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¿Doble cita?

Mensaje por Michelle A. Evans el Sáb Ago 04, 2012 9:00 am

Los rumores se habían extendido acerca de la procedencia de Liam Seery, más conocido como el forastero. Muchos otros también se preguntaban qué había llevado al hombre a quedarse en Storybrooke, un pueblo que nunca antes había recibido visitantes según recordaba. La primera había sido Lucy y ahora Liam, y ambos habían agitado al pueblo. Michelle se alegraba de que hubiesen decidido quedarse en Storybrooke porque al menos así tenía huéspedes a los que atender en su hostal.

Ahora tanto ella como Phoebe tenían que preocuparse de que las habitaciones estuviesen limpias como los chorros del oro. Esto no significaba que antes no las limpiaran, que lo hacían, pero no era lo mismo que teniendo clientela. La muchacha se preocupaba mucho por hacer bien las cosas y que el huésped se sintiera como en casa, cómodo y a gusto. Los primeros días le preguntaba a Seery si había dormido bien y si era de su agrado la habitación que le habían asignado. Asimismo se interesaba sobre su opinión acerca del pueblo o si había tenido algún tipo de problema. Michelle era consciente de que quizás el hombre pensara que era una de esas personas que todo quería saber, mas la muchacha lo hacía con buena intención. ¡Hacía tanto tiempo que no recibía a nadie! ¡Y su curiosidad era horrible!

Aquel día sin embargo, apenas lo había visto debido a que él había comenzado a trabajar en el hospital y le habían asignado unos turnos de lo más horribles. Por otra parte, ella había salido antes del trabajo porque tenía cosas que hacer como por ejemplo preparar algo de cena. Matthew la había invitado a cenar a su casa junto a la doctora Watson y su compañero de piso Everett, pero habían acordado que cada uno llevaría algo. A la joven aquello no le importaba porque le gustaba cocinar el problema era qué. Tanto Everett como la doctora eran vegetarianos según le había comentado Matthew así que quería hacer algo que también ellos pudieran disfrutar y todavía no sabía qué preparar.

Nada más llegar a casa dejó el bolso en la mesa del recibidor y se fue directa a uno de los cajones de la cocina en busca de su libro de recetas. Ojeó durante una hora el libro hasta que dio con algo que podía ser de su agrado: láminas de arroz rellenas de ensalada. Una vez seleccionado el plato a cocinar se puso manos a la obra sin perder un instante porque si se demoraba un poco llegaría tarde. Cuando la comida estuvo lista la metió en un tupperware y luego en una bolsa que dejó en la entrada.

El dilema que se le presentaba a continuación era la vestimenta. Era una cena entre amigos pero no sabía si el resto iría muy arreglado, sobre todo se preguntaba cómo iría la psicóloga. Michelle no era muy de arreglarse por ejemplo, las medias la exasperaban. Tras estar largo rato observando su armario decidió ponerse unos vaqueros de tono oscuro y una camisa con mangas de murciélago de un tono blanco marfil. Ya no le importaba si iba poco arreglada o no. Se despidió de su gatita, Meredith, cogió la bolsa de la entrada, las llaves y salió de casa. Miró el reloj para comprobar que no iba con el tiempo pegado al culo y poder caminar relajada y sin agobiarse.

Todavía le quedaba un buen trecho para llegar al piso que compartían los chicos cuando se escuchó el sonido de un claxon. Michelle se giró para ver qué quería y quién era la persona que había tocado la bocina y, al ver que era Sydney, esbozó una sonrisa saludándola con la mano.

- ¡Hey Sydney! -

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Matthew J. Barlow el Miér Ago 08, 2012 3:56 am

El día para Matthew había sido simplemente brillante. Todo había ido viento en popa desde que volviendo a casa del trabajo se había encontrado una pelotilla azul por la calle. Después de dar con dicho objeto, se había encontrado además un billete con el que había comprado una enorme tarta de chocolate en la panadería del pueblo recordando la cena que compartiría. Y supo en ese momento, cuando maravillosamente le regalaron también un pequeño panecillo por su compra, que aquella bolita azul realmente funcionaba. Matt era bastante crédulo en ese aspecto y lo que sucedía a su alrededor no hacía sino darle más motivos para creer que aquella pelota vieja realmente traía la suerte a la persona que la encontrara. Ya era suficientemente feliz por hoy, incluyendo el pequeño detalle de que por una vez no había tenido una de esas extrañas alucinaciones que últimamente lo atormentaban tanto, así que se sacó la pelota del bolsillo y la tiró lejos, esperanzado de que otra persona la encontrara. En lo que no pensó, es que podría caerle en la cabeza a alguien.

