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If Today Was Your Last Day

Mensaje por Michael C. Tallhart el Jue Oct 04, 2012 11:17 am

¿Nunca te ha ocurrido que después de haberte varios días seguidos madrugando, pese a no poner el despertador, te despiertas a la misma hora? Pues bien, pese a que aquel era mi día libre... Mis ojos involuntariamente se habían abierto mucho antes de lo que había previsto y parecían amenazarme con que, pese a mi esfuerzos por cerrarlos e intentar volver a conciliar el sueño, aquello resultaba completamente inútil.

Resignado, había hecho lo único que se me había ocurrido: continuar mi rutina de la mañana. Sí, pese a que aquel era mi día libre no había logrado dormir aquellas horas de sueño reparador que la noche anterior tanto había deseado. De hecho, había incluso tomado la decisión de no salir por la noche para poder descansar pero, sin embargo, mi destino parecía tener otros planes para mí en aquel día. Así que una vez despierto y sin remolonear demasiado fui directo al baño que había en mi habitación para, por lo menos, disfrutar de un agradable y relajado baño matutino sin ningún tipo de distracción. De todas formas, todo el mundo dormía y estaba completamente solo.

Así pues, me adentré en una bañera de agua caliente con espuma, me coloqué los auriculares y cerré los ojos dejándome llevar por aquella satisfactoria distracción. Estuve un buen rato, ciertamente no podría concretar cuanto exactamente. Simplemente sé que cuando salí del agua estaba arrugado como una uva pasa. Aprovechando el día, decidí embadurnarme de aquella lista de cremas que el dermatólogo del hospital siempre me aconsejaba emplear en sus múltiples enajenaciones en las que todo el mundo tendría un melanoma en el futuro sino le hacíamos caso y, finalmente me vestí con lo primero que encontré en el armario.

Tras todo aquello y comprobar la hora, sonreí al observar que ya había pasado bastante tiempo así que, pese a que no se escuchase ningún ruido, sabía de alguien que ya estaría despierto ya que el trabajo le reclamaba. Salí de casa y, tras hacer una parada en Granny's para coger dos cafés grandes como a Syd y a mi nos gustaban además de dos brownies, me dirigí hacia su casa para asaltarla en el trabajo. Una vez aparqué el coche y accedí a su propiedad, tras asegurarme de que no había nadie en la consulta golpeé con los nudillos suavemente la puerta y tras unos segundos la abrí. - Hola - Dije asomando la cabeza mientras esbozaba una sonrisa - Como hace mucho que no te veo... he creido conveniente que autoinvitarme a tu consulta a desayunar no sería una mala idea

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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Sydney J. Watson el Sáb Oct 06, 2012 3:20 am

El hecho de que Everett se hubiese tomado bien aquella parte de mi pasado, había supuesto un gran alivio para mí. No todas las personas se tomarían bien algo así. Ni se lo tomarían bien ni te apoyarían y consolaran como él había hecho y posiblemente por eso sintiera lo que sentía por él en esos momentos. Eso me hacía sentirme mejor conmigo misma y no pensar demasiado en ella. Tenía bastante claro que tenía aquella pérdida totalmente superada, era simplemente el hecho de que no haberlo recordado en tanto tiempo y luego recordarlo me había hecho sentirme confusa y derrotada. Bastante derrotada, por lo que agradecía infinitamente que Everett hubiese estado allí.

Me levanté de la cama y me dirigí al armario para vestirme. Tampoco es que me complicara demasiado la vida. Una camiseta larga (tanto que podía pasar por un vestido) y unos pantalones de color negro debajo. Lo bueno de aquel día es que tenía pocos pacientes apuntados en la agenda, es más, el primero no llegaba hasta dentro de unas horas, pero aprovecharía ese tiempo para ordenador un poco la consulta, porque vaya que yo era ordenada, pero podía llegar a tener cierto desorden. Eso y que podría aprovechar para releerme los historiales de los que acudirían hoy a la consulta, para tenerlo más fresco en la cabeza. Tanto era así que me dirigí directamente hasta allí sin bajar a desayunar, ya lo haría más tarde, de todas maneras no es que tuviera demasiada hambre.

Me puse manos a la obra casi enseguida y aunque podría haberme sentado en el escritorio y colocar los historiales encima de la mesa decidí repasarlos semitumbada en el sofá que tenía allí, la verdad es que empezaba a pensar que quizá no sería mala idea bajar a desayunar cuando me pareció escuchar un ruido al otro lado de la pared. Posiblemente sería Nate y aunque su humor últimamente no era el mejor no quería dejarle desayunar solo. No sabía exactamente que le pasaba, pero tenía claro que algo había pasado hacia ya unos cuantos meses, porque se había vuelto más cerrado de lo que ya era por sí. Al principio pensé que tendría algo que ver con mi relación, pero luego siempre que Eve pasaba la noche en casa se comportaba con normalidad, así que eso no podía ser… Tenía que haberle pasado algo y aunque había intentado preguntarle siempre había evadido la pregunta y sabía que con Nathanäel presionar no era una buena idea, en absoluto. Suspiré abatida y estaba a punto de levantarme para ir a la puerta y reunirme con mi compañero de piso cuando oí que alguien golpeaba la puerta.

Volteé la mirada hacia la puerta preguntándome si habría mirado mal la hora o algo, o si sería alguna visita imprevista, aunque vamos, que yo supiera todos mis allegados estaban trabajando. Era entre semana después de todo. Para mi sorpresa la persona que asomó por la puerta no fue otra que Michael haciendo que en mi rostro asomara una sonrisa al tiempo que me erguía ligeramente quedando sentada – ¡Mike! – Exclamé sin borrar la sonrisa mientras me levantaba con cuidado y dejaba los historiales que me había llevado conmigo al sofá sobre el escritorio – Sí, la verdad es que si. Hace tiempo que no nos veíamos– En pasado, porque obviamente ya nos estábamos viendo – Es que…, he estado bastante liada. – “Liada” aquella palabra en aquellos momentos me hizo gracia y no pude evitar sonreír divertida durante unos segundos – Ya sabes, últimamente todo en el pueblo parece haberse puesto patas arribas – Y me había enterado de que no era la única con lagunas mentales en la cabeza. No sabía si sentirme aliviada o preocupada con respecto a ello – ¿Cómo a mí me gusta? – Pregunté mientras mis ojos oscuros se posaban en los cafés que Michael había traído consigo. No esperaba menos de él – No me digas que has traído algo dulce para hacerme engordar – Bromeé mientras señalaba la bolsa que llevaba en la otra mano. – ¿Tienes el día libre? – Le pregunté con curiosidad aunque lo más seguro es que su respuesta fuera afirmativa antes de señalarle con una de las dos manos el sofá donde yo había estado recostada hasta que él había llegado – Siéntate. Como si estuvieses en tu casa, ya sabes… - Me encogí de hombros esbozando una sonrisa antes de tomar yo misma nuevamente asiento esperando a que él hiciera lo mismo.
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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Michael C. Tallhart el Lun Oct 08, 2012 11:32 am

Como me había imaginado, Sydney se hallaba en su consulta. Era una de las personas más trabajadoras que conocía en Storybrooke. Quizás una de las pocas que podía considerar que su devoción por su trabajo era comparable al mío. La había visto en el hospital un par de veces con pacientes y el trato que les había proporcionado, sin duda, era más que excelente. Pese a que su oficio me horrorizaba, puesto que la psiquiatría era sin dudas una de las cosas que peor se me daban del campo de la medicina, sabía apreciar cuando alguien lo hacía bien. Y por ello la respetaba tanto. Algo que para mí se me antojaba tan complejo y que ella lo realizaba, bajo mi punto de vista, sin dificultad era impresionante.

Además de todo la pasión con la que lo realizaba era admirable. Si bien yo tenía que pasar bastantes horas encerrado en el hospital, sobretodo al acabar la jornada o cuando esta se alargaba llegaba a saturarme de tal forma que mi habitual buen humor y carisma se perdían en las corrientes del tiempo dejando una actitud algo más pasota aunque sin llegar jamás al punto de dar una mala contestación. Al fin y al cabo, uno de los elementos fundamentales en mi trabajo era el trato al paciente y jamás se me había ni pasado por la cabeza darle a alguno una mala contestación pese a que en más de un par de veces lo mereciesen. Sin embargo ella parecía siempre tener una sonrisa y unas palabras bonitas para todo el mundo, no recordaba haberla visto furiosa nunca. Así pues, alguna vez había ido con ella para aprender de ese trato tan especial que les impartía.

Al entreabrir la puerta pude distinguir su figura sentada en el sofá. Su cálida sonrisa ya me daba la bienvenida a aquel acogedor despacho en donde había estado un par de veces para hacerle una visita y para aprovechar y ver en el ambiente donde trabajaba. Además, ¿quién sabía? Quizás algún día tuviese que ponerme en sus manos. Al fin y al cabo decían que muchos médicos por la presión acababan volviéndose medio locos por la presión de su trabajo, aunque discernía en que aquello fuese a ocurrirme a mí. Devolví aquella sonrisa con una mía mientras me adentraba en el interior de aquel despacho. Observé como cargaba con unos historiales y me reí por lo bajo - Siempre trabajando Syd, al final acabarás siendo tu la que necesite ayuda. - Ladeé la cabeza justo al terminar de pronunciar aquella pequeña broma. Era la persona más mentalmente estable que conocía. Si ella terminaba necesitándolo, es que todos lo hacíamos. - Que, a todo esto, si molesto me voy , ¿eh? No quiero entorpecerte el trabajo - Exclamé de pronto pensando en que quizás tenía cosas que hacer y le estaba haciendo perder el tiempo. Sabía que ella me contestaría con sinceridad ya que, esperaba que ella también supiese que de ser así no me molestaría. Por unos segundos pensó que había sido un estúpido por haberse presentado sin avisar. Me dijo que ella había estado bastante liada y yo inmediatamente resoplé profundamente. - Créeme, sé de lo que hablas. No has sido la única. En el hospital las cosas también están pasándose algo de rosca últimamente, demasiados accidentes misteriosos, sobre todo en la carretera - Dije acordándome de un caso en el que tuvieron que operar a una chica que había tenido un accidente de coche casi a las afueras de Storybrooke. Por suerte no había sido nada grave, más un susto que otra cosa. - La gente está un poco revolucionada. Y por lo que escucho por el hospital, entiendo que tu consulta debe estar a los topes.. En mi caso como soy residente y horas extras significan que trabaje más, cobrando lo mismo y ellos escaqueándose. Digamos que soy una especie de chollo - Me encogí de hombros, con resignación. Volvíamos al mismo tema de siempre que era imponerme para no permitir que me hiciese aquello. Sin embargo, objetivamente pese al cansancio, también aprendía mucho más ya que a la hora de la verdad me daban muchas más libertades.

