Conectarse

Recuperar mi contraseña


¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 49 el Miér Dic 05, 2012 2:27 am.







Últimos temas
» DNA: Omega Evolution (Afiliación Elite)
Jue Nov 14, 2013 11:52 pm por Invitado

» fairy tales returns elite
Vie Oct 18, 2013 9:50 am por Invitado

» Ciudad Silenciosa (Cazadores de Sombras RPG) ~ Afiliación Elite
Dom Ago 04, 2013 4:28 am por Invitado

» ¡REVIVAMOS STORYBROOKE!
Sáb Ago 03, 2013 9:00 am por Evelynn Stratford

» Creando Mundos [Normal]
Vie Ago 02, 2013 2:37 pm por Invitado

» Registro de nombre y apellido
Lun Jul 29, 2013 12:46 pm por Adah S. Hunter

» Registro de Empleo
Lun Jul 29, 2013 12:45 pm por Adah S. Hunter

» Registro de avatar
Lun Jul 29, 2013 12:41 pm por Adah S. Hunter

» Adah Samantha Hunter {ID}
Lun Jul 29, 2013 12:37 pm por Adah S. Hunter







Fateful



¡Vótanos!

¡Comida! [Sydney J. Watson]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

¡Comida! [Sydney J. Watson]

Mensaje por Matthew J. Barlow el Sáb Jul 28, 2012 6:41 am

Aprovechando el día libre se había ido a la playa, a despejarse y recuperar fuerzas. Últimamente a su cabeza acudían imágenes que no lograba identificar correctamente. Eras imágenes borrosas en las que había más personas, pero le era imposible identificarlas. Era como una mala imagen, una mala imagen pixelada en la que era incapaz de distinguir amigos o enemigos. Cada vez eran más frecuentes y creía estar volviéndose loco. Incluso sus sueños eran extraños, pero igualmente no lograba identificar nada. Sin embargo, era todo tan...¿familiar? Si, podría llamarlo así. Lo más extraño de todo lo que le había pasado hasta ahora, fue lo que ocurrió en la playa. Ahora, caminando por las calles de la ciudad, aún empapado del chapuzón que se había dado, no dejaba de darle vueltas.

Se había quitado la ropa nada más pisar la arena. Era arena que tanto le gustaba, que desprendía un calor que lo relajaba y hacía que se sintiera bien. Y en seguida se había metido al agua. No se contentó con flotar en la superficie, sino que se hundió en el agua y buceó durante un rato. Frenó entonces y abrió los ojos, mirando el agua, los cascos de los barcos que lograba ver desde donde estaba. Y entonces, como si fuera tirado por algo invisible, por una fuerza desconocida, se hundió aún más. Trataba de salir a la superficie pero simplemente no podía. Sentía los pies como atados, atados a un peso muerto que le impedía subir a la superficie. Al final había logrado llegar hasta la orilla, con el corazón a mil por hora y aún con el susto en el cuerpo. Creía que iba a morir.

Aún sentía escocer la garganta por el agua salada que había tragado en sus esfuerzos y lo peor de todo es que tenía hambre. Otra vez. Quizás un dulce, algo de pan le aliviara tanto la garganta como el estómago. Y aún necesitaba tranquilizarse del todo. Se volvió a secar el pelo y se colocó uno de sus gorros simples, de color azul, a juego con sus bermudas de baño. Se colgó la toalla al hombro y entró a la panadería. Solo con el olor la boca se le hizo agua. Miró entonces los distintos tipos de dulces y panes mientras la boca se la hacía agua. Cuando ya había decidido que quería comer, metió las manos en los bolsillos buscando dinero. Nada, no tenía nada. Le dio la vuelta a los bolsillos y tiró de ellos. ¡Algo tenía que quedar! El estómago le gruñía y no quería darse por vencido, pero le daba en la nariz que tendría que irse a casa con el estomago vacío.

