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When Will My Life Begin?

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Re: When Will My Life Begin?

Mensaje por Lena J. Duchannes el Dom Dic 30, 2012 10:59 am

En el momento que noté a Pascal subirse a mi hombro y apoyar sus patitas escamosas y su cabeza en mi cara lo rodeé con una de mis manos simulando un abrazo mientras que le dedicaba unas palabras a Flynn, nuestro guía en aquella que se suponía que iba a ser nuestra gran aventura fuera de la torre pero que más bien fue cortísima. Pensé que quizás estaría molesto conmigo por el hecho de haberle conducido hasta aquel punto. Sin embargo, no estaba para nada furioso, lo cual era algo sorprendente si se tenía en cuenta que por mi culpa moriríamos los tres ahogados. En ese instante me pregunté si sería una muerte lenta y dolorosa o al contrario, rápida e indolora. Yo no sabía nadar y todavía menos bucear, pues la bañera no es que diera para mucho la verdad.

Claro que es culpa mía… Tú quisiste liberarme del trato ¿recuerdas? Pero yo no quise, no fui capaz de ver que ambos teníais razón. Debería haber vuelto a la torre y ninguno de vosotros estaría ahora a punto de… – la voz se me quebró siendo incapaz de terminar la frase. ¿Por qué había tenido que salir todo tan mal? ¿Era acaso un castigo por haberme escapado de la torre? ¿Por haber desobedecido a Madre? Madre… Cuando regresara a la torre para visitarme y no me encontrara en ella se le rompería el corazón en mil pedazos, tal y como Flynn había predicho. Primero creería que se trataba de alguna clase de broma que intentaba jugarle, comenzaría a gritar mi nombre pero luego poco a poco, y al ver que yo no respondía ni aparecía, comprendería que no me encontraba en la torre. Eso la enfadaría y asustaría al mismo tiempo. Podía imaginármela con el rostro desencajado por el horror al saber que me había escapado. Seguramente lo que haría a continuación sería buscarme incansablemente por los alrededores pero no me encontraría, porque estaba atrapada en una cueva que se estaba inundando. Jamás sabría qué me ocurrió o por qué lo hice, si seguiría viva o, al contrario había perecido en el camino tal y como ella había dicho que perecería si trataba de salir al mundo exterior por mi cuenta. Quedaría destrozada y todo por mi estúpido capricho de ir a ver los farolillos flotantes. ¿Por qué había tenido que ser tan tonta y testaruda? Rompí a llorar pensando en nuestro trágico destino y en lo que sufriría Madre cuando descubriera que su hija había desaparecido sin dejar rastro. No me extrañaba en absoluto que quisieran castigarme por lo que había hecho pero, ¿por qué también a Pascal y Flynn? ¿Qué culpa habían tenido ellos? Ninguna, simplemente seguirme.

Había estado tan ensimismada en aquellos pensamientos tan lúgubres que apenas había escuchado lo que me estaba diciendo Flynn, pero de pronto volví a estar con ellos, en la cueva y me quedé mirando al muchacho como si no comprendiera. ¿Había dicho que su nombre era Eugene Fitzherbert? ¿Y que yo era la primera persona a la que se lo había confesado? Puede que parezca una locura pero aún en la situación en la que nos encontrábamos, me alegró saber que Flynn, quiero decir Eugene, me hubiese confiado su verdadero nombre a mí, una completa desconocida que lo había arrastrado al desastre. Sonreí de forma sincera, a pesar de todo, me sentía bien. Puede que nunca me imaginara que mi gran aventura junto a Pascal fuera a terminar de aquella forma y sin apenas haber visto mundo, pero haber salido de la torre, pisar la hierba, respirar el aire que llevaba el viento y haber conocido a Flynn había merecido la pena, sobre todo esto último.

