la notaba excesivamente diferente al resto de días, pero sabía que algo le preocupaba, se notaba cuando en algunos momentos se quedaba reflexiva, y él la miraba extrañado, incluso intercambiaba miradas con Flit. ¿Por qué? Debido a que al parecer su padre la había comprometido con Kokoum, ese tipo tan… Serio y… Bah, no, desde luego Meeko era de la opinión que no pegaba para nada con Pocahontas. Ella merecía alguien con más desparpajo, capaz de estar a su altura, aunque no iba a negar que era divertido imitarlo con esa pose de seriote que llevaba el muchachote. Era curioso que a pesar de todo, Flit y él llegaran a entender lo que sucedía a su alrededor e intuían de lo que hablaban en sus conversaciones, aunque fuera un idioma extraño, al menos para Meeko. Y muchas veces había pensado que ser humano debía ser como un tormento, se veían tan poco ágiles y con tanta extensión de cuerpo que huir debía ser una tarea difícil, y esconderte ya ni te cuento. Pero Pocahontas era la excepción; una vez intentó imitarla saltando por la cascada y casi murió de un infarto, pensando en un principio que no era nada más que un par de metros de distancia y que encima iba a caer en la canoa ¡No en el agua y a unos veinte metros de altura o qué sabía él la barbarie de kilómetros que había del precipicio hasta el agua! Y en un pensamiento tan absurdo como que cogiendo a Flit y poniéndolo debajo de él iba a detener su caída. El pobre colibrí ardía en cólera, pero sólo se había tratado de un "inocente" acto reflejo… Y a pesar de eso la amistad que los unía era tan fuerte que siempre se acababan perdonando mutuamente, aunque tuvieran sus incontables roces día sí y día también.

Pero, aparte del compromiso de Pocahontas, había otra gran noticia que había llegado hasta el campamento: intrusos en la zona. Acompañó a su amiga hasta la Abuela Sauce, a la cual pidió la opinión y le habló sobre un extraño sueño sobre una flecha que giraba y giraba o algo semejante. Sólo de pensarlo se mareaba. Y lo más alucinante fue ver aquellas extrañísimas nubes que se mecían con el viento a lo lejos. ¡Aquello no era normal! Y siguiendo a Flit, Meeko también decidió que lo mejor era esconderse. Pocahontas por su lado, comenzó a correr en aquella dirección. ¿Y qué harían Flit y Meeko allí a solas con la Abuela? ¿Dejarían ir a Pocahontas así como así? El mapache le dirigió una mirada al pajarillo, se encogió de hombros y decidió seguir a la muchacha. Suponía que ella ya sabía lo que hacía, pocas veces se metía en líos de los que luego le costara salir.

El panorama a orillas del mar era bien extraño; habían especímenes de la misma raza que Pocahontas, humanos, pero muy distintos, sí. ¿De dónde vendrían? Lo primero que hizo fue mirar hacia donde ella miraba, muy curioso sobre lo que iban a hacer aquellos hombres. Luego miró la expresión de la joven; ella también parecía muy curiosa, o quizás sólo se lo parecía a él. Pero Meeko no pensó que pudiera pasar nada malo, lo nuevo y la aventura es algo que le atraía, aunque hubieran ciertas cosas que pudieran dar bastante miedo, como aquellas nubes tan raras que habían visto antes. Meeko decidió esconderse tal y como ella hizo, igual y con un poco de suerte entre las hojas de aquel matorral encontraría bayas con las que saciar su hambre. En ocasiones parecía un verdadero pozo sin fondo, raramente se lo veía sin nada que llevarse a la boca.