Ella se fijo en la bolsa que llevaba con nuestro desayuno y asentí ante su pregunta - Desde luego, bien cargadito con unas gotas de leche soja, ambos iguales para que no tuviésemos que investigar cual era cual. - Le acerqué uno de los cafés para que lo cogiese y, tras eso dejé el mío sobre su escritorio. Dejé al lado la bolsa donde llevaba los Brownies, dibujando una sonrisa traviesa ante lo que me dijo - Te veo más delgada que de costumbre, y eso no me gusta. Estabas bien como estabas antes. - Alcé mi vista hacia mi amiga observando la silueta que se le intuía sobre la ropa. Lo cierto es que Sydney siempre había sido una mujer que me había llamado mucho la atención. Tanto por su físico como por su forma de ser. Además desprendía una sensualidad que pocas veces había notado en una mujer. A veces lograba ponerme nervioso con una simple mirada. Sacudí mi cabeza para centrarme en mis actos y abrí con cuidado la bolsa dejando al descubierto el par de brownies que había comprado - Recién hechos, no podrás negarme que tienen una pinta más que suculenta. - Aparté mis manos para que pudiese verlos bien y coger uno.

Mientras ella hablaba, le di un sorbo al café. No era una bebida que me entusiasmase demasiado ya que lo sabores amargos no eran de mis favoritos, pero una vez te acostumbrabas a ingerirlo por las mañanas para poder soportar el sueño, llegaba a tener una especie de síndrome de abstinencia sino tenía mi ración diaria, normalmente caracterizada por un fuerte dolor de cabeza. - Hoy me han dado el día libre, sí. El fin de semana pasado tuve que trabajarlo entero porque no podían la mayoría de los residentes así que me ofrecieron un descanso a mitad de semana para no acabar muriendo por agotamiento - Me encogí de hombros y alcé mi mano hacia el brownie, cogiéndolo con una de las servilletas que había metido en la bolsa para no ensuciarnos. Después me senté en el sofá siguiendo el ofrecimiento de Sydney, a su lado. - Pero bueno, mi mente tan acostumbrada a madrugar me ha jugado una mala pasada de no dejar que disfrutase de él, al menos en lo que a términos de sueño se refiere - Suspiré como dándole más drama a la situación - Estaba en casa, me acordé que hacía mucho tiempo que no te veía y la verdad.. es que no me paré a pensar que tu si que tenías que trabajar. Como no estoy acostumbrado a estos días libres espontáneos - Me acerqué a ella y le di un beso en la mejilla, a modo de saludo retardado. - Además tenía también ganas de darte una sorpresa.

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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Sydney J. Watson el Sáb Oct 13, 2012 5:36 am

¿Qué podía decir? Era hasta cierto punto adicta a mi trabajo, otro punto que compartía con Everett y que conseguía no tuviéramos trifulcas estúpidas por la cuestión del trabajo. – Bueno, ya me conoces – Esbocé una media sonrisa divertida – Pero, no te preocupes, últimamente he aligerado bastante… - Ahora me repartía más el trabajo con mi vida personal, obvio, y tenía que admitir que me gustaba. Había llegado a la conclusión de que era algo que tendría que haber hecho hacía ya tiempo. – ¿Qué dices? ¡No seas idiota! ¿Por qué ibas a molestar? Hasta dentro de unas horas no tengo cita con nadie. Estaba repasando los historiales…, incluso a la gente con buena memoria se nos pueden olvidar detalles de vez en cuando. – Y mira a quién se lo iba a decir que tendría que memorizar historiales de más pacientes que ella posiblemente. Por suerte existían los benditos historiales.

Le escuché con curiosidad cuando empezó a contarme como estaban siendo las cosas en el hospital. Si, la verdad es que últimamente parecía que los problemas de la gente se acrecentaban de alguna manera extraña. Me había parecido extraño como todos aquellos accidentes y cosas extrañas que pasaban, incluso por la mente de las personas: recuerdos raros, sensaciones de lagunas, de pérdidas extrañas… Se parecían haber activado de alguna manera hacia relativamente poco y algo me decía que en el preciso instante en que Lucy Roberts había aparecido en el pueblo, pero desde luego…, no era algo a lo que fuera a darle más vueltas a la cabeza de lo necesario. –Sí, la verdad que últimamente están pasando cosas muy extrañas… Incluso a mí y mis conocidos.- Me llevé una de las manos a la raíz de mi cabello echándolo hacía atrás. Todo aquello no dejaba de antojárseme de alguna manera extraño, demasiado extraño.

Un movimiento bastante inteligente por parte de Michael el pedir los dos de la misma manera para no tener problemas de confusión más adelante – Inteligente por tu parte. – Dejé caer al tiempo que tomaba entre mis manos el que me acercaba. Luego inevitablemente me miré a mí misma cuando dijo aquello de que me veía más delgada que de costumbre, por mi cabeza cruzó un pensamiento que me hizo esbozar una sonrisa. ¿La verdad? Nadie de mi círculo me había dicho absolutamente sobre aquello, quizá por eso en cierto modo hasta me sorprendió – Serán imaginaciones tuyas, Mike. Yo me veo como siempre. – Respondí restándole importancia mientras le miraba aunque mis ojos marrones casi enseguida se desviaron hacia la bolsa que había traído al tiempo que dejaba al descubierto los brownies. Volví a levantar la mirada hacia él – No te lo negaré. En ese caso necesitaría que me revisaran la cabeza – Comenté divertida antes de extender una de las manos y tomar uno de aquellos deliciosos brownies. Lo observé unos segundos antes de llevármelo a la boca y darle un bocado –Creo que saben… incluso mejor de lo que parecen – Dije una vez hube tragado sonriendo al joven.

Así que era eso, tenía el día libre, aunque claro el trabajo de él era quizá más exigente que el mío, lo recordaba bien de cuando trabajaba en el hospital y veía los turnos locos que tenían los demás a mi alrededor. – Hombre…, es lo normal. Solo faltaría que te dejaran morir de agotamiento. Además agotado tampoco harías demasiado bien a la gente que te visita y encima luego pagarías tú con las culpas. La administración del hospital por lo que veo está peor que cuando yo trabajaba allí – Me habían llegado bastantes habladurías sobre lo mal que estaba todo organizado. Vamos, que estaba peor organizado que hacía unos años, lo cual ya era decir.

- No pasa nada, en serio – Volví a decir. Lo que me faltaba es que ahora se sintiese culpable por haber aparecido por casa sin haber avisado. Yo jamás había sido de aquellas personas que se enfadaban por cosas sobre aquellas, sobre todo teniendo en cuenta mi trabajo y que muchas veces la gente necesitaba ayuda en el momento que menos te lo esperabas y sobre todo si eran amigos cercanos míos no les cerraba la puerta en las narices. Esbocé una ligera sonrisa cuando noté sus labios sobre mi mejilla y le dediqué una mirada antes de darle un sorbo la café. – Me vendrá bien un poco de compañía. Últimamente Nate está muy raro, no sé qué le pasa y…, es tan difícil llegar hasta él. La verdad es que no se me ocurre como abordarlo… - Dejé escapar un suspiro de entre mis labios – A veces es complicado. – Demasiado en aquel caso, porque no quería presionarle, después de todo era un buen amigo mío.
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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Michael C. Tallhart el Mar Oct 16, 2012 1:28 pm

Ciertamente, la conocía de sobras. Esa pasión por su trabajo era algo que la precedía. Casi sin conocerla ya había conocido aquella faceta suya por lo que solía hablar la gente de ella: profesionalidad y trabajadora ante todo. Por ello siempre había sentido una especie de admiración por ella. - Lo sé, te he visto trabajar y, ciertamente, nadie te puede negar que seas una persona trabajadora. - Cuando escuché lo siguiente, me sorprendí, dando muestra de ello alzando las cejas y abriendo ligeramente la boca. - ¿Eso es cierto? Creo que es algo que jamás habría esperado escuchar de tus labios. Pero ¿Sabes? Me alegro por ti. Te lo mereces. Tanto trabajo no era bueno y nunca está mal disfrutar de unos ratos libres. Sino no merece la pena... Hay que equilibrar todo en su justa medida. Además tu que puedes hacerlo, aprovecha. Yo por el contrario, que no puedo evitar los horarios infernales a los que me someten. Pero bueno, quien algo quiere algo le cuesta, ¿no? - Esbocé una gran sonrisa cuando expuso que no la molestaba y suspiré claramente aliviado - Es que no sabía exactamente a qué hora empezabas la consulta y cuantos pacientes tendrías y no quería interrumpirte en tu trabajo. - Cosa que era cierta, sabía como funcionaba todo aquello de las consultas y una interrupción podía significar que la hora de salida del trabajo se retrasase considerablemente, además de que los pacientes se impacientasen bastante - Pero me alegro de que no sea así y ya.. se a lo que te refieres perfectamente. Yo también lo hago. Me gusta conocer el historial antes de pasar a los pacientes, te hace parecer mucho más profesional - Le saqué la lengua en un momento de infantilismo. No solamente era por eso, desde luego, sino porque ya salía de mi hacerlo para poder fijarme mejor en los pacientes y que la consulta avanzase lo más rápido posible.

La miré algo extrañado tras haber escuchado lo que decía sobre las cosas extrañas. Asentí en silencio, reflexionando sobre lo que acababa de decir aunque mi cerebro en esos momentos no estaba por la labor de colaborar ni un ápice. Parecía que pese a que no pudiese dormir, el si se había tomado el día de vacaciones. Acabé por encogerme de hombros y soltar lo primero que se me pasó por la cabeza - ¿Sabes? Creo que ya se el motivo por lo que está ocurriendo todo esto - Alcé mi mirada hacia la suya con, reflejando una seriedad inusual en mi, al menos fuera del trabajo. Dejé que transcurrieran unos segundos protocolarios para acrecentar sus ganas de que le transmitiera mis pensamientos, siendo este el momento perfecto para dar un redoble de tambores - Es por el fin del mundo, piensa en los mayas - Aunque lo intenté, no pude reprimir unas grandes carcajadas al acabar de decir aquella estupidez. Nunca había creído en ese tipo de cosas; al fin y al cabo, era científico.