Pues mi cabello es mágico y brilla cuando canto – Ya que él se había sincerado, ¿por qué no hacerlo yo también? Después de todo, tampoco iba a pasar nada porque lo supiera en vistas de que no nos quedaba mucho tiempo de vida y no había nadie más a quien pudiera contárselo. Aunque para ser sincera, tampoco creía que Eugene fuese a decírselo a alguien aunque nos encontráramos en otra situación, pues me fiaba de él.

Alto. Un momento. Mi pelo brillaba cuando cantaba ¡Pues claro!

¡Mi cabello es mágico y brilla cuando canto! – repetí nuevamente pero esta vez mucho más emocionada. ¿Cómo no había caído antes en ello? Sin perder un solo segundo más comencé a entonar aquella canción que tan bien conocía desde que era pequeña – Brilla linda flor, dame tu poder. Vuelve el tiempo atrás… – Canté lo más rápido que pude pero el agua nos alcanzó del todo impidiéndome poder seguir cantando, pues debía coger aire, y solo pude rezar para que lo poco que había cantado sirviera para hacer brillar mi larga cabellera de veintiún metros con el fin de que iluminara la cueva y nos dejara ver si había alguna salida que no habíamos divisado al encontrarnos a oscuras.

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Re: When Will My Life Begin?

Mensaje por Zackery C. Westcott el Vie Ene 04, 2013 12:43 am

Aquella situación era tan espeluznante como cuando Madre se enfadaba, si algo había aprendido era que nunca se le debía llevar la contraria a aquella mujer que guardaba con tanto recelo a mi amiga, como si fuera un tesoro de valor inigualable. Noté en mi fría piel cómo Rapunzel me envolvía con su más fría mano debido al agua. No me resignaba a morir, y en ese momento se me pasaban por mi mente todos los buenos momentos que había pasado con ella. Jamás nos abandonamos y jamás lo haríamos, al menos eso creía yo, pero en sus ojos podía ver algo diferente cuando miraba al papafrita, aunque ellos no se dieran cuenta, muchas veces las miradas decían lo que las palabras no. Incluso aunque ellos no lo supieran, tenía la certeza de que entre ellos había algo más sin haber pasado nada.

Rodé los ojos al escuchar a la rubia disculparse, no tenía la culpa de que él fuera un ladrón, de que él la hubiera metido en aquel lío pese a saber que nunca había pisado el exterior. Él era el responsable de todo aquello. No le estaba quitando parte de razón a Rapunzel, pero estaba seguro de que él la había engañado de algún modo para sacarla de allí, con el único fin de que le devolviera su botín pero al final el asunto se le había ido de las manos. De todos modos poco importaba ya, las cosas llegaban a su fin y no pude mas que agachar la cabeza sintiendome del todo impotente por no poder hacer nada. En cuanto oí a Rapunzel llorar pasé mi rugosa pata por su mejilla para secarle las lágrimas que pudiera. Me rompía el corazón verla mal, cuando lo que la habia motivado a aquel viaje era la ilusión.

Aquel cambio del fanfarrón ese confesandole el nombre me resultó sospechoso. ¿En serio? ¿Eugene? No pude evitar soltar una leve risilla al oirle aunque la situación fuera dramática para luego dedicarle una mirada con sorna, manteniendo una sonrisa que decía un muy claro "Rídiculo". Desde que había entrado en nuetra torre me había caído mal, y por más que la situación fuera espeluznante no mejoraba. Quizás si nos estaba ayudando, pero ya Rapunzel le había salvado la vida no se cuántas veces... ¿Qué clase de ladrón era él? ¿El Ladrón Fantasma? Haberle conocido era lo peor que le podía pasar a Rapunzel.

Alcé la mirada negando con la cabeza, temiendo que aquella confesión tornara al ladrón en su verdadera forma, así como lo veía yo y no como lo veía ella. No se podía confiar en él. Llevé la palma de mi pata a mi cara cuando la oí cantar. Enseguida su cabello se volvió brillante iluminando todo el lugar. Tampoco entendía muy bien dónde querían llegar a parar con aquello. Aunque pronto descubrí las intenciones al ver como con lo poco que había cantado la luz que emanaba retumbaba por debajo del agua mostrandonos todo el interior.