Uno de aquellos seres humanos se atrevió a escalar el árbol que daba con la roca en la que estaban ellos escondidos, llegando a tenerlo justo en frente de ellos. Sentía mucha curiosidad, y por alguna razón le daba la sensación de que sacaría algo de provecho a aquella situación. Miré a Flit y Pocahontas, apreciando que al parecer no se iban a mover del sitio. “Pues bueno, que se queden aquí, yo voy a inspeccionar” se dijo a sí mismo, pues tampoco conseguirían nada escondidos, ¿no? Decidió dar unos rápidos pasos alejándose de sus amigos, sin apenas notar las manos de Pocahontas en su cola, e ignorando los esfuerzos de Flit por querer pararlo. “¡Suelta! Sólo voy a mirar y cotillear un poco!” Por desgracia el encuentro no había sido justo el que Meeko deseaba, pues justo cuando Flit soltó su cola, el impulso provocó que el mapache se diera de lleno contra las piernas de aquel desconocido.

¡Au!... Joe…” – no, las patas de ese hombre no eran para nada blanditas precisamente. Aún así disimuló con una gran sonrisa y se apartó con cautela al ver que ese hombre llevaba algo en la mano que no le hacía demasiada gracia. “¿Qué va a hacerme con eso?... Me haré un poco el distraído y despreocupado mientras me lamo una pata… Habla un idioma muy raro, más aún que el de Pocahontas. Pero igual consigo algo, oye… ¿Qué es eso que se está sacando de un lado de su pierna? Tiene buena pinta, igual se come…” –pensó, acercándose con cierta desconfianza y cautela, oliendo lo que fuera que tuviera en la mano. “Pues por oler, huele bien…”. Miró la cara de ese desconocido, luego la galleta, luego al desconocido, intentando buscar sinceridad en sus ojos… Y finalmente se la arrebató como si el humano fuera a quitársela, para devorar lo que en realidad era una galleta, algo desconocido para el mapache “Oye, pues está muy bueno. A ver si cuela una cara inocente y una sonrisa y me gano otra. Igual debería saquearle algún día y buscar cosas de esas por su cuerpo o donde sea que las guarda”.

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Re: Listen to the Wind

Mensaje por Violet S.Davis el Sáb Oct 06, 2012 2:21 pm

Normalmente por no decir siempre solía considerar su pequeño tamaño como una desventaja, la verdad es que nadie podía negar que tenía un punto, eso de ser un pajarito rodeado y expuesto a todo lo salvaje con su aparente incapacidad de defenderse del entorno que la rodeaba. Aparente. "Yo se cuidarme...Bueno, ocasionalmente"No podía negar la verdad, no necesitaba ni garras, ni colmillos ni aquellos extraños utensilios que utilizaba la población indígena para sentirse protegida, estar junto a sus dos inseparables amigos el pesado mapache y Pocahontas le proporcionaba en exceso la sensación de seguridad. Tampoco es que tuviese mucho tiempo para plantearse su bienestar, no , Flit no velaba por su propio bienestar, la verdad es que no tenía ni tiempo para eso, pues su diminuta cabeza no podía centrarse en todo a la vez, ya de sobra tenía con intentar meterles algo de sentido común a esos dos, a veces sus ideas llegaban a superar lo descabellado.El colibrí jamás daría un no por respuesta ante una aventura, toda la emoción, la novedad, era una sensación que amaba y se sentía honrada de poder vivir y compartir todo aquello, sin embargo no era suicida, desafortunadamente no podía decir lo mismo de ellos. Tantos intentos para hacerles razonar.Pero no, nadie hace caso al pajarito.¿Por qué iban a hacerlo? Pensaba con ligeramente casi a diario, cada vez que la apartaban de un pequeño gesto de mano que solía acabar en ella estampándose contra el objeto o vegetación más cercana.Mejor eso que la brillante idea de Meeko de usarla como intento de detener su caída tras lanzarse impulsivamente del acantilado, todavía no se explicaba como había sobrevivido a eso, había tomado nota mental de "No acercarte a Meeko en caso de encontrarte junto a un acantilado o variantes". Sin embargo no le guardaba rencor.¿Cómo iba a hacerlo? Se "odiaban" o más bien amaban pretender que así era, peleándose y con piques desde el primer día que coincidieron, pero estaban unidos por un estrecho lazo de amistad que nadie podía negar, ni ellos mismos pese a sus insistencias de comportarse como aparentes rivales.