Sonreí mientras me llamaba inteligente y cogía su café. Miré el que restaba en mi mano y le di otro sorbo; no es que me encantase, ni mucho menos, pero por las mañanas era lo único que lograba que me mantuviese más o menos despejado. Además, también estaba ese pequeño síndrome de "abstinencia" que había logrado desde que había empezado a trabajar: hasta que no tomaba café la cabeza me dolía horrores. Ella parecía reticente a aceptar mis palabras mientras que yo me limitaba a clavar mis ojos azules sobre ella, recorriéndola con la mirada. Cualquiera podría pensar que parecía un psicópata. Fruncí los labios y acabé por negar con la cabeza - Me remito a lo dicho, que tanto trabajo por lo que me has dicho antes, está haciendo que pierdas peso. Pero no tienes que preocuparte por nada, para está Tallhart: para asegurarse de que no desaparezcas - Dije esto último en tono de broma y solté otra carcajada sincera. Obviamente no es que su adelgazamiento fuese tan notable, pero negar que me gustaba dramatizar las cosas sería como mentir. Siguiendo su ejemplo, llevé el brownie restante hasta mi boca y le di un pequeño mordisco; cerré los ojos y activé todas mis papilas gustativas para embargarme de aquel dulce sabor a chocolate. Exclamé un "mmmm" mientras acababa de tragar - Deliciosos, no podría ser de otra forma. Por el sabor juraría que son de la pastelería de Savannah. Tengo que ir un día a hacerle una visita a para que me haga uno de sus deliciosos pasteles.

Arqueé las cejas cuando hizo aquel comentario sobre el hospital - ¿De verdad crees que les importaría? Siempre podrían reemplazarme. Hay médicos hasta debajo de las piedras esperando su oportunidad. Además, con esta crisis, el recorte de puestos de trabajo y todo.. No es que favorezca mucho las condiciones de trabajo. Con lo desesperada que está la gente acepta a trabajar en cualquier condición y sino te gusta... Puerta - Suspiré. Aquella situación económica en la que nos encontrábamos, la verdad, es que no favorecía a nadie en absoluto. Disminuciones salariales, aumento de horas.. Vaya, todo positivo. - Créeme, está todo mucho peor desde que te marchaste.

Sonreí cuando me repitió que no pasaba nada porque hubiese ido a verla. Sus palabras aliviaban la preocupación que me había surgido al creer que la estaba interrumpiendo. Escuché atentamente lo que decía sobre Nate. suspiré antes de darle mi opinión, aunque tampoco lo conocía demasiado como para emitir un juicio con certeza - Dale tiempo y espacio. Si tiene algo que decirte, lo acabará haciendo - De pronto, caí en la cuenta de lo extraño de la situación y tuve que reírme - Se me hace raro estarte aconsejando a ti. Es como si se hubiesen invertido los papeles - Le di otro sorbo a mi café - De todas formas, seguro que es algún problema suyo. Igual aún no está preparado para comunicártelo, pero ya lo hará. De eso no me cabe la menor duda. al fin y al cabo, eres tú - Ladeé ligeramente la cabeza y esbocé una cálida sonrisa. Sydney, dejando a lado su trabajo, era una persona con la que se podía charlar con una facilidad increíble. Sí, era psicóloga, pero no solamente era por ese motivo. Siempre desprendía ese aura de confianza, de seguridad que junto a su forma de ser, ayudaba a que te abrieras hasta un punto que jamás habrías creído posible.

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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Sydney J. Watson el Vie Oct 19, 2012 6:16 am

Sonreí halagada por aquel comentario de Michael, aunque quizá últimamente me estuviese volviendo menos trabajadora y hubiese empezado a disfrutar más de otras cosas. Desde luego no quería que mi trabajo interfiriese en los aspectos personales. La sonrisa se amplió inconscientemente cuando oí aquellas palabras y la sorpresa en ellas, al pensar en el motivo por el cual me había relajado en cuanto al trabajo, ni siquiera tenía tantas citas diarias como meses atrás. – En serio. La vida cambia, y nosotros cambiamos con ella. Decidí que tenía que tener un poco más para mí misma y mis amigos. – Obviamente aunque me hubiese gustado compartir el hecho de que Everett y yo éramos pareja no iba a decir nada. Faltaba que lo supiera más gente de la debida y aquello empezará a correr por el pueblo. Justo lo que nosotros estábamos evitando llevando la relación en secreto. – ¿Y tú? ¿No has pensado exigir unas vacaciones? – Esbocé una sonrisita traviesa en el rostro. En mi opinión hasta los residentes se merecían unas vacaciones de vez en cuando y que los demás dejaran de aprovecharse de ellos. – Bueno hace unos meses ya habría comenzado, pero ahora ya no concreto tantas citas como antes. Aligeré el trabajo en todos los sentidos. – Y curiosamente ahora parecía que era cuando más gente necesitaba de un psicólogo. Realmente curioso, pero ni siquiera eso me iba a persuadir. Luego me dediqué a sonreírle mientras le escuchaba y asentí un par de veces, yo lo hacía exactamente por la misma razón. Me parecía incluso más profesional aunque a otros les pudiera parecer una idiotez.

Levanté la mirada del café cuando aseguro que sabía el motivo por el cual estaban ocurriendo todas aquellas cosas. Su rostro reflejaba una seriedad que yo había visto poquísimas veces y además estaba dejando demasiado silencio entre aquello y lo próximo que fuera a decir. Tanto que fruncí el ceño muerta de curiosidad hasta que oí lo que salió de sus labios, relajé la expresión de mi rostro y le observé atónita reírse – ¡Michael! Pensaba que era algo serio no un absurdez como esa… - Le miré duramente durante unos segundos aunque no aguanté demasiado antes de soltar alguna que otra carcajada.

¡Y dale con el peso! – No ha sido por el trabajo ni nada parecido – Dije sin pararme a pensar – Es que como menos últimamente, no tengo tanto apetito. Ya volveré a estar como antes, no emparanoies tanto. En serio. – Le sonreí dulcemente unos segundos antes de volver a darle un sorbo al café, que para mi gusto personal estaba delicioso. – Seguramente sean de la pastelería de Savannah. ¿De qué sitio sino? Es la única pastelería que tenemos en el pueblo. – Dije como si fuese algo obvio, aunque bueno, en el fondo lo era. Después de todo era el único sitio de aquel pueblo donde se podían encontrar los pasteles además de todos los alimentos propios de una panadería.

- ¿Por qué no iba a importarles? Cuando tienes empleados, sean residentes, estudiantes, lo que sea, lo importante para que rindan y eso es que estén bien, ¿no? Además, tienes potencial y eso tienen que haberlo visto. Si yo fuese ellos no te dejaría escapar – Le sonreí divertida aunque todo aquello lo estaba diciendo con sinceridad. Siempre me había parecido una persona centrada y responsable en cuanto a su trabajo en la medicina se refiere. – Pues…, en ese caso, me alegro mucho de haberme ido y ejercer por libre – Sentencié antes de darle otro bocado al delicioso brownie que me había traído Michael. Parecía mentira que un manjar pudiera estar tan bueno. Lástima que a Everett demasiados dulces le hicieran encontrarse mal…, aunque eso significaba que había más para mí, y para Matt cuando estábamos los tres juntos. Todo tiene su parte positiva desde luego, aunque me seguía pareciendo extraño… era como si tuviera cierta aversión a los dulces.

Darle tiempo y espacio… - Eso es justo lo que estoy haciendo, pero no quita que me preocupe por él – Después de todo eran muchos años de amistad, de convivencia, para mí en muchos sentidos era como un hermano – ¿Verdad? A todo el mundo se le hace raro aconsejarme, pero hasta yo que soy la psicóloga, necesito consejos de vez en cuando – Menté recordando que unas palabras bastantes parecidas a esas habían salido de boca de Everett en aquella mañana tan especial. Eso me hizo sonreír brevemente. Le di un nuevo sorbo al café antes de meditar sobre las palabras de Michael – Lo sé, pero para mí es como un hermano y me…, me pesa ver qué le pasa algo y no llegar hasta él. – Negué con la cabeza ante sus últimas palabras – Creo que el hecho de que sea yo… es lo que más se lo impide –O vamos, ese era un pensamiento que se me había metido con bastante insistencia en la cabeza con respecto a lo que le podía pasar a Nathan y que no me lo estuviera diciendo. Nunca había sido una persona abierta, pero a mí siempre había acabado diciéndomelo todo, sin embargo, aquella vez estaba siendo diferente.
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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Michael C. Tallhart el Miér Oct 24, 2012 10:54 am

Me quedé pensativo unos instantes hasta que una sonrisa maliciosa apareció en mi rostro cuando mencionó que la vida cambiada y que sus prioridades habían cambiado. Entonces asentí lentamente – Tienes toda la razón, cada vez nos hacemos más mayores y claro.. ya no podemos rendir tanto como antes – me reí ante lo que acababa de decir, evidentemente de broma. Pero la verdad es que era un tema recurrente en mis burlas la edad, siempre sin ánimo de ofender, eso era por descontado – No, ahora en serio… mucha gente a medida que crece modifica sus prioridades porque cree que no ha escogido bien la principal. Y si me permites opinar… creo que has hecho una buena elección. – Desde luego, si yo pudiese estaría haciendo lo mismo. De hecho, justamente hizo la pregunta del millón. Suspiré pesadamente mientras me encogí de hombros y la observaba tristemente - ¿Crees que todos tenemos la misma suerte que tu? Como quien dice, yo aún soy estudiante. De momento no puedo tomarme tantas libertades al ser un simple residente. Sino.. créeme que lo haría. Si solo pudiese tener unas vacaciones bastantes largas y no sé… viajar. Nunca he ido a ningún sitio con mis padres porque no querían y ahora no dispongo de suficiente tiempo para hacerlo. Ironías de la vida, supongo. – Lo cierto es que siempre había deseado realizar grandes viajes pero siempre se había quedado en eso: deseos. La verdad, es que ahora que lo pensaba, no me sonaba que nadie hubiese viajado a ningún lugar. La gente de este pueblo a veces me sorprendía y no para bien precisamente – Tu ahora podrías plantearte alguno bien montado, concentrar durante un tiempo algo de trabajo y así ganarte unas merecidas vacaciones. Yo te apoyaría a tope con la condición de que sacases muchas fotos y al volver me las enseñases. Estoy cansado de solo ver las que hay en internet o en los libros.