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Re: When Will My Life Begin?

Mensaje por Mordekhai B. Fletcher el Mar Feb 19, 2013 9:26 am

Fue como en ese momento las confesiones comenzaron a inundar el lugar, tal cual lo estaba haciendo el agua en ese momento. La verdad una pequeña punzada empezó a manifestarse dentro de él debido a que la verdad, para ser sus últimos momentos de vida por dentro estaba carcomiéndose la idea de lo poco que vivió y de cómo sus acciones se habían revertido en contra de él; y ojalá fuese nada más en contra de él únicamente, porque aparte también sus acciones encadenarían a una joven inocente que le había quedado tanto por recorrer. Sintió un pesar en su alma como nunca en su vida había ocurrido y aún en la oscuridad, aunque no podía verla en toda su nítida expresión la miró fijamente con un gran sentimiento de culpa. Levantó una mano y la dirigió hacia donde tenía la mejilla Rapunzel, porque aún cuando el agua ganaba terreno y estaba casi escrito con certeza que de ahí no pasarían, se tomó los pocos y últimos segundos de su vida para acariciar la mejilla de la joven; aún no sabía por qué, por qué lo estaba haciendo, pero un pequeño gesto de afecto sutil totalmente auténtico y quizás el último que daría fue dirigido y especialmente hecho para la joven rubia.

Ahora solo le quedaba aprovechar las últimas bocanadas de aire que quedaban, puesto que el agua ya estaba en un punto en que solo la nariz, mientras se pusiera para atrás la cabeza fuese la única parte del cuerpo que todavía no se había cubierto. Él estaba tan dispuesto a morir en ese preciso instante, en total pesimismo que realmente pensó que la chica ya estaba delirando cuando dijo que su cabello brillaba en la oscuridad. Pero vaya sorpresa se llevó –y una bastante grande la verdad- cuando se enteró que lo que decía la chica era totalmente cierto, puesto que de inmediato sus hebras rubias comenzaron a ser doradas en un destello que fue como acto dominó y en poco tiempo sus veinte metros de cabellos estaban iluminados cual oro se viera reflejado frente al sol. Cuando toda la cueva, ya acuática se veía alumbrada, la impresión fue tal que expulsó sin querer el preciado aire del que tanto se había procurado a absorber. Tuvo que taparse con ambas manos la boca porque si no, no quedaría nada para él.

¡Rápido!, ¡Había que pensar rápido!, porque puede que esa era su única esperanza. Era una de las más grandes que la vida le había dado y uno de los grandes talentos que tenía Flynn, o en este caso, el sincerado Eugene era precisamente de saberlas aprovechar como nadie más. Así que se hundió más en busca de haber una fuga del agua en esa prisión. Sus ojos se dirigieron especialmente a uno de los mechones de la chica que se veía halado por alguna fuerza externa, y cuando se fijó bien, una gran alegría le invadió pues la presión del agua se veía ejercida por una abertura entre las rocas. Le hizo de inmediato una señal a la chica y comenzó a desmontar las piedras para extraer una salida.

¡Aire!, ¡Aire!. Eso fue lo que pensó cuando las rocas las habían logrado quitar de su posición y la presión del agua los llevó al exterior. Ya estaban en tierra firme, pero lo más importante de todo era que podían respirar. Flynn, ensanchó con muchas ganas sus pulmones una vez que se detuvo un buen tiempo agarrar todo el aire del mundo; en la vida no se había sentido tan vivo. No sabía muy bien si aquello le sirvió como un cambio espiritual, pero lo cierto del caso era que la perspectiva que tenía ahora le había cambiado totalmente; si aquello no era una señal divina de que tenía que enseñarle a Rapunzel aquellas linternas flotantes, pues que le partiera un rayo gustoso… Además…. ¿Ya era la cuarta vez que le salvaba la vida en lo que va de conocerla?, eso sin duda era lo más extraordinario que le había pasado en la vida. Sin embargo, aún no terminaba de asimilar lo que había pasado hacia un momento atrás ¿Su cabello de verdad brilló?, sin duda eso lo tenía más que consternado.