_________________
Matthew J. Barlow

avatar
Matthew J. Barlow
Humanos
Humanos

Soy : Aladdin
Mensajes : 60
Empleo /Ocio : Bombero
Fecha de inscripción : 30/06/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¡Comida! [Sydney J. Watson]

Mensaje por Sydney J. Watson el Sáb Jul 28, 2012 12:23 pm

Sydney apareció por detrás de Matt. En realidad le había visto cuando pasaba por delante de la panadería y había decidido entrar a saludarle. Todo eso antes de darse cuenta de que el chico tenía serios “problemas económicos” en esos momentos. No pudo evitar sonreír a espaldas del chico mientras se acercaba hasta él. A veces se preguntaba que tenían los hombres que parecían un pozo sin fondo cuando se trataba de comida y Matt en especial.

- Ya te invito yo – Fue su modo de hacerse notar tendiéndole a Rebecca el billete. Después de todo para algo era su mejor amigo, ¿no? Y pues ya que estaba se iba a pedir uno de aquellos croissants rellenos de queso crema que les salían tan deliciosos a aquellas mujeres. – Y ni se te ocurra decirme que me lo devolverás. No hace falta – Añadió sonriendo al chico mientras esperaba que Rebecca le diera lo suyo y lo que había pedido Matt.

Le dio las gracias a Becca y tomó a Matt del brazo conduciéndolo a una de las pocas mesas que tenían allí. Que curioso que hubiese acabado invitando, por una causa u otra había acabado invitando a los dos inquilinos de la caja de cartón, como la llamaban ellos, a comer. El caso es que ni le importaba y en ese momento le dio tanta gracia al recordar que había compartido un pastel de manzana con Everett en ese mismo sitio, que una sonrisa se dibujo en sus labios justo después de sentarse en la silla.

- Estuviste en la playa… ¿no? – Preguntó desviado su mirada hacia la toalla del joven. Ella no había pisado la playa otra vez desde la noche en que se encontró precisamente con Matt y Willow. Por algún motivo no había vuelto a pisar el lugar pero tendría que hacerlo, echaba de menos nadar. De repente hasta sintió unas ganas tremendas de ir a nadar al mar – [color=darkgreen]Espero que no estuviera tan fría como el otro día… No he tenido oportunidad de hablar contigo mucho… - Sonrió ligeramente mientras le daba un bocado al croissant que le había servido Rebecca, porque si, se habían visto bastante cada vez que ella iba a ver a Everett o pasaba la noche con él, pero no es que hubiese tenido demasiada oportunidad de hablar con él como podría hacer ahora.

Se quedó observando a Matt unos momentos mientras todo lo que le había pasado últimamente le volvía a dar vuelta por la cabeza. Lo de Everett, lo suyo propio, lo de Willow… Le había preguntado a Nathanaël y la había mirado extrañado y casi de inmediato supo que a él no le había pasado nada parecido a lo que le pasaba a ellos. Se preguntaba por qué a ellos tres e incluso llegó a pensar que se debía a que justo ellos tres habían estado metidos en aquella situación tan delicada después de la fiesta de la alcaldesa.

- ¡No puedo aguantarme más! – Exclamó de repente pasándose una mano por el cabello y echándoselo hacía atrás – ¡Necesito saberlo! – Y tanto que necesitaba saberlo o acabaría volviéndose totalmente loca. Si a él tampoco le había pasado nada de todo aquello tan extraño, definitivamente sería cosa de ellos tres – No sé si Everett te lo ha contado… - Se volvió a pasar la mano por el cabello. Sabía que lo de sus propios sueños y aquella sensación extraña que tenía de buscar a alguien, se lo había contado a Matt, se lo había dicho a ella aquella mañana, pero no estaba tan segura de que le hubiese dicho que a ella le pasaba lo mismo. Tal vez sí, eran compañeros de casa. – … Que he empezado a tener sueños extraños y una sensación rara…, como si… - Como si hubiese perdido a alguien realmente para ella – ¿Te ha pasado algo parecido? Porque es tan extraño… - Y lo más extraño es que les estuviese pasando a tres personas algo muy parecido.
avatar
Sydney J. Watson
Heroínas
Heroínas

Soy : Mulan
Mensajes : 251
Empleo /Ocio : Psicóloga de baja
Localización : Storybrooke
Fecha de inscripción : 28/06/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¡Comida! [Sydney J. Watson]