Seguí riéndome un rato acompañado por Sydney. Sabía que había plantado la semilla de la duda y la curiosidad y que al escuchar mi opinión tendría aquella respuesta a mi tontería. Cuando logré recuperar la compostura, la miré todavía risueño y con una sonrisa en los labios – Absurdo… lo que quieras, pero te tenía en el bote. Además, sabía que te haría gracia – Le eché la lengua y volví a soltar una breve carcajada al recordar su expresión.

La miré con expresión fruncida mientras volvía a negar que se trataba por el trabajo. La principal causa de un adelgazamiento sin haber dejado de comer, manteniendo las costumbres rutinarias, se debía al estrés. Puesto que no era por el trabajo éste debía prevenir de otro lado, pero decidí no seguir hurgando ya que parecía estarse enfadando. Pese a que en sí la situación me parecía divertida, no quería que el daño fuese demasiado y se acabase mosqueando de verdad. Lo del apetito no acababa de creérmelo, pero no iba a decirle nada. Todos teníamos el derecho de tener nuestros secretos – Entonces admites que has comido menos, ¿no? JA, sabía que tenía razón. No se le escapa nada a mi ojo médico, deberías saberlo – volví a reírme. Me había levantado con un extraño humor aquella mañana que distaba bastante de mi malhumor matinal que me acompañaba hasta media mañana. Su obviedad hizo que me rascase la barbilla pensando en posibles alternativas a aquello – Quizás… los cocineros de Grannys ahora también hacen Muffins… la repostería no es demasiada complicada, aunque a mi meparezca algo del otro mundo por lo trenco que soy.

Estuve apunto de reírme cuando escuché a Sydney formular aquella pregunta. ¿De verdad era tan ingenua? – Eso da igual… El hecho de tener residentes en tu poder te da un poder desmesurado. No se creen dioses por ser médicos, se lo creen porque pueden hacer con nosotros lo que quieran. He escuchado ya cosas tan horribles que no podrías ni imaginártelas… Aquí por lo menos no son tan malvados, al menos en mi servicio. Pero si que me hacen trabajar de una forma exagerada. – Al acabar el discurso no pude evitar sonrojarme débilmente y susurrar un “gracias” casi inaudible, aunque estaba seguro de que había llegado a sus oídos. – Hiciste bien, aunque bueno… Pese a todo supongo que cuando termine me quedaré donde estoy. Las clínicas privadas son un robo aunque de por sí el hospital lo parezca, aquí al menos los seguros llegan a cubrirte más. Esto de la medicina es un negocio de cuidado… - Eso era cierto. Sabía que los precios que se ponían eran desmesurados aunque en muchas ocasiones, el coste de los procedimientos lo exigían.

Me parecía extraño todo lo que Sydney me contaba, como si hubiese algo en toda esa historia que no acababa de encajarme. Pero como no lo conocía del todo bien, tampoco podía dar una opinión bien formulada así que me arriesgaría a sacar mis propias autoconclusiones. – Bueno, siempre podría organizar una salida de hombres y no sé… igual con unas cervezas de más… Ya sabes que la perdición de los hombres es su boca cuando van algo borrachos, que no se pueden callar absolutamente nada – Le guiñé un ojo. Lo decía en broma aunque, en realidad, no me parecía tan mala idea.

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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Sydney J. Watson el Dom Oct 28, 2012 11:56 am

Bueno, en mi caso no había pasado de aquella manera en absoluto. Yo no creía haber elegido mal mi prioridad era simplemente que… - Simplemente han aparecido otras prioridades en mi vida que han hecho que no dedique todo mi tiempo al trabajo. – Me encogí de hombros ligeramente. Realmente no creía haber elegido mal mi prioridad hacia el trabajo en el pasado, simplemente ahora mi vida, mi situación había cambiado y con ello de forma inevitable también habían cambiado mis prioridades. No había mucho más que decir. – Gracias al menos por decirme que he hecho una buena elección – Una sonrisa asomó en mi rostro, a pesar de que le estaba ocultando cierta información al respecto.

- Sí, bueno… La verdad que no sería mala idea, pero… Siento que hay algo que me mantiene aquí – Y no me refería a él porque tranquilamente podría haberle convencido de acompañarme. Después de todo a la gente como él todo aquello de descubrir nuevos lugares y tener nuevas experiencias les gustaba. – Es una sensación extraña, como si realmente sea lo que sea allí fuera sea malo. Quizá se deba a lo que me pasó antes de llegar aquí, no sé – Me encogí ligeramente de hombros, recordando durante un efímero instante su muerte. Ahora acudía a mi mente con claridad cuando recurría a aquel recuerdo, desde que se lo había contado a Everett, desde que lo había recordado aquella mañana. Un recuerdo que trajo consigo también el recuerdo del dolor que sentí, pero eso intentaba mantenerlo alejado de mi mente. – Bueno, te prometo que de decidirme a viajar alguna vez, te traeré fotografías de cada lugar que pise y un recuerdo también.

Por supuesto eso si alguna vez sentía aquella necesidad y se me iba aquella paranoia de no salir de Storybrooke, aunque más que una paranoia a salir era la ausencia de la necesidad real de salir de aquel lugar. Como si fuese ese lugar y ningún otro el que me pudiera llenar total y completamente. – Vale…, me tenías en el bote. – Sonreí levemente dándole un nuevo sorbo al café mientras estiraba ligeramente las piernas y miraba la expresión en el rostro de Michael que me hizo hasta reír. – Lo admito. – Porque era obvio que había otras muchas cosas que no estaba dispuesta a admitir aún delante de los demás. Estaba completamente segura que en el momento en que tuvieran que saberlo el resto de Storybrooke, lo sabrían. Simplemente todo tenía que ir a su debido tiempo. Ni demasiado pronto, ni demasiado tarde. En el momento justo.

Decidí no decir nada más sobre lo que me estaba contando en ese momento, porque si que era cierto que para los demás tener residentes a su cargo suponía algún especie de “poder superior” que les daba el poder de hacer con los estudiantes lo que les diera y encargarles los peores trabajos, desde luego. Realmente se aprovechaban de la situación y le sacaban partido, haciéndolo pasar mal a los que estaban por debajo de ellos, lo cual, bueno, en mi opinión no era ético, pero… Era lo que había.

Una sonrisa se dibujó en mis labios cuando oí aquel susurro apenas imperceptible. – De nada – Le dije y en un acto totalmente impulsivo llevé una de mis manos hasta los caballos castaños de Michael y se los revolví ligeramente sin borrar la sonrisa de mis labios. – ¿Si eh? Sobre todo si empezamos a meter los temas de la política del hospital, al final parecemos más políticos que otra cosa.

No pude evitar soltar una carcajada y continuar riéndome ante la propuesta de Michael – ¿Una salida de hombres? ¿Nate? ¡Olvídalo! Cómo se nota que no le conoces… ¡Ni siquiera entabla apenas con mis amigos cuando están aquí en casa! – Por un momento estuve a punto de decir “con Everett” pero me había corregido a mi misma a tiempo. Por suerte. – Además te sería horriblemente difícil emborrachar a alguien como él. Nate es… especial – Sí, no había mejor forma de describir al joven.

Especial. Sin más. Le miré unos segundos entrecerrando los ojos – ¡Vaya! Me acabas de dar una buena estrategia para sacarte verdades ocultas…, emborracharte disimulada y sutilmente y luego… Bueno… ¿No dicen que las mujeres somos capaces de hacer que un hombre nos diga todo lo que deseamos saber? – Armas de mujer, así las llamaban. Le sonreí divertida después de haber dicho aquello. No es que lo hubiese dicho en serio, realmente solo le estaba siguiendo el juego o más bien solo estaba contestando de forma divertida, para nada con segundas, a aquellos que él mismo había dicho antes.
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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Michael C. Tallhart el Mar Nov 06, 2012 10:58 am

Parecía que algo había hecho que Sydney viese la vida con otros ojos, algo de lo que me alegraba enormemente. No siempre se podía ser tan estricto ya que no conllevaba ningún beneficio y menos a aquella edad. Un aguijón de curiosidad seguía asomando y picándome aunque la joven parecía no querer soltar prenda y yo, desde luego, no sería la que le forzase a hacerlo. - Sea por lo que sea, me remito a lo dicho. Me alegro que hayas tomado esa determinación, eres demasiado joven para atarte tanto con el trabajo.. disfruta de tu libertad tu que puedes - Le sonreí amablemente, realmente feliz por ella. Aunque si pudiese cambiarme por ella en aquel momento no lo haría, ya que yo había tomado la decisión de estar donde me hallaba y no me arrepentía ni lo más mínimo. Puede que hubiese días mejores que otros, o que algunas veces estuviese tan extenuado de mi trabajo que no desease regresar jamás, pero aquellos no eran más que momentos determinados y frustrantes en los que la presión se había apoderado de mi. En el fondo amaba mi trabajo y todo lo que conllevaba, así que podía entender aquella faceta de Sydney en cuanto a amar su trabajo.

Asentí lentamente ante sus primeras palabras ya que entendía a lo que se refería. Si bien mi pasión por viajar había sido una constante en mi vida, cuando había terminado mis estudios en el instituto y antes de comenzar la carrera si había tenido la oportunidad de celebrar un viaje antes de comenzar la universidad. Sin embargo, tras haber preparado para aquel momento, algo me había retenido finalmente. Algo que no podía expresar con palabras mejor de lo que ella había dicho - Quizás sea el miedo de enfrentarse a algo externo de lo que no tenemos constancia. No sé, al fin y al cabo yo me he criado aquí y no he conocido nada más... Pero, en fin, puedo entender a lo que te refieres. - Al escuchar como terminaban sus palabras no pude evitar mostrar una amplia sonrisa mientras asentía - Creo que si hicieras eso me convertirías en el ser más feliz del planeta y jamás volvería a pedirte nada mas - volví a asentir por última vez, satisfecho ante aquellas palabras ya que verdaderamente no había podido pedir nada más. Ahora se me ocurrían miles de ideas de viajes que lo podría montar a Sydney simplemente por el placer de que me hablase de otros lugares y, obviamente, de que ella también pasase un buen rato.