- ¿C-C-Como es que tú…tú… cabello… BRILLA? – Le disparó de inmediato. Por supuesto, él estaba pensando en un “Rapunzel, muchas gracias por todo, sabes, ahora tienes mi lealtad, por lo que ese asunto de tus farolillos, tenlo por seguro que lo vas a tener”, sin embargo, aquello le había impacto tanto que fue lo que su cerebro hizo que dijera en ese momento – E-E-Es… que… no… no entiendo – Incluso tanto era el impacto que comenzaba a tartamudear, mientras señalaba frenéticamente su cabellera como si se tratara de un sacerdote viendo un presagio de que el mal se aproximara.

Aquella reacción, incluso era muy inusual en él, pero es que simplemente no comprendía ni le cabía en su cabecita como algo así pudiera existir en primer lugar. Se miró en un reflejo del enorme –cuasi riachuelo- que había dejado el agua de la cueva y vio una expresión totalmente horrorizada, que le recordó inmediatamente al sacerdote del orfanato en donde se crió. Sacudió su cabeza, había perdido por completo a Flynn, el ladrón que todo le sale bien, para dar paso a Eugene, aquel chico común y corriente que aún no pensaba en un mundo de posibilidades.

- P-P-Pero , ¿Cómo? – Seguía preguntándose en voz alta y luego miró hacia un lado para ver a una lagartija con una expresión casi de burla y risa. ¡La lagartija se estaba riendo en su cara!, pero precisamente eso era lo que menos le importaba en ese momento, porque de verdad el planteamiento era ¿Desde cuándo las lagartijas se reían?, ¿Es que era acaso de cómo había presenciado la magia de la chica en el cabello le sensibilizó tanto sus sentidos que ahora comprendía a la rana? Eso tenía sentido y encajaba en el hecho que ellos dos se la pasaban “hablando” - ¿Por qué la lagartija se está riendo? – Volvió a disparar totalmente desconcertado y alterado. Devolvió la mirada hacia la chica - ¿Estoy muerto verdad?, morí y no me di cuenta, todo esto es algo alternativo que nuestras almas han creado – Comenzaba a decir disparatadamente.

Tuvo que sentarse en un tronco que estaba ahí para calmarse y comenzar a murmurar para sí mismo: “Tranquilo, Eugene, todo va a estar bien”, ya que se había alterado tanto que el personaje de Flynn Rider quien había tenido como frente desde hace mucho tiempo, quizá unos 8 años se le había ido por completo. Pero ver las gotas que esparcían las ropas de ambos, pero sobre todo la de Rapunzel, le había ayudado a volver a ubicarse en el tiempo y espacio. Respiró profundo y la consternación que tenía antes se le había pasado un poco.

- Tenemos que hacer una fogata o si no nos dará hipotermia por la humedad – Dijo con más seguridad que parecía nuevamente Flynn – Disculpa… lo anterior… es que yo.. pues… sin duda no lo vi venir – Se sinceró una vez más.

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Re: When Will My Life Begin?