Mensaje por Matthew J. Barlow el Lun Jul 30, 2012 1:32 pm

Miraba avergonzado su estómago y luego a las personas que había a su alrededor. Joder, que vergüenza tenía que pasar porque su estómago no dejaba de gruñir y gruñir. Pero claro, no era algo que él pudiera controlar por mucho que lo deseara. ¡Ojalá no tuviera ganas de comer! ¡Ojalá no sintiera hambre! Pero la sentía. Y bastante. Además, la garganta le picaba y trataba de aplacar ese dolor tragando más y más saliva, pero era imposible. Intentaba hacer algo con la lengua también, pero nada daba resultado. Se frotó el estómago con las manos y le habló tratando de tranquilizarlo, como si fuera un niño pequeño. ¿Qué coño estaba haciendo? La voz a su espalda lo sobresaltó y se dio la vuelta rápidamente. Entonces cayó en la cuenta de que se trataba de Sydney y se relajó completamente, sonriendo ampliamente a modo de un saludo cálido y cordial. ¡Pero no quería que lo invitaran a comer! Es decir, claro que quería porque necesitaba llevarse algo a la boca desesperadamente, sin embargo no quería que los demás sintieran lástima por él. ¡Eso no le gustaba! Aunque bueno, era una amiga. Aprovechando, pidió una simple barra de pan. Le encantaba el pan solo, no necesitaba más.

-¡Muchas gracias, Sydney! La verdad es que estaba a punto del colapso. Perdí las monedas que tenía -se rascó los bolsillos, intentando que por alguna remota casualidad saliera alguna moneda de entre los pliegues de la tela, pero nada. No tuvo resultado. Recogió su barra de pan, agradeciendo con una sonrisa. Trató de darle la primera mordida a la barra de pan, pero su amiga lo agarró por el brazo, impidiendo que sus dientes se clavaran en aquel manjar para él. Trató de volver a morder, pero el movimiento de Sydney arrastrándolo se lo volvió a impedir. Acabó desistiendo, simplemente dejándose arrastrar tratando de no babear el suelo. Se sentó a su lado y antes de que algo volviera a distraerlo, clavo finalmente sus dientes en el pan y soltó un sonido de lo más placentero mientras masticaba con los ojos cerrados. Adoraba el pan, lo adoraba. Asintió enérgicamente a la pregunta y aprovechó para quitarse la toalla y dejarla a un lado, apoyada en una silla-. Estaba…buena. Quizás algo revuelta -respondió con los ojos entrecerrados, rememorando aquella sensación asfixiante, aquel tirón que sufrió por sus piernas en dirección al fondo.

Recogió con el dedo unas migas de pan que habían caído sobre la mesa y se las llevó a la boca con rapidez. No podía desperdiciar ni un solo trozo, ni una sola miga. ¡Era comida! Había que aprovecharla toda. Alguien como él, al que no le sobraba le era fácil valorar tanto la comida y lo que le regalaban. Tenía que pensar como compensar a su amiga por semejante regalo. Se sobresaltó entonces, mirando con los ojos muy abiertos a su amiga. No entendía nada. Y mucho menos esa reacción. ¿Saber qué? ¿Qué pasaba? ¿Por qué siempre se enteraba el último de todo? Vale, porque era despistado. Pero si le explicaban las cosas llegaba a entenderlas perfectamente. Más se sorprendió cuando ella terminó de hablar. ¿Sueños raros? ¡Que se lo dijeran a él! Y mucho más después de lo que había pasado en la playa. Sentía que ambas cosas estaban relacionadas. Intentó hablar tan rápido que se atragantó con el pan. Se golpeó el pecho y después de tragar, se preparó para hablar.

-¡Eso es! -gritó. Bajó entonces el tono de voz. No quería que los demás lo tomaran por loco -Bueno, no sé si con sueños extraños nos referimos a lo mismo, pero si que calificaría de extraños mis sueños. Y a veces…confundo las cosas. ¡Es como si soñara despierto! Aparecen en mi mente imágenes extrañas, situaciones que nunca he vivido pero que sin embargo son familiares. Y bueno, lo que me pasó en la playa antes de llegar…- sintió un escalofrío. Pasaría algo de tiempo hasta que se aventurara de nuevo a bucear -Sé de alguien a la que le pasa algo parecido también. Michelle. Dibuja cosas extrañas -se encogió de hombros.