Ante su respuesta tuve que sonreír satisfecho. Algunas personas podrían considerar que en ocasiones mi comportamiento podía llegar a ser demasiado infantil, aunque quienes me conociesen bien sabían que simplemente lo hacía para arrancar unas sonrisas. Me consideraba una persona con los pies en la tierra y lejos de que aquello me caracterizase. Era una persona adulta y me comportaba como tal, pero dejar de lado aquella visión del mundo que teníamos desde pequeños no creía que fuese a hacer del mundo un lugar mejor; al menos, mientras la situación lo permitiese - Si es que mis padres ya lo decían, debería de haber sido actor. Al menos, era una carrera más corta y obtendría beneficios más rápido.. Aunque dudo que en Storybrooke tuviese demasiado trabajo - Me reí dulcemente. Obviamente volvía a estar bromeando. Mis padres habían estado muy orgullosos cuando les había comunicado mi decisión, pese a que aquello no era lo que buscaba. Siempre había hecho lo que quería y, en cuanto a mi futuro dependiese, ellos jamás se habían inmiscuido.

Suspiré cuando mencionó lo de la política. al final, los médicos parecían más administrativos que otra cosa: cubriendo papeles todo el día, enviándolos, imprimiéndolos, almacenándolos. Todos los días tomando decisiones, leyendo protocolos, libros... Por suerte yo había tenido a mi padre como ejemplo y sabía a lo que me exponía cuando había entrado en la profesión. Otros que no supiesen a que se enfrentarían en su día a día quizás al ver lo que en realidad se escondía en el hospital los disgustaría al ver que su sueño no se parece en nada a la realidad - No te puedo quitar la razón. aunque bueno... ¿al menos tiene algo bueno, no? Cuando ayudas a un paciente y ves la mirada de agradecimiento en sus ojos sabes que todo ha merecido la pena - me encogí de hombros como restándole importancia a todo lo demás. Y es que, al fin y al cabo, a aquello se resumía el trabajo de un médico.

Drunci el ceño extrañado ante su comportamiento. No entendía qué le veía de gracioso a aquello aunque, poco a poco, mis dudas comenzaron a despejarse. Por su descripción parecía tratarse de un hombre no demasiado sociable. Yo me limité a encogerme de hombros - No lo se... tu lo conoces mejor que yo. simplemente intentaba dar una idea.. - me mordí el labio inferior sin acabar de comprender todavía - Pero.. ¿es que es alguien tímido? ¿No le gusta hablar con gente? - quizás pudiesen sonar preguntas estúpida,s pero no entendía cómo podía ser alguien así.

Negué con la cabeza mientras me cruzaba de hombros - Te va a salir cara la borrachera, ya te lo voy avisando - Arqueé una ceja y la miré de una forma desafiante, aunque al final en mi rostro se fue dibujando. - Además, si quieres saber algo solo tienes que preguntármelo, eres mi amiga. Y las mujeres.. tenéis mejores armas para lograr vuestros propósitos que emborrachar a un hombre - me reí ante lo que acababa de decir aunque no me parecía una estupidez, sino una verdad impepinable. Una mujer que supiese usar bien sus armas de seducción, estaba seguro de que disponía de un gran poder. Había pocos hombres que pensasen con su cerebro y no con su miembro.

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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Sydney J. Watson el Lun Nov 12, 2012 11:15 am

El miedo a enfrentarse a algo externo que no conocíamos. Sopesé aquellas palabras de Michael unos segundos. – En mi caso… - En mi caso todo aquello había sido bastante diferente. Yo si que tenía recuerdos de mi vida fuera de Storybrooke no de los más bonitos que se podían albergar en la memoria, pero ahí estaban. – Es diferente. Yo sí que he estado fuera de Storybrooke. – Lo que no sabría decir era con qué edad había llegado a Storybrooke. Sabía que había sido antes de los veinte años, porque mi memoria situaba lo sucedido cuando yo no había cumplido esa edad. – Y no es que tenga buenos recuerdos de mi pasado aquí. – Además de tenerlos ligeramente difuminados aún hoy día dentro de mi cabeza. Esbocé una media sonrisa. Buenos o malos aquellos recuerdos eran los que me hacían la persona que era hoy día, aunque no me hubiese percatado de ello hasta ahora.

No pude evitar que se me escapara una carcajada cuando mencionó aquello de sus padres y de ser actor asintiendo ante lo último dicho por el joven –Para eso habrías tenido que mover el culo hasta Los Angeles, no te hubiese quedado otra, querido amigo mío.- Menté con una sonrisita en el rostro. Por un momento dejabas volar tu imaginación y te imaginabas que todo aquello fuese realidad y sinceramente, a ella se le antojaba divertido y curioso. – Pero entonces te habrías convertido en un estirado y un engreído, te habrías dejado contaminar por el ambiente de los famosos y no serías mi Mike. – Dije bastante seria aunque estaba claro que realmente bromeaba, aunque era cierto que mucha gente perdía la cabeza cuando se hacía y dejaban de lado y atrás no solo su vida de siempre, sino a sus amistades de siempre y quien sabe también algún que otro amor que podría haber llegado a ser algo. – Así que me alegro de que decidieras ser médico. ¡Al menos tengo a alguien de confianza a quien acudir si pasara algo! – Que Dios no quisiera que tuviese que acudir nunca a él por algo así. Prefería llamarle para charlar un rato o quedar para hacer cualquier cosa, practicar algún deporte de aquellos que Everett evitaba a toda costa. Cualquier cosa.

Sí, en eso no le iba a llevar la contraria en lo absoluto, pues ver la cara de un paciente agradecido, verlo en su mirada te podía llegar a llenar mucho. En mi caso, el ver su progresión y que un día aparecían radiantes me provocaba aquel efecto que decía Michael. Era una señal de que estabas haciendo bien tu trabajo y nada podía hacerte sentir mejor, la verdad. – Sí. Merece la pena el tiempo y el esfuerzo – En mi caso el esfuerzo de ambas partes, puesto que aunque yo estaba para escuchar y aconsejar al final eran ellos los que hacían de las terapias algo efectivo si seguían los consejos, si se ubicaban en el buen camino y dejaban a un lado las cosas que les causaban penurias y problemas.

Nate. Era una persona complicada, de esas que tienes que conocer realmente bien para entenderle y aún así, había días que no entendía que le pasaba y ahora llevaba pasándome semanas lo cual empezaba a frustrarme. No sabía cómo llegar hasta él y aunque sabía que tenía que esperar a que él se abriese y viniese a mí a decirme que le pasaba, empezaba a impacientarme. Solo sabía que había algo que había conseguido que se hiciera más “antisocial” de lo que ya era. Fruncí el ceño al tiempo que por enésima en aquellos meses buscaba alguna respuesta a aquel comportamiento de Nate en mi mente, en mis recuerdos… Nada. – Siempre ha sido…, un poco… ¿cómo decirlo sin que suene brusco? No le gusta demasiado la gente. Es brusco a la hora de hablar y a veces creo que es capaz de soltar burradas que hieren a la gente y de las que luego te arrepientes, pero en el fondo tiene un corazón enorme. Es como si intentase protegerse a sí mismo de todo el daño exterior y no dejase entrar a nadie. – Me encogí ligeramente de hombros, con Nate solo intervenía como amiga, no podía ser la psicóloga que era con el resto – Y ahora se ha cerrado en banda hasta conmigo o al menos aún no ha querido decirme que es lo que le ha pasado que le tiene tan… cambiado. – Me quedé pensativa unos momentos que aproveche incluso para darle un largo sorbo al café, saborearlo y cavilar sobre todo lo dicho anteriormente.

Solo levanté la mirada cuando le oí decir aquello sobre que me saldría cara la borrachera y una sonrisa apareció en mi rostro que se borró al cabo de unos segundos. – Armas de mujer – Curioso que también fuese el título de una película. – La verdad que no sabría decir cuál de las dos maneras es más divertida. Con una no paráis de decir tonterías y con la otra… bueno, hacéis cualquier cosa prácticamente. Ya que estamos… ¿Has sufrido alguna vez bajo alguna de las dos cosas? – Venga, era hora de sacar los trapos sucios fuera. – Seguro que la otra persona se divirtió bastante… y hasta puede que tú – Añadí divertida, sobretodo si se trataba del tema de seducción en que había veces que no se sabía quién de las dos partes se divertía más, si el seducido o el seductor.
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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Michael C. Tallhart el Jue Nov 15, 2012 11:09 am

Agudicé el oído y aumenté mi interés cuando me recordó que ella si había estado fuera de Storybrooke. Mi reacción siguiente hubiera sido, sin lugar a dudas, preguntarle como había sido aquella experiencia. Pero recordaba que no era un tema del que le agradase a hablar y por lo que me había dicho finalmente, decidí tragarme aquella curiosidad para no incomodar a la morena - Ahora no tienes que pensar en eso sino en lo bien que te tratamos en esta ciudad, sobre todo yo - Esbocé una sonrisa y me acerqué a su rostro para darle un beso cariñoso. Sabía que en la ciudad todo el mundo la apreciaba y la trataba como se merecía; respaldarse en el pasado solo traía dolor, aunque a veces fuese necesario para madurar. Pero los hechos más dolorosos podían repercutir de forma negativa en el futuro, incrementando miedos pasados que en los que no merecía la pena seguir pensando. Estaba bien, por ejemplo, recordar a los seres queridos que habían fallecido, pero tenerlos en mente constantemente podría ser contraproducente por que no te dejaban avanzar.