Mensaje por Lena J. Duchannes el Dom Feb 24, 2013 12:56 am

Cuando abrí los ojos, los cuales había cerrado cuando el agua nos sumergió del todo, observé con gran alivio que mi larga cabellera se había iluminado tal y como hacía siempre que entonaba la canción que Madre me había enseñado cuando era una niña. Pero el consuelo no me iba a durar demasiado pues no llevaba prácticamente ni diez segundos aguantando la respiración bajo el agua y ya tenía la sensación de que se me acababa el aire y que necesitaría más. Eso me llevó a pensar en Pascal. El pobre sí que lo estaría pasando mal porque para nada era un animal acuático y me pregunté hasta cuándo podría aguantar él, tan pequeñito que era, si yo ya me sentía agobiada por no poder respirar. Debíamos encontrar alguna salida o cualquier otra cosa que pudiera resultar en salvación y rápido. Examiné la cueva con rapidez, ya que los efectos de mi pelo mágico no durarían demasiado tiempo al no haber podido terminar de cantar al completo la canción. Comencé a desesperarme al no atisbar ninguna salida y a mentalizarme de que aquello iba a ser el fin de nuestras vidas a pesar de haber alumbrado la cueva, pero entonces Flynn me hizo una señal y comprendí que había dado con algo. Moví los brazos para acercarme hasta donde estaba y junto a él comencé a quitar las piedras que obstaculizaban nuestra supervivencia.

No puedo describir cómo me sentí en el momento que movimos la roca que taponaba la mayor parte de la salida y el agua salió a presión al exterior rebajando el nivel de la misma en el interior de la cueva y llevándonos tras ella al exterior. Pero sí puedo decir que lo primero que hice fue salir a la superficie e inhalar tanto aire como mis pulmones me lo permitían. Parecía como si hubiese pasado una eternidad hasta poder coger aire nuevamente y necesité un tiempo para recuperarme del todo y poder articular palabra.

¡ESTAMOS VIVOS! – fue lo primero que alcancé a decir y lo repetí como unas tres veces sin poder creérmelo. Al haber dado por sentado que nuestra sentencia de muerte estaba firmada y era irreversible, se me hacía difícil de creer que después de todo había conseguido salir ilesos. Un milagro. Eso es lo que había pasado, un milagro. Miré a Pascal y luego a Flynn con una gran sonrisa dibujada en mis labios. Luego me puse en pie y salí del riachuelo en el que nos hallábamos para escurrir el agua de mi cabello. Esa tarea me llevaría varios minutos y aún así permanecería húmedo durante varios minutos más, algo que detestaba de la largura de mi pelo. Lo cierto es que tener una cabellera de veintiún metros en algunas ocasiones era todo un incordio. Perdía mucho tiempo lavándolo, después secándolo y peinándolo – cómo odiaba los nudos y los enredos –, me tropezaba con él si no iba con cuidado y un largo etcétera. Pero supuse que era el precio a pagar por conservar sus propiedades mágicas, ya que si me cortaban un mechón, éste perdía el extraño poder de curación y regeneración que poseía.

Eugene – dije cuando el pobre muchacho balbuceaba tratando de entender lo que acababa de presenciar. Sabía que era difícil de creer y en la cueva, cuando se lo confesé pude atisbar incredulidad en su rostro. Claro, ¿quién iba a pensar que a una persona le brillase el cabello al cantar? Ni yo me lo habría creído de no ser la persona a la que le pasaba – ¡Eugene! – volví a decir tratando que me prestara atención y dejara de murmurar cosas sin sentido pero tuve el mismo éxito que la primera vez, es decir, ninguno. Desvié mi mirada hacia Pascal haciéndole un gesto con las manos al no saber qué hacer para que Flynn dejara de estar en ese estado de shock, puesto que hasta que no se calmara yo no podría explicarle lo que había sucedido allí dentro.