Por suerte su tamaño también tenía ventajas, era ágil, ligera y veloz, podía sobre volar todo el territorio en cuestión de pocos minutos pasando desapercibida. Una movilidad que muchos desearían poseer.Se limitaba a sobrevolar, escuchar y observar.Pequeños detalles, paciencia era curioso todo de lo que uno podía enterarse. Seguía sin comprender como habían comprometido a Pocahontas con Kokoum. ¿En que estaba pensando? La noticia le había resultado inesperada, además de ser testigo de los lamentos de su querida amiga. Kokoum era un hombre honorable, leal, sin duda uno de los mayores guerreros que pertenecían a la tribu, estaba segura de que protegería a la princesa india y que cuidaría de ella, sin embargo aquello requería un gran sacrificio: su libertad y con ello su felicidad. Para ser un líder tan aclamado y preocupado por su puerto el Jefe Powhatan es realmente ciego con sus deseos. Tenía a su propia hija frente a el y se negaba a admitir lo que no quería ver.

Flit se percató del cambio de actitud de la joven, era evidente que no pasaba por su mejor época, su rostro lo reflejaba todo, preocupación, indecisión y confusión . Se sentía inútil por no poder hacer nada al respecto, además de que le resultaba de lo más extraño verla así, por lo que se limitaba a acompañarla de vez en cuando intercambiando miradas con Meeko, con las esperanzas de que tuviese las respuestas.

La india comenzó a moverse y ella la siguió como acto reflejo, donde Pocahontas iba, Flit y Meeko seguían, siempre los tres juntos. Se negaba a dejarla sola ni un sólo instante, menos ahora que circulaban las historias de los recién llegados, hombres brillantes y según tenía comprendido, peligrosos y no estaba dispuesta a que ella sufriese a manos de los salvajes visitantes. No se equivocaba, Flit seguía agitando sus alas de manera inconsciente viendo ante las extrañas formaciones de nubes en el paisaje, su amiga tampoco parecía reconocerlo y analizaba las vistas. Las voces y los sonidos comenzaron a escucharse más cercanos, una amenaza que se dirigía poco a poco hasta su localización.Les alcanzo revoloteando entre los matorrales, su nuevo escondite. Miró a Meeko y suspiró. "¿Cómo puedes estar comiendo en estos momentos?" No desaprovechó el momento y consiguió robarle una baya que había lanzado en el aire, atrapándola antes de que esta cayese, dejandole con la boca abierta esperando inútilmente.

Las plantas comenzaron a moverse, uno de los hombres decidió escalar el árbol, acercándose demasiado a su localización. Meeko comenzó a moverse. No tenía que ser una genio para conocer las intenciones de su amigo. "No, no.¿Qué haces?" Le intentó frenar ahora que estaba a tiempo , tirando de el para que no se alejase. "La vas a poner en peligro." Le regañó, pero el mapache aún así se alejó sin mirar atrás. "Animal estúpido." Pensó para sus adentros, definitivamente era un caso perdido.No quería que se arriesgase.No quería perderlo por el mero hecho de que fuese así de descerebrado. Por un lado se merecía todo lo que pudiese ocurrirle,aunque no fuese responsabilidad suya y por otro esperaba que volviese en unos segundos como si nada hubiese pasado, sano y a salvo. Sólo quedaba esperar.







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Re: Listen to the Wind

Mensaje por Nahuel K. Cunningham el Dom Oct 07, 2012 2:52 am

Vio que se trataba de una criatura que le estaba dedicando una mirada a modo de disculpa o más bien para darle pena y que no lo matara, pero la intención de John no era para nada matarlo, sólo se había tropezado y no era un crimen. Se movió un poco dejando que aquel animal pudiera moverse a su antojo, John se quedó frente a él, quedando de rodillas y mirándolo con una sonrisa amigable.