Al pronunciar Los Angeles mi mente pareció volar astralmente hasta aquella ciudad llena de luces y glamour que había visto en tantos documentales y programas de televisión. Desde luego, no me gustaría vivir en una ciudad de unas dimensiones tan gigantescas, pero no le podría decir que no a organizar un viaje hasta allí para conocerla. - Yo confío siempre en que hay algún actor que no es estúpido.. creo que yo sería de esos. ¿Tan poco confías en mi? - Le eché la lengua de forma inocente. Con sus siguientes palabras no pude evitar más que esbozar una sonrisa complacido - Sabes como levantarle el ánimo a cualquiera con tus palabras, Syd. Pero bueno, tu no te quedas atrás. Formamos buen equipo.

Sabía que ella podría compartir la opinión que reservaba sobre la alegría de curar a los pacientes ya que ella también los tenía. Sin embargo, en su caso era algo más gradual a diferencia de mi profesión, en la que los efectos eran más inmediatos. aunque de la misma forma que se recuperaban rápidamente, también podían empeorar en cuestión de minutos. Aquello era el punto negativo más salientable, junto a la muerte, que tenía mi trabajo. Ver como tus esfuerzos por salvarle la vida no eran suficientes y como la vida se apagaba en tus manos a veces podía llegar a ser mejor. Pero, aunque sonase triste, acababas acostumbrándote. - Sí, eso no te lo negaré. Al menos yo llego a casa y siento la satisfacción de haber hecho algo, de haber sido útil. Creo que sabes lo que me refiero.

Escuché atento lo que decía acerca de Nate, sopesando cada una de sus palabras. Aunque quisiera ayudar, mis conocimientos de psicología y psiquiatría estaban demasiado oxidados ya que jamás habían sido mi asignatura favorita, desde luego. - Entiendo lo que quieres decir. Es como si hubiese levantado una coraza... Aunque eso tampoco te permite disfrutar de las cosas que te rodean. Ese tipo de comportamientos no alcanzo a comprenderlos, pero tendrá sus motivos - Me quedé en silencio unos segundos - Quisiera ayudarte algo más, pero... es que no lo sé. Sí el no quiere abrirse, forzarlo a ello no es tampoco la idea más indicado

La miré sorprendida por su pregunta y negué con la cabeza rápidamente - Eh, yo simplemente te estaba dando ideas. No vale querer aprovecharte de ello para sacar a relucir mis tonterías - Acabé riéndome por lo que había dicho ella. Pensé en aquel tipo de cosas, a ver si lograba acordarme de algo en concreto - La verdad es que nadie me ha obligado a hacer nada, soy inmune contra ese tipo de armas. Soy bastante pasota y, por suerte o por desgracia, aún no he encontrado a nadie que lograse atarme. - Me encogí de hombros. Así era difícil lograr que cumpliesen tus propósito, y más si sabías que sino no era con una podría ser con otra - Lo del alcohol ya, es otro cantar. La verdad es que si lo supiese, te lo diría, pero cuando suelo decir ese tipo de burradas estoy demasiado borracho y al día siguiente no me acuerdo... - Me rasqué la nuca algo avergonzado ante ella - ¿A ti nunca te ha pasado?

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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Sydney J. Watson el Dom Nov 25, 2012 6:54 am

Era un tanto difícil no pensar en aquello cuando ahora tenía los recuerdos rondando por mi cabeza, al contrario que antes. Aún así esbocé una media sonrisa ante aquel beso en la mejilla y sus palabras. Por supuesto que sabía que en el pueblo todo el mundo me trataba bien y que me respetaban, pero eso no quería decir que fuera a olvidar mi pasado. Una cosa era dejarse llevar por el dolor que te provocaba y otra dejarlo en el olvido. Yo simplemente había decidido vivir con ese recuerdo en mi mente y que me recordase que era uno de los motivos por los que ahora me podía considerar más fuerte. – Lo sé. Realmente me hace sentirme muy bien estar aquí. En ese momento supuso un cambio muy positivo en mi vida. – Desde luego había sido como un soplo de aire fresco y limpio en un mundo que estaba enturbiado y totalmente envuelto en desesperación.

- No es cuestión de confianza. Es simplemente que está en nosotros…, casi todos perdemos la cabeza de forma inconsciente cuando tenemos más de lo que somos capaces de asimilar. ¿No has visto siempre que están metidos el noventa por ciento de ellos en escándalos? – Y era realmente cierto, había muy pocos famosos que se salvaban de estar metidos en algún tipo de escándalo fuese de mayor o menor envergadura. Parecían estar siempre en el foco de los problemas. – Es como si de alguna manera el tipo de vida que llevan les metiera en todos esos problemas. – Porque sino de verdad que no me explicaba como era que casi todos acababan tan mal. Claro que también la llamada prensa rosa a veces se inventaba cosas horribles sobre ellos que en muchas ocasiones ni venían al caso o eran totalmente mentira. – ¿Tú crees? No eres la primera persona que me lo dice. Supongo que por algo me metí en todo esto de la psicología. – Siempre recordaba que mis padres en alguna ocasión me habían dicho que parecía tener la palabra correcta en el momento oportuno.

Sí, sabía exactamente a que se refería. Lo peor de aquel tipo de trabajos era el hecho de no involucrarse emocionalmente con el paciente y lo difícil que podía llegar a ser. Por mucho que te dijeran que debías ceñirte al trabajo de un modo u otro siempre te encontrabas con aquel paciente que por un motivo u otro te podía caer mejor o te sentías más unido a él. De alguna manera incluso formabas lazos con él, algo que en la teoría no se debería hacer pero que en la práctica era prácticamente imposible. Las consecuencias de aquello podían ser o más bien positivas o negativas. Positivas si se daba el caso de que el paciente salía bien de la situación cosa que a nosotros nos suponía una gran alegría y por el contrario negativo si pasaba lo inverso, cosa que a veces nos afectaba demasiado incluso a nivel personal.

- Algo tiene que haberle pasado, Mike. No es normal que haga eso conmigo. Siempre ha sido cerrado y muy cerrado con todo el mundo, le ha costado contarme ciertas cosas, pero… - Se podría decir que ahora había llegado a un punto en el que ni siquiera se abría a mí por mucho que intentase hablar con él del tema incluso sutilmente. Muy sutilmente. – De todos modos mantengo la esperanza de que en algún momento venga a mí y vuelva a abrirse, ya sabes… - Esbocé una media sonrisa antes de darle un último sorbo al café terminándomelo finalmente – Estaba deliciosa que lo sepas…, además que no todos los días se molesta alguien en traerme el desayuno. – Sonreí divertida unos segundos antes de inclinarme ligeramente hacia delante para dejar el vaso vacío sobre la mesilla. Sonrisa que se ensanchó ligeramente con las palabras de Michael. – Nunca le des según que ideas a una mujer, Michael. – Alcé ligeramente las cejas aunque con lo de las ataduras mi rostro se mostró neutro.- Cuando tenga que llegar el momento en que te ates a alguien llegará. – Me encogí ligeramente de hombros. – Todo a su debido tiempo.

Lo que me hizo soltar una carcajada fue aquel comentario sobre el tema del alcohol y la posterior pregunta del joven. – No. Nunca he sido de beber demasiado y las poquísimas veces que lo he hecho no he llegado al punto de no acordarme al día siguiente así que... No, nunca me ha pasado. – Ahora que lo pensaba, ni siquiera en mis peores momentos había sucumbido a la bebida como le podría haber pasado a muchísima gente.
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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Michael C. Tallhart el Miér Nov 28, 2012 2:54 am

Escuché atentamente sus palabras y decidí no profundizar más en aquel escabroso tema. No quería forzarla a decir nada que no quisiera para que no reviviese aquel pasado "oscuro". A ella no le reportaría ningún beneficio y a mi simplemente saciar mi curiosidad. Además, no solía anteponer mis deseos al bienestar de otra persona, más cuando se trataba de una amiga como Sydney - Es normal, siempre que abandonas un lugar... digámoslo de una forma condescendiente, menos favorable, para acabar en un lugar como este, el cambio siempre es a mejor - Conocía a la gente de allí desde casi toda mi vida; haber tenido un padre médico era una de las ventajas que tenía. Sabía que eran personas agradables, salvo ciertas frutas podridas que se habían descarrilado. Por ello mis ansias de conocer mundo se veían congeladas, ya que en Storybrooke, por suerte, estaba bien.

Fruncí el ceño por aquello, aunque poco a poco según iba hablando fui creyendo que había algo de razón en sus palabras. Yo tampoco lo veía del todo así; después de todo, desde pequeño había tenido bastante dinero y jamás me había descontrolado como algunos lo hacían. Además, tampoco era algo que el 100 % de famosos hiciesen. - También hay que pensar en una cosa, Sydney. Todo el mundo a hecho locuras en algún momento de su vida, pero el no ser famosos hace que tengamos más privacidad con respecto a nuestras acciones y que no salgan a la luz. Ellos por el simple hecho de serlo, hacen que estén expuestos la mayor parte del día y así es fácil descubrir trapos sucios. ¿O ahora me vas a decir que si una cámara te grabase las 24 horas del día no descubrirían nada de ti? - arqueé las cejas claramente divertido y sonreí con un aire de malicia. - Supongo que tenemos que aprovechar nuestros puntos fuertes y hacerlos ser nuestro trabajo. Siempre me han dicho que tenía vocación de medico, yo mismo era consciente de ello, aunque no sé muy bien el motivo - Me reí. Mi madre a menudo solía bromear con que lo llevaba en la sangre, aunque sabía que no era eso lo que te hacía querer ejercer aquella vocación.

La miré con un aire de tristeza mientras acariciaba con suavidad sus brazos, intentando transmitirle algo de ánimo - Ojalá pudiese ayudarte más, pero no me llevo lo suficiente con él como para poder enterarme de algo. Lo siento. - Torcí los labios mientras terminaba con aquel contacto y seguía escuchando lo que decía. Asentí, confirmando aquellas palabras - De eso no me cabe la menor duda, es difícil estar mucho tiempo alejado o enfadado de ti. Es fácil que te hagas querer - le sonreí cariñosamente. Después me encogí de hombros ante su agradecimiento - Bueno, solo fue un día.. Además, me apetecía mucho verte y estar así contigo. Hace mucho que estábamos desaparecidos y esto no podía seguir así.

Negué con la cabeza energicamente, desechando completamente aquella idea - No, no, no.. A mi déjame soltero, que prefiero seguir de momento en este plan. De momento me sigo considerándome demasiado joven para eso - Le eché la lengua, exteriorizando mi faceta más infantil para darle más énfasis a aquellas palabras. - Pues suerte que tienes.. O mejor dicho, empiezo a pensar que soy demasiado alcoholico.