No es una lagartija, es un camaleón y no se está riendo. ¿Verdad que no Pascal? – Más le valía a Pascal poner algo de su parte para no empeorar la situación. Ambos necesitábamos que Flynn se tranquilizara para poder proseguir con nuestro viaje sin ningún tipo de percance. ¿Qué sería de nosotros si salía corriendo aterrado y gritando que conocía a una chica con cabellos mágicos que brillaban? La mayoría le trataría de loco pero si aquello llegaba a oídos de alguien con conocimientos de magia, sería nuestra perdición. Además, yo necesitaba que él confiara en mí y que no me temiera ni pensara que era un bicho raro. Estaba segura de que si me repudiaba por mis extrañas habilidades se me partiría el corazón. Él era la primera persona a la que le confiaba mi secreto y si se lo había confiado era porque creía en él y en su bondad – No estás muerto. Ninguno de nosotros lo está. Esto es real, muy real. Créeme – le respondí mientras me acercaba al tronco donde se había sentado – Eugene yo… Oh, una fogata. Claro – Entonces caí en la cuenta de que nuestras vestimentas estaban empapadas. Mi vestido estaba mojado y se me pegaba al cuerpo remarcando mi figura, lo cual hizo que me ruborizara y me cruzara de brazos – No te preocupes. No importa, de verdad – Su reacción había sido bastante lógica, no podía culparlo por entrar en estado de shock después de lo ocurrido. Seguramente yo también me hubiese puesto histérica.

Antes de que nos marcháramos en busca de madera y matojos que pudieran servirnos para hacer una hoguera, me giré para ver dónde se encontraba Pascal y en cuanto lo vi me agaché y extendí una de mis manos para que subiera a mi hombro – Vamos Pascal – lo invité. Lo último que quería era perder a mi amigo de vista después de casi perderlo para siempre – Por lo menos parece que se ha calmado un poco. Eso es una buena señal, ¿no? – le susurré mirando de reojo a Flynn mientras le seguía.

Después de recolectar suficiente madera regresamos a la zona del riachuelo y mientras Flynn preparaba la hoguera yo me acomodé en el tronco donde se había sentado él antes e intercambié algunas palabras con Pascal, preguntándole si se encontraba bien después de tanto ajetreo o si tenía hambre. Yo, por extraño que pareciera, no tenía nada de hambre aunque de haber tenido tampoco habría comido nada, ya que lo poco que había cogido de casa se había echado a perder con el agua. La aparición de la primera chispa en la fogata captó mi atención y después de observar las llamas durante unos segundos desvié mi mirada y posé mi vista en Flynn.

¿Qué tienes en la mano? – pregunté al vislumbrar algo que me parecía una herida. No nos había dicho nada al respecto, ¿cuándo se la habría hecho? – Ven, siéntate – le invité dando unos golpecitos al tronco para que se sentara junto a mí. Esperé a que se acomodara y sin pedirle permiso le cogí la mano y la coloqué con la palma hacia arriba y la vendé con mi cabello – Verás, brillar no es lo único que hace. ¿A que no, Pascal? – dije esbozando una sonrisa y guiñándole un ojo a Pascal de manera cómplice. Acto seguido cerré los ojos y empecé a entonar aquella canción tan conocida para mí, de modo que mis cabellos volvieron a resplandecer. Al acabar de cantar abrí los ojos para encontrarme con los de Flynn – Por favor, no grites – No sabía que haríamos Pascal y yo si Flynn volvía a ponerse histérico al descubrir que mi cabello le había curado.


Off: Me tomé algunas libertades para avanzarlo un poco, pero cualquier cosa me decís y edito sin problema <3

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Re: When Will My Life Begin?

Mensaje por Zackery C. Westcott el Mar Mar 12, 2013 11:50 am

Alcé una ceja al ver cómo el carapapa le acariciaba la mejilla a MI rubia. Aún en aquella situación no me fiaba en absoluto de él, ni de sus acciones ni de nada. Era su culpa estar ahí, era su culpa que hubiéramos salido, era su culpa ser un tipo perseguido. Hasta en el último momento de vida me iba a tener que morir enfadado y eso también era su culpa! Deseaba no haber emprendido aquel viaje, que Rapunzel hubiera desistido y quedarnos en nuestra torre de manera segura, aunque Madre fuera a veces un tanto insoportable, pero al menos teníamos la seguridad de que no nos pasaría nada.