_________________
Matthew J. Barlow

avatar
Matthew J. Barlow
Humanos
Humanos

Soy : Aladdin
Mensajes : 60
Empleo /Ocio : Bombero
Fecha de inscripción : 30/06/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¡Comida! [Sydney J. Watson]

Mensaje por Sydney J. Watson el Mar Jul 31, 2012 10:28 am

¿Qué si le pesaba gastarse algo de dinero en los demás? No, en absoluto. ¿Qué si lo hacía porque los demás le daban lástima? Tampoco. Simplemente siempre había sido así y vale, quizá a ella no le faltase el dinero pero tampoco podía decir que lo sobrara como a Gold (Solo había que ver que medio pueblo era suyo), los Gilbert o los Aldridge, pero si que podía permitirse algún que otro capricho de vez en cuando y para que engañarse no iba a decir que no a ciertas cosas.

¿Revuelta? Se extrañó ante aquella expresión pero decidió no darle más importancia, quizá simplemente se refería a que había olas, ¿no? Aunque si se paraba a pensarlo, la playa de Storybrooke siempre había destacado por ser una playa de aguas tranquilas y serenas. El oleaje era realmente algo extraño. De todos modos decidió mantenerse callada y sonreírle a su amigo – Es una buena rutina la tuya, la verdad – Porque si la memoria no le fallaba (cosa que empezaba a pensar que le pasaba últimamente) era algo que Matt hacia prácticamente a diario. Le hacía gracia que incluso apurase las migas del pan que caían sobre la mesa – ¿Seguro que no quieres nada para acompañar el pan? – Le preguntó. Ni siquiera le importaba que tomase algo de origen animal, que ella no lo tomara no quería decir que viese mal que los otros comiesen carne. Ante todo era tolerante y respetaba a los demás.

Le sorprendió el grito de Matt y posiblemente fuese obvio por la típica expresión de sorpresa que apareció en su rostro durante al menos unos pocos segundos. ¿Eso es? Significaba que… Escuchó con atención a su amigo inclinándose incluso un poco hacia delante como si de aquella manera fuera a escucharle mejor. Una tontería, sí, pero también un movimiento totalmente inconsciente. – Y… ¿recuerdas esas situaciones? Ahora, quiero decir. Yo recuerdo esos sueños como si realmente los hubiese vivido alguna vez… Me he llegado a despertar alterada. No sé lo he querido contar a Everett por no preocuparle… Es que es tan raro – Y lo peor era que… - Ya somos cuatro personas que nos pasa algo muy parecido – Comentó mientras se llevaba otro cacho de croissant a la boca. Se tomó su tiempo para masticar y tragar antes de volver a hablar, tiempo que además aprovechó para pensar en todo aquello.

Everett. Willow. Matt. Ella misma.

- ¿Qué te pasó en la playa antes de venir? – Preguntó con curiosidad, deduciendo que quizá eso tenía que ver con aquello que había dicho de que el agua estaba alterada o algo parecido. Al menos eso le decía su intuición, que siempre se podía equivocar, por supuesto. – Estás bien, ¿no? – Se preocupó por unos segundos. Sabía perfectamente que había traumatismos que podían afectar después de un tiempo y no en el momento exacto del “accidente”.

¿Michelle? Espera un momento. Dibujos extraños. ¿A Michelle también le pasaba aquello?

- ¿Dibujos extraños? ¿Qué clase de dibujos extraños? …. ¿Qué narices está pasando en este pueblo? Porque, que le pase a una o dos personas, pues puede ser una coincidencia, pero.. ¿cinco? ¿CINCO? – No. Eso ya era demasiado y lo peor es que no sabía si era bueno que precisamente ella se hubiese dado cuenta, pues que era de esas personas que tenían que llegar hasta el fondo del asunto. Eso si… Siempre de forma disimulada y sin llamar demasiado la atención ni exponerse. Tonta no era.
avatar
Sydney J. Watson
Heroínas
Heroínas

Soy : Mulan
Mensajes : 251
Empleo /Ocio : Psicóloga de baja
Localización : Storybrooke
Fecha de inscripción : 28/06/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¡Comida! [Sydney J. Watson]