Guardó la daga dentro de una de sus botas y se dirigió al animal.

- ¡Vaya! ¡Qué bicho tan extraño eres...! ¿Tienes hambre? - Le dijo mientras que sacaba una galleta de la pequeña bandolera que portaba. - Aquí tienes, es una galleta. Es comida.. bueno, algo así. - Miraba prestando atención a aquella criatura mientras que cogía la galleta que John le había dado y se la comía. - Te gusta, ¿eh? Pues intenta comerlas durante 4 meses. - Sacó otra galleta y se la dio.

Vio como la cogía y hacia señales como saludando a alguien, algo que le pareció extraño a John.

- ¿Tienes algún amigo ahí? - Preguntó extrañado mientras que se levantaba para averiguar de quién o qué se trataba. Se fue acercando hacia los matorrales que tenía justo enfrente y en donde parecía ser que estaba escondido algo a lo que el pequeño animal había hecho gestos.

Alargó una de sus manos para apartar los arbustos, pero cuando iba a ver de qué se trataba, salió un pequeño pájaro de allí, atacándolo. - ¡Eh, cuidado! - Movía las manos de un lado a otro para hacer que se alejara de él y lo dejara tranquilo. - ¡Cuidado, cuidado! - No paraba de repetirlo mientras daba esas sacudidas de manos, haciendo que se cayeran las galletas de la bandolera y el animal al cuál antes había alimentado, aprovechaba para robarlascogerlas.

Después de quitarse al pájaro de encima, decidió bajar de donde estaba para seguir explorando aquel lugar, así que volvió a descender de la roca hasta llegar a una gran cascada. Se acercó hasta una de las orillas, dejando su casco a un lado mientras que se echaba agua en la cara para refrescarse.

En uno de los momentos en que llenaba sus manos con agua, se le antojó ver el reflejo de alguien en el agua cristalina, alguien que estaba detrás de él sobre la roca. Miró inconscientemente para ver si lo que estaba viendo era real o sólo eran imaginaciones suyas, pero no pudo ver nada ni a nadie. Se levantó y cargó con su escopeta al hombro, dirigiéndose detrás de la cascada a esperar que aquel individuo saliera de su escondite. Apuntó hacia donde había estado él antes mojándose la cara y cuando vio que era el momento adecuado, salió detrás de la cascada, dando un paso grande para posarse sobre una roca.

Sin dejar de apuntar con la escopeta en ningún momento, la vio. Se trataba de una mujer alta, de pelo largo y moreno, que poseía una piel oscura, según lo poco que podía apreciar a causa de la espesa niebla.

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Re: Listen to the Wind

Mensaje por Gary B. Roland el Dom Oct 07, 2012 6:04 am

La verdad es que no entendía ni una palabra de lo que aquél extraño o forastero le estaba diciendo, lo único en lo que Meeko se fijaba era en las galletas, esperando a obtener una segunda y todas las que tuviera en lo que parecía un saco a ojos del animal. Se le iluminaron los ojos cuando vio que, efectivamente, ese hombre sacaba una segunda galleta y se la ofrecía, la cual el mapache no dudó en coger. "Genial, mi táctica de animalito inocente ha funcionado" Tenían un sabor muy distinto a cualquier cosa que hubiera probado antes. Quizás Meeko era un inconsciente, pero desde luego valía la pena sólo por obtener cosas como aquellas, para él toda una recompensa, cosa que hacía inflar todavía más esa inconsciencia, esta vez girándose hacia el matorral donde estaban escondidas Pocahontas y Flit, enseñándoles la galleta que tenía agarrada con su pata. ¿Qué había de malo? Él veía que era un ser humano que venía de buenas, así que les indicó con la otra pata a que se acercaran, pero al parecer no iban a ceder tan fácilmente. Fue el desconocido quien se levantó y se dirigió hacia los matorrales preguntando algo que el mapache no entendió. Desde su posición no podía ver con claridad, ni cómo estarían sus amigas, pero de mientras fue devorando la segunda cosa redonda que estaba tan buena.