Miré negando con la cabeza a Rapunzel, sabía que era una medida desesperada pero ¿qué le iba a decir después si se salvaban? ¿Que su cabello era mágico? ¿A un tipo que le perseguían? O vamos! Eso sería una inconsciencia... A saber qué sería capaz de hacer el fantasma cuando se repusiera de su shock. No me gustaba nada que ella estuviera tomando esas confianzas con él, además me daba miedo, por que... bueno, que no me gustaba que tuvieran esas confianzas y punto. Quizás es que el agobio que sentía al verme en aquel estado, bajo agua sin poder respirar de ningún modo me ponía aún más nervioso.

Ambos se pusieron a apartar rocas debajo del agua mientras yo estaba a su lado haciendo lo que podía. A veces odiaba ser un simple camaleón y no ser humano como ellos. Sin más fuimos arrastrados por la presión hasta el exterior lo cual me alegraba sumamente, pero no podía dejar de preocuparme por el hecho de que aquel hombre había visto lo que Rapunzel era capaz de hacer con su melena. Repiré agitadamente como si el aire se fuera a acabar, pero necesitaba que mi organismo volviera a su normal funcionamiento. Me llevé una mano a la cara pensando que realmente era estúpido. ¿Magia? Me habría gustado responderle con todo el sarcasmo del mundo. Observé cómo Rapunzel hacia aquel gesto preguntándose ¿Qué hacer para que el otro se calmara? Sin duda alguna trepé por el cuerpo del muchacho y le di un lengüetazo en la oreja para que dejara las tonterías a un lado y se centrara. Bajé rapidamente de su cuerpo y me volví a posicionar al lado de Rapunzel.

La miré una vez más, esta vez con reproche en mis ojos, era amigo suyo pero cuando algo no me gustaba se lo hacía saber de inmediato, y seguía sin gustarme aquella situación en la que un desconocido sabía su secreto. Al escuchar al tontolaba le miré divertido, me encantaba ver como no entendía nada de lo que estaba pasando. Pero aún así me hizo gracia como ahora podía notar mejor mis expresiones. ¿Un momento? ¿Que aquel fanfarrón me entendía? Ahora sí que me iba a divertir. Sonreí de lado, casi malévolamente ante este pensamiento mirando a nuestro "querido" Eugene como si planeara algo contra él. Me reí aún más cuando preguntó por qué me reía. Alcé una de mis patas como si le saludara mientras mantenía aquella sonrisa socarrona. Pero me puse serio de golpe cuando escuché a Rapunzel hablar y negué con la cabeza como si no hubiera hecho nada.

Subí a la mano de mi amiga hasta volver a su hombro. Lugar dónde me gustaba estar siempre como si fuera la concincia de la chica. Rodé los ojos al oirla nuevamente. Para mí nada que comportara él era buena señal. Me encogí de hombros en plan "Si tu lo dices". Apoyado en ella observaba todo aquel lugar, sintiendo algún que otro escalofrío, seguía pensando que nuestra torre era mucho más segura, aunque debía reconocer que la aventura hacía que me sintiera más vivo que nunca.

Pronto volvímos al lugar y desistí, ella confiaba en él, así que por más que me enfadara a mi no me iba a hacer ni caso. Cosa que me entristeció bastante, siempre había sido su mejor amigo y ahora parecía estar más interesada en alguien como ella, en un humano. Pero claro... eso daba igual. Negué con la cabeza asegurádole al otro que no sólo brillaba, si no que podía hacer con su cabello muchas más cosas, como curarle. Me bajé de su hombro hasta alcanzar su pie y me acomodé en él puesto que me sentía algo cansado, y necesitaba relajarme un poco. Aún así estaba pendiente de ella y de lo que decían por si acaso debía actuar o no.

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