Mensaje por Matthew J. Barlow el Mar Ago 07, 2012 5:43 am

Había llegado un momento en el que cuando Matt no trabajaba, si alguien tenía la necesidad de hablar cara a cara con él, sabía que lo encontraría en su casa, compartida junto a Everett, o en su defecto en la playa. Para él el agua era un bien demasiado preciado. Valoraba el líquido transparente como el que más, quejándose si su compañero de habitación deja un grifo abierto, si permanece demasiado tiempo en la ducha…Pequeñas cosas que molestan al joven. Era una extraña fascinación y unos deseos de preservarla, de no querer quedarse jamás sin ella. Por muy extraño que sonara, si algo le gustaba más que la comida era el agua. Aunque no tuviera sabor, le daba igual. Porque la sensación de estar sediento y luego dejar que el agua descendiera por la garganta era una de las mejores sensaciones que había. En sí el agua le parecía fascinante. Había que sumarle también el hecho de que en la playa se mezclaba su querida agua junto con la arena que tanto lo relajaba. Tal y como decía Sydney era una buena rutina. Eso mismo pensaba Matt, siempre contento con lo que tenía y con lo que hacía, hasta lo ocurrido. Ya no sentía tanta seguridad para adentrarse en el mar.Justo después de salir del agua agotado, jadeando y escupiendo agua, se había sentado en la arena y ahí se había quedado durante minutos, pensativo mirando las olas romper. No le encontraba explicación a nada, estaba confundido.

-Creo que mi rutina a partir de hoy variará un poco -dijo encogiéndose de hombros. Miró el pan y luego a su amiga -Me gustaría echarle un poco de jamón dentro, pero me conformo únicamente con la barra de pan, me gusta el sabor -respondió con una sonrisa, sin darse cuenta de que a su amiga no le gustaba la carne. Siguió devorando el último trozo de la barra de pan mientras escuchaba. Asintió con su pregunta enérgicamente y se limpió la boca con el dorso de la mano antes de hablar-. Ya veo, creo que estamos en las mismas. Realmente creía estarme volviendo loco o algo así, así que es un alivio saber que no soy el único -sonrió.

Con la pregunta de Sydney, Matt se vio arrastrado por los recuerdos hacia la playa, haciendo una mueca de desagrado y confusión. Aún le picaba la garganta después de haber tragado el agua y sentía los brazos cansados de moverlos tratando de volver a la superficie. Los pies más de lo mismo. Se miró las muñecas, donde una marca roja las rodeaba, como si hubiera sido atado. Eso antes no estaba así, desde luego que no. Se comió el último trozo de pan, mirando confuso sus manos. Al final devolvió la mirada a su amiga, dispuesto a contárselo todo.

-Casi me ahogo. Sabes que no soy un nadador de esos increíbles, pero me defiendo bastante bien en el agua después de ir todos los días a nadar. No fue que una ola me pillara por sorpresa, ya sabes como es la playa. Algo tiró de mí hacia abajo, pero al mirar n había nada, absolutamente nada. Casi que no podía mover los pies y los brazos…-se frotó las manos- Bueno, tuve que hacer un esfuerzo increíble para volver a la superficie. Aún intento explicarme qué fue lo que pasó, pero no hay respuesta posible. ¿Qué está pasando, Syd? -Suspiró y se colocó bien el gorro sobre su cabeza-. Dibujos…raros. Son como…no lo sé, cosas extrañas que sería imposible que existieran aquí, ¿sabes? Eran dibujos bonitos, pero aún así algo tétricos…¿Cinco? ¿De verdad? Todo esto me huele muy mal -levantó el brazo y se olisqueó a sí mismo -No, yo no soy. ¿Qué hacemos? yo no quiero seguir teniendo esos sueños, no quiero seguir quedándome parado imaginando cosas. Me ha pasado en lugares tranquilos, ¿pero y si me ocurre trabajando? ¿O cruzando la calle? Puede ser peligroso, como lo de la playa.