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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Sydney J. Watson el Vie Nov 30, 2012 11:35 am

Sí bueno, en aquello iba a darle la razón. No era lo mismo tener una privacidad en nuestra vida que tener un montón de cámaras y paparazzis persiguiéndonos todo el día. Aún así, en Storybrooke la privacidad era un poco relativa. Siempre daba la sensación de que todo el mundo sabía absolutamente todo sobre la vida de los demás, como si no tuvieran otra cosa que hacer en todo el día que meterse a cuchichear y hablar sobre los demás, sus parejas… Por eso mismo y por lo ocurrido con Willow, Everett y yo habíamos decidido llevar nuestra relación en secreto y lejos de los chismorreos. No queríamos que terceras personas pudieran llegar a estropear algo que queríamos tanto.

- Pues menos mal que nuestras “locuras” – Hice el gesto con las manos de las comillas en el aire cuando dijo esa palabra dándole así más énfasis – No me gustaría nada que fueran exhibiéndolas por ahí. – Negué con la cabeza. No me gustaría nada, un no rotundo. Realmente rotundo. – Prefiero que no descubran ciertas cosas de mí – Comenté antes de echarme a reír. Siempre había valorado muchísimo mi intimidad, pero quizá ahora lo valorase muchísimo más.

En realidad no me extrañaba en lo absoluto que dijera que le habían dicho siempre que tenía vocación de médico, era algo que hasta yo misma había advertido a lo largo de nuestros años de amistad. – A veces creo que no hay un motivo concreto para algunas cosas, simplemente son así y ya está. – Sonreí sutilmente tras aquellas palabras mientras pasaba una de mis manos por el largo cabello oscuro que poseía. Realmente yo nunca imaginé que en verdad tuviese vocación de psicóloga para ayudar a las demás personas, ni siquiera fui realmente consciente de ello hasta el momento en que finalmente decidí meterme en aquella carrera. Aún recordaba las palabras que él le había dirigido cuando le había dicho que quería meterme en psicología. Me apoyó. Me apoyó en todo momento como si realmente aquello fuese lo más importante en su vida, como si fuese la decisión correcta y con el paso del tiempo me di cuenta que así fue: había sido la decisión correcta. – Pues mira por donde, yo no lo supe hasta que decidí estudiarlo – Confesé finalmente aunque me iba a ahorrar todos los detalles que tuvieran que ver con él.

Por supuesto entendía que no pudiera ayudarme más con el tema de Nathanaël. Lo entendía perfectamente porque yo misma sabía que Nate no era de aquellas personas que tuviese muchos amigos o socializase demasiado, aunque si era verdad que había notado como desde que Everett y yo estábamos juntos, se acercaba más a Everett e intentaba ser lo más amable posible con el profesor de ciencias, algo que yo sabía que en cierto modo le costaba. Y se lo agradecía, se lo agradecía de verdad porque sentía que aceptaba a Everett y eso, eso me hacia feliz. – No te preocupes, se solucionará, estoy segura de ello. – Sonreí sintiendo su caricia en mis brazos y ese ánimo que intentaba transmitirme de algún modo. – Creo que…, pocas personas podrían ayudarme ahora mismo con este tema – Por no decir que prácticamente ninguna. Tendría que esperar…. Paciencia. Mucha paciencia. Lo que sí consiguió que alzara las cejas con curiosidad y una carcajada se me escapara fueron sus siguientes palabras - ¿Fácil de querer? Eso es porque no me conoce realmente, también tengo mis…defectos.

Como todo el mundo por supuesto. - ¿Soltero? ¿Joven? ¡Perdona! Eres más mayor que yo, estás en la edad perfecta para empezar a plantearte ese tipo de cosas. ¿Pretendes esperar hasta más de los treinta o algo? – Incluso Everett que en ciertos aspectos podía ser considerado como alguien infantil había acabado en una relación estable conmigo y tenía la misma edad que Michael. ¿De verdad no se veía capaz? – Parece mentira que seas médico… - Reí cuando menciono aquello de su “alcoholismo”. – Quizá deberías controlarlo un poco más… ¿no? – Ladeé el rostro fijando mis ojos marrones en Michael – No debe de ser bueno para tu salud eso… - Y eso último lo dije incluso preocupada. Por supuesto que Michael me preocupaba.
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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Michael C. Tallhart el Vie Dic 07, 2012 11:23 am

Reflexione sobre sus palabras cuando de repente, en mi mente se hizo la imagen de un programa de televisión que había tenido mucho éxito y que trataba precisamente de aquello: exponer la vida de las personas al público para ver sus reacciones con personas que no conocían de nada. Por supuesto, aquel había sido el comienzo del nacimiento de un nuevo género de programas enmarcado dentro de los reallities shows como nunca habían sido vistos - Sabes, si alguna vez me haces una perrada.. Creo que me haré pasar por ti y me presentaré a un casting de Gran Hermano. Seguro que arrasas - le saqué la lengua tras haber dicho aquello con un tono cargado de sorna. Aquello era imposible, partiendo de que yo era hombre y ella mujer, pero sobre todo divertido: Sidney no me parecía de las personas que encajarían demasiado bien en un programa como aquel. Demasiado racional, sobre todo, para poder alzarse victoriosa. En aquel programa parecía que cuanto mas estúpidos, más posibilidades de ganar.

Sonreí divertido por lo que acababa de decir mientras me imaginaba la reacción de mis padres si, al haber terminado, les hubiese dicho que en realidad no quería ser médico. Seguramente se sorprenderían como poco, y más seguramente se preocuparían por mi. Conociéndolos, estaba seguro que ni se enfadarían. Bueno, quizás si un par de días después del desembolso de dinero que aquella carrera suponía, ya que no había sido ninguna broma. - Creo que mi motivo concreto fue.. una vez empezada, no hay marcha atrás - Dije todavía con aquellas imágenes en la cabeza y no pude evitar que unas carcajadas saliesen de entre mis labios. Difuminé aquellos pensamientos para volver al mundo real y dedicarle mi plena capacidad a mi amiga - Es que me estaba imaginando que hubiese ocurrido si, al acabar medicina, les hubiese dicho a mis padres que no quería ser médico. Si sus caras fueran una décima parte de lo que imaginé, como broma hubiese merecido la pena. - Ladeé la cabeza mientras la miraba divertido. Reflexioné de pronto sobre aquellas clases de psiquiatría que habíamos tenido sobre el duelo y me di cuenta como era completamente cierto. Ahora en vez de suscitarme dolo como hacía apenas un año, el simple recuerdo de ellos me causaba una cierta sensación de anhelo, desde luego, pero mis lágrimas se habían tornado en sonrisas. No pude evitar mirarlo curioso cuando dijo que ella no lo sabía hasta que no empezó la carrera. - ¿No? ¿Entonces por qué te metiste en psicología? ¿Por qué esa y no otra? Algo tuvo que haberte hecho inclinar la balanza hacia ese lado.

Una de las cosas que me gustaba de Sidney era aquel positivismo y optimismo que dejaba entrever en aquel tipo de situaciones. Verdaderamente te hacía creer en aquellas palabra,s como si estuviesen cargadas de razón y uno mismo no fuese capaz de verlo por si solo de no ser por su ayuda. Asentí, convencido de que así sería - Estoy seguro, el tiempo todo lo cura. al menos, eso dice el refrán. Y no creo que esto vaya a ser diferente - le guiñé un ojo y decidí dar por zanjado aquel tema ya que no quería seguir reabriendo aquella herida. Pasase lo que le pasase por la cabeza, seguramente acabaría arreglándose. - No existe la persona perfecta... Quizás sea yo lo más cercano, así que es mejor que aproveches mi maravillosa presencia - Dije bromeando para evadir los pensamientos del tema sobre su compañero y distender un poco los ánimos. Desde luego perfecto era lo último que me consideraba a mi mismo.

Abrí mucho los ojos sorprendido por aquellas palabras e hice un gesto como si me ofendiese - ¿Qué estás insinuando? ¿Que soy muy viejo, no? ¿No te dará vergüenza decirle eso a tus mayores? - Fruncí la nariz ligeramente poniendo una expresión cómica mientras también arrugaba el ceño, haciendo que mi rostro estuviese plagado de arrugas. - No te preocupes, cuando alguien logre atarme y domesticarme serás la primera en saberlo - Arqueé las cejas haciéndome el interesante (toma fajazo XDDD).- Y una cosa no tiene que ver con la otra.. Además, solo salgo cuando puedo permitírmelo lo cual reduce mucho. Además, tengo que aprovechar mientras todavía tengo edad y no llego a los 30 - Dije con un retintín aquello al final haciendo referencia a lo que me había dicho ella con anterioridad sobre que ya era mayor, simplemente para chincharla

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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Sydney J. Watson el Dom Dic 09, 2012 6:25 am

Me preguntaba que pasaba por su cabeza para que aquella sonrisa divertida hubiese aparecido en su rostro. Sobre todo teniendo en cuenta que para nada tenía sentido con ese “creo que mi motivo concreto fue…una vez empezada no hay marcha atrás”. Ladeé ligeramente el rostro mirándole con atención como si aquella manera mis ojos marrones fuesen capaces de decir que estaba pasando exactamente por la cabeza de Mike. No, no había manera de saber a qué venía aquella sonrisa así que tendría que resignarme y esperar a ver si era él quién me lo decía… o… Bueno, podía preguntarle pero entonces, en especial estando en aquella habitación me sentiría como en el trabajo y en ese momento estaba intentando separar lo personal de lo profesional. Al final parecía que no iba a tener que esperar demasiado pues la respuesta a lo que estaba pasando por su cabecita llegó en ese preciso instante. – Entiendo… Mis padres la verdad es que siempre se mantuvieron al margen de todo ello. Me pagué yo misma los estudios con… con su ayuda. – Dije con sencillez. Había sido mi apoyo en todos los años de carrera. – De todos modos…, si que debe de ser gracioso imaginarte la cara que hubiesen puesto una vez terminada y que fueras y soltases: no quiero ser médico. Psicóloga en mi caso. – Pensar que un título en psicología no me había ayudado en absolutamente nada con el trauma… pero era obvio que había situaciones en las que ayudarse a sí mismo era complicado. Muy complicado. – La gente me decía que servía para ello, que parecía que siempre tuviese las palabras correctas en la boca cuando alguien las necesitaba y no sé… me animé a intentarlo y me di cuenta de que en efecto tenía… vocación. – Torcí el gesto unos segundos. Realmente llenaba mucho ayudar a los demás, fuera de la manera que fuese, la cuestión era ayudarles.