No sé por qué se esconden tanto, ellas se lo pierden. Sólo es un pino andante que reparte bolas aplastadas comestibles y ricas” pensó apreciando la altura del humano a espaldas de éste, y tras comerse la galleta, atento estaba a la reacción que pudieran tener tanto unos como otros. Pero para sorpresa de Meeko, Flit salió de entre los matorrales, atacando al forastero para impedir que se acercara a Pocahontas. Meeko pasó de una expresión curiosa a una gran sonrisa que se dibujó en sus morros, viendo la de cosas redondas de esas que caían a montones del saco del hombre al dar éste unas cuantas vueltas intentando deshacerse del pajarillo y su ataque. “¡Ajá! ¡Esta es mi oportunidad! A por ellas!”. Y así fue que, ignorando la pelea entre el colibrí y el pino con piernas, Meeko iba recogiendo las galletas que iban cayendo al suelo, antes de que cualquiera pudiera robárselas o fueran pisadas por las fuertes patas de ese hombre. “Siempre pensé que Flit era como una espada portátil con alas”. Era mejor no tenerla de enemiga.

Antes si quiera de que el desconocido bajara de la roca, Meeko ya se había jalado las galletas, comiéndose hasta las mollejas; ¡Si es que no se podía desperdiciar nada! Había sido un buen manjar, sin duda alguna. Se asomó por las rocas para observar hacia dónde se había dirigido el hombre, viendo que se acercaba poco a poco a la cascada que había allí cerca. Tras ello, se acercó de nuevo a sus compañeros, especialmente Pocahontas que seguía escondida tras los matorrales. No esperaba siquiera a que lo regañara, así de despreocupado era Meeko. Es más, aún se lamía las patas delanteras por si aún quedaba algo de sabor en ellas de las galletas.

Pero el encuentro no había quedado ahí; Pocahontas al parecer decidió seguir al forastero, Meeko tenía esa intuición, y no dudó en seguirla. Si ella se hacía amiga de él, seguro que obtendría muchas más cosas de esas, montañas de galletas, un sueño hecho realidad. El mapache desde luego iba a ser su amigo, le había caído simpático. Pocahontas había apartado unas hierbas para poder ver mejor el panorama de la cascada. Meeko se asomó emocionado de poder ver y estar más cerca del saco que llevaba el hombre, pero su amiga enseguida le hundió la cabeza de nuevo para que el forastero no viera al travieso mapache asomarse, que suficiente había hecho ya.

Suponía que mientras Pocahontas se acercaba saltando de roca en roca por la cascada, Meeko se quedaría con Flit en la orilla. Podría seguirla, pero no es que la idea de poder caer al agua en un fallo de cálculo a la hora de saltar le hiciera mucha gracia. La sensación de estar mojado era bastante desagradable.

¿Has visto? No soy el único que siente interés por ese humano raro.” pensó mirando a Flit, pero seguro que con tan sólo las miradas, se podían llegar a entender lo que querían decirse uno al otro. Es lo que tenía después de tanto tiempo conviviendo. “Parece que lleve un nido en la cabeza, ¿Te has fijado? Tiene el pelo de un color muy raro, o un moñigo de paja. ¡O igual tiene galletas entre esos pelos!” sólo de pensar eso se emocionaba y no podía evitar sonsacar una sonrisa. Pero luego dirigió su mirada hacia Pocahontas, algo expectante, hasta que se le borró la sonrisa al ver como el mismo hombre de antes había saltado desde detrás de la cortina de agua, y ahora la apuntaba con un extraño objeto que Meeko desconocía, pero la posición de su cuerpo y de la manera en que la apuntaba era amenazante, nada bueno. El mapache abrió la boca asustado mientras observaba, sin saber qué hacer. “Oh no, Pocahontas...” Quería creer que ese hombre no era malo, que sólo estaba jugando... Sí, sería eso; sólo estaba jugando.

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