_________________
Matthew J. Barlow

avatar
Matthew J. Barlow
Humanos
Humanos

Soy : Aladdin
Mensajes : 60
Empleo /Ocio : Bombero
Fecha de inscripción : 30/06/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¡Comida! [Sydney J. Watson]

Mensaje por Sydney J. Watson el Dom Ago 19, 2012 4:14 am

Arrugó inconscientemente la nariz ante la mención del jamón, no es que no respetara a aquellos que comían carne pero siempre que hacían una mención tan directa de ello delante suya no podía evitar aquel gesto que se había convertido en un reflejo que su cuerpo ponía automáticamente en marcha cuando mencionaban algo de carne. – Pero… si siempre has llevado a cabo la misma rutina. – Se extrañó de aquel repentino cambio, para no hacerlo… Básicamente porque era algo que no llegaba a entender del todo. No había ahondado lo suficiente en el tema.

No ser el único podía suponer un alivio, sí, pero a ella al menos le preocupaba por el hecho de que a todo el mundo le estuviese pasando exactamente lo mismo, como si todo aquello se tratara de una extraña epidemia que había empezado a afectar a los habitantes de Storybrooke. – No te preocupes, no te estás volviendo loco. – Le sonrió durante unos segundos aunque la verdad es que ni ella misma sabía muy bien que decir al respecto.

Le observó mirarse las muñecas sin poder evitar alzar las cejas puesto que parecía ver algo allí que ella no llegaba a ver e hizo que se preocupase por un momento - ¿Matty? ¿Pasa algo? – Le preguntó en un susurro antes de que él le volviese a mirar directamente y empezará a hablarle. Mal momento había elegido ella para llevarse el cruasán a la boca pues casi se atragantó con las primeras tres palabras que le dijo su amigo - ¿Ahogarte? ¿Tú? Me estás tomando el pelo, ¿verdad? – Atinó a decir cuando consiguió dejar de toser producto de la sorpresa que le había causado aquella “confesión”. Lo peor de todo aquello era que no podía estar del todo segura de que fuese una broma, el chico parecía hablar muy en serio y eso era precisamente lo que la estaba asustando - ¿Algo? Pero si en nuestra playa precisamente no hay… nada. Unos cuantos peces extraviados y poco más… - Los pescadores siempre tenían que irse a mar abierto para pescar y ella como mucho había visto algunos pececillos en alguna zona donde el agua estaba más clara y lejos del puerto y de los barcos amarrados allí.

- No sé que está pasando…, es como si algo… ¿nos acosará? Pero no es que sea muy creyente en cuanto a vidas anteriores o fantasmas, pero ahora parece que es lo único que tiene sentido. Como lo de Eve y esa persona que tiene que buscar… Es tan raro todo, no sé que pensar. – Sacudió ligeramente la cabeza, porque en serio, que no sabía que pensar de todo aquello. Era raro, imprevisto… ¿por qué empezaba a pasar todo aquello ahora? ¿Por qué no había pasado en años anteriores?

Dibujos raros y de cosas extrañas que sería imposible que existieran.

- Quizá simplemente sea que tiene mucha imaginación y eso en realidad no es nada malo. Al contrario, yo diría que es algo digno de admiración y a lo que tener envidia. ¡Ya me gustaría a mi tener imaginación! – Sonrió ligeramente y no pudo evitar reír ante el gesto que hizo Matt - ¿Cómo vas a oler tu mal? ¡Acabas de salir del mar! – Bromeó antes de darle otro mordisco al cruasán y seguir escuchando lo que su amigo le decía – No deberías de pensar en eso…, si piensas en ello y le das vueltas acabará pasándote. Intenta… tranquilizarte, hacer algo que te relaje y… no tenga que ver con la playa y el mar para que no te pase lo de hoy… - Se echó hacía atrás recostando en el respaldo del asiento mientras le miraba pensativa – Es que realmente no sé que decirte. Es todo muy raro… ¿Qué podemos hacer al respecto si ni siquiera sabemos por qué nos pasa? No podemos investigar porque no tenemos ni idea de por donde comenzar… y quizá tampoco sea lo más conveniente…

Quién sabía si podían meterse en problemas por ponerse a investigar fenómenos extraños.
avatar
Sydney J. Watson
Heroínas
Heroínas

Soy : Mulan
Mensajes : 251
Empleo /Ocio : Psicóloga de baja
Localización : Storybrooke
Fecha de inscripción : 28/06/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¡Comida! [Sydney J. Watson]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.