- Tú… - Empecé a decir mientras le señalaba y le echaba un vistazo de arriba abajo – Lo más cercano a la perfección. ¿Eres una clase de Dios y me acabo de enterar? – Le pregunté divertida antes de echarme a reír – Si tú eres lo más cercano a la perfección… ¿qué es lo más alejado? – Me quedé callada llevándome uno de mis dedos al mentón antes de volver a bajar la mirada hasta mi amigo. – Mejor no contestes a eso. – Dije en el último momento manteniendo una ligera sonrisa en el rostro. – Así que aprovecharé que al menos tengo tu presencia… - Bromeé al tiempo que me dejaba caer hacia atrás en el sofá notando la comodidad de los cojines que lo conformaban contra mi espalda y mi cabeza. Realmente si me dejaran me dormiría ahí mismo muchas de las tardes en las que acababa…. Agotada.

- No exageres Mike. – Tampoco es que le hubiese dicho que era muy viejo. – Solo he dicho que puedes empezar a planteártelo, siempre y cuando encuentres a la persona educada. – Porque sin esa persona desde luego que poco se podía hacer. Era lo primero que había que encontrar en todo caso. – Solo me llevas dos años. Cuando dices eso, de “decirle eso a tus mayores” parece que te eches más años de los que en realidad tienes. – Aunque me hizo gracia que usase la palabra “domesticarme” como si se tratase de un animal o algo, cosa que se hizo notoria cuando una risa escapó de entre mis labios. – Me parece bien. Será todo un acontecimiento…, desde luego. – Miré al joven unos segundos intentando ignorar ese “hacerse el interesante” que se acaba de marcar. – Por supuesto, aunque me veo venir que cuando llegues a los treinta volverás a decir lo mismo. – Bromeé antes de echarle un rápido vistazo a mi reloj de pulsera. Bueno, aún me quedaban unos veinte minutos para que llegase mi primer paciente. – ¿Ya tienes decidido en que vas a gastar tu día libre?
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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Michael C. Tallhart el Mar Dic 25, 2012 3:14 pm

Asentí lentamente, entendiendo de a quién se refería. Siempre pensé que sus padres le habían costeado la carrera, de hecho la mayoría de las veces era así aunque en aquel caso en particular parecía que me había equivocado. Yo, por mi parte, si que había tenido que recurrir a ellos para que lo hiciesen (además de que de no habérselo pedido y hubiese intentado hacerlo por mi cuenta, seguramente terminarían enfadándose), después de todo no había tenido nadie más a quien acudir por aquel entonces. Lo único que lamentaba es que no pudiesen llegar a ver el médico en el que me estaba convirtiendo y todo por culpa de un maldito accidente. Asentí ante su afirmación esbozando una sonrisa - Conociéndolos, sé que no se enfadarían. Me darían una charla sobre responsabilidad, que tendría que haberlo dicho antes... cosas así, vaya. Pero dudo que se hubieran puesto hechos unas furias. En eso puedo considerar que he sido muy afortunado. Siempre estuvieron ahí cuando lo necesite.. al menos, que yo recuerde - Puntualicé de pronto, ya que tampoco es que tuviese muchos recuerdos. el paso de los años no perdonaba. sobre todo a mi memoria a largo plazo, que parecía como si tuviese un defecto para recordar cosas de mi pasado más lejano. - Pues no seré yo él que les lleve la contraria precisamente. Ahora creo que no podría imaginarte ejerciendo otra profesión.. Bueno, psiquiatra. Aunque eso es más de medicar directamente que escuchar - bromeé. En la carrera había escuchado muchas bromas acerca de esa especialidad, sobre que la mayoría de las veces no tenían ni idea de lo que en verdad tenía el paciente. Se limitaban a darle medicación e ir probando a ver que le iba bien.

Arqueé las cejas, esperando aquella respuesta que se estaba haciendo tardar de los labios de la morena. cuando se produjo, no pude resistir una sonora carcajada que resonó por todo su despacho - ¡Eh! Tampoco te pases. Sé que tengo defectos.. pero casi imperceptibles - continué con mi broma mientras acercaba mi pulgar y mi índice, como indicando algo chiquitito (uouououou, no me pude resistir xDDDD). Ladeé la cabeza ya que justo antes de que incluso me diese tiempo a pensar en algo me pidió que no respondiese. - Pues que sepas, que lo pensaré.. y te daré una lista con los nombres - la miré haciéndome el ofendido y realmente me imaginé la cara de Sydney si llegaba a hacerlo. seguramente nuestras visitas dejarían de ser amistosas y pasarían a ser una relación "psicóloga-paciente. - Por fin te das cuenta... En un futuro no muy lejano, recordarás tus palabras y dirás: Oh, cuanta razón tenía - Estaba teatralizando bastante, pero no podía evitar comportarme así. Sabía que la psicóloga me conocía a la perfección, descartando totalmente que aquello fuese en serio. Si me escuchase alguien que no me conociera posiblemente consideraría la posibilidad de que era algo flipado.

Torcí los labios ante su continua insistencia sobre lo de que debería empezar a buscar a alguien. Me rasqué la nuca, sopesando aquella posibilidad y pensando en toda la gente a la que había conocido en mi vida. - Responde con sinceridad, ¿de veras me ves con alguien? - Antes de que respondiese, negué rápidamente con la cabeza - No en el sentido general, sino con alguien en particular. Porque yo... por más que haga un repaso mental, no logro encontrar a nadie con el que case especialmente - Esperé su respuesta espectante. No podía negar que en algunas ocasiones, cuando a mi mente se le daba por trabajar demasiado y me sentía solo, si deseaba y requería la presencia de alguien, por así decirlo, que fuese mi pareja. Sin embargo, siempre que había intentado ponerle cara no lo había logrado. - Pues... la verdad es que no lo sé - me quedé pensativo, sopesando todo el abanico de posibilidades que se abría ante mi aunque ninguna opción parecía convencerme demasiado - Si te digo la verdad, llevo tanto tiempo sin uno de verdad, entre semana, que no. Quizás llame a algún amigo mio para.. no sé, ir al cine, de compras.. a comer. ¿Alguna recomendación? Ahora que tu disfrutas más de ese tiempo, seguro que se te ocurren mil cosas.

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Re: If Today Was Your Last Day

Mensaje por Sydney J. Watson el Lun Dic 31, 2012 7:19 am

Sonreí levemente a Michael mientras le oía hablar de sus padres. Yo al menos seguía teniéndolos, era algo, pero él… En cierto modo creía poder entenderle por lo que me había pasado años atrás. – Si que eras afortunado. – Seguro que mucho más que muchísimas personas que o no habían tenido la oportunidad de conocer a sus padres o les habían tocado unos detestables. – Aunque supongo que el hecho de que no se enfadaran no implicaría que estuviesen menos disgustados… - Puntué después de haber meditado sobre ello. En cierto modo era muy posible que no fuera mal encaminada. El hecho de que no se enfadaran no quitaba que se hubieran podido disgustar ante semejante noticia, ¿no? – Yo tampoco me imagino ejerciendo otra profesión y nunca me hubiese metido en psiquiatría. No me gusta demasiado eso de medicar sin saber realmente que tiene el paciente. Como si fueran ratas de laboratorio o algo – En mi voz hay un deje de indignación que dejo entrever. No entiendo esa metodología de medicar al paciente cuando ni siquiera sabes realmente que tiene, pero dejo de pensar en todo eso en el momento en que Michael pasa al tema de los defectos.

- Ya… - Ladeé el rostro con una sonrisa divertida dibujada en el. Acabé soltando una carcajada debido a su tono de broma y sus gestos. – Los defectos queramos o no salen tarde o temprano a la superficie. – Como las mentiras, los secretos, en resumidas como todo, aunque ese segundo pensamiento “los secretos” hizo que me moviese incómoda por unos segundos en el sofá donde estábamos sentados. – Challenge accepted – Dije con una falsa seriedad antes de esbozar una enorme sonrisa.

En efecto por fin me daba cuenta, en el sentido de seguirle la broma vamos y eso se vio reflejado en la sonora carcajada que solté cuando el joven residente me aseguró que en algún momento de la vida le diría que había tenido razón en ese momento. – Ya veremos Mike, ya veremos… - Dije muy a pesar de saber que todo aquello lo estaba diciendo como una broma y haciendo bastante teatro alrededor del asunto. Yo misma estaba haciendo mi parte de teatro y broma, por supuesto.

¿Qué si le veía con alguien? Me quedé unos segundos callada, bastante callada mientras le miraba y reflexionaba sobre aquello. En realidad se me hacía bastante difícil imaginarme a alguien como Michael con una persona y asentando la cabeza. – En el fondo no. – Negué con la cabeza varias veces – No por mal… es simplemente que la verdad no te veo con alguien en particular… Quizá dentro de unos pocos años, pero ahora mismo no. – Lo dije seriamente porque lo estaba diciendo bastante en serio, sobretodo debido a la residencia de Michael que tampoco es que le dejara demasiado tiempo para socializar. Solo había que hacer un repaso mental a la última vez que había tenido vacaciones… Cosa que dejó bastante claro que había sido hacía bastante tiempo que no había tenido días libres entre semana. – ¿Por qué no lo haces todo? Es decir… te vas un poco de compras, quedas para comer con alguien y luego vas al cine con esa misma persona o con otra. Si vas con otra a cada cosa al menos habrás cumplido con unos cuantos amigos en tu día libre… Es lo que haría yo. Así no se podrían quejar de que hago más con uno que con otro. – Que quisieras o no siempre pasaba eso… - Si quieres te acompaño a alguna de las cosas. Solo tengo consulta hasta las doce. – Me ofrecí, porque bien mirado, mucha gente en aquel pueblo no tenía un horario tan flexible como el mío y era posible que no todos sus conocidos pudieran quedar con él, más teniendo en cuenta que encima era entre semana.
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