Completamente alegre y feliz, entró a la casa con una sonrisa, dando pequeños saltos mientras llamaba a gritos a Everett. Lo buscó primero en la cocina, aprovechando para dejar la tarta en la nevera y meterse el panecillo en la boca para acallar su estómago hasta el momento de la cena. Su compañero no estaba, así que supuso que estaría en el piso superior. Animado y dispuesto a contarle sus aventuras del día, salió corriendo de la cocina. Antes de llegar a las escaleras, tropezó con la alfombra y cayó al suelo. En un intento por salvar el panecillo, no apoyó las manos en el suelo, comiéndose todo el suelo con la frente. Se quedó tirado en el suelo, con el panecillo en alto lejos de tocar el suelo durante un rato. Luego giró y se quedó boca arriba, frotándose la frente. Estúpida alfombra, siempre molestando. ¿Everett la había cambiado de lugar? Porque la alfombra estaba siempre a la entrada, no ahí.

-¡Eve! -gimoteó mientras se ponía en pie-. ¿Has sido tú el que ha cambiado la alfombra de sitio? ¡Porque no me hace gracia! Sabes que me odia, lo sabes-. Gritaba a la par que subía las escaleras directo al baño a darse una ducha.

Aún mientras se lavaba, seguía quejándose a Everett de la alfombra, hasta que recordó la pelotilla azul. La había tirado lejos y después de eso se había caído. No debería haberla tirado, pero aún así era injusto disfrutar de toda la suerte él mismo. Entonces los gritos pasaron de ser quejas a ser animados, contándole a su amigo todo lo que había hecho en el día. Le era imposible callar, incluso con el agua dentro de la boca seguía hablando y hablando. Cuando ya no tenía nada más que contar, se dio cuenta de que no había recibido respuesta alguna, así que se envolvió en la toalla y salió fuera. Entonces escuchó ruidos en la planta baja y bajó sin pensárselo dos veces.

-Oye, Eve, ¿estabas escuchando? -preguntó mientras miraba al suelo, con cuidado de no tropezar de nuevo con la alfombra, pero esta ya no estaba ahí. ¿Se lo imaginaba todo?

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Sydney J. Watson el Jue Ago 09, 2012 4:32 am

Michelle, Matthew, Everett y ella. A la primera no la conocía demasiado, sabía que regentaba el hostal y el restaurante Granny’s, pero poco más. No es que hubiese intercambiado demasiadas palabras con ella, pero lo poco que había hablado con ella, había intuido que era una muchacha agradable y con imaginación, cosa que le había quedado aún más clara después de haber hablado con Matthew. Aquellas palabras de su amigo sobre los dibujos de la muchacha habían despertado su interés.

- ¡Nate! – Llamó mientras caminaba por la casa buscándolo. Al final lo encontró en su dormitorio – Me voy a cenar a casa de Everett y Matthew. No sé si volveré. Olvida eso… no tengo intención de volver hasta mañana. – Añadió al final antes de cerrar la puerta tras de sí y bajar las escaleras al piso de abajo. Comprobó por enésima vez que todo estaba en orden, una horrible manía suya, ante de coger el Pad Thai y las llaves y salir de la casa.

Bien podría haber ido andando hasta casa de los chicos, pero siendo que estaba prácticamente en la linde del bosque prefirió coger el coche que no tener que andar durante bastante tiempo, aquel día se había levantado un poco más perezosa de lo normal. Puso las llaves en el contacto y encendió la radio. Si algo no le gustaba a la hora de conducir era hacerlo sin música que la acompañara durante el trayecto. No llevaba demasiado rato conduciendo (quizá unos cuantos minutos) cuando reconoció a Michelle por la calle y sin pensárselo demasiado tocó el claxon. El sonido pareció llamar casi de inmediato la atención de la rubia.

- ¡Ven! Te llevo – Exclamó invitándola también con un gesto de la mano a que se acercase y tomase asiento. Incluso se estiró por encima del asiento del copiloto para abrirle la puerta a la chica - ¿Cómo estas? – Le preguntó mientras la miraba unos segundos. Le hubiese parecido bastante feo y también, porque no, absurdo dejarla allí tirada cuando ambas iban al mismo sitio. – Por cierto… No te asustes demasiado si la casa es un poco un caos. Dos hombres, uno de ellos físico… - Puso los ojos en blanco antes de reír durante unos segundos. Ella ya se había acostumbrado a todo aquello, sobretodo desde que pasaba noches en Caja de Cartón y se le hacía bastante curiosa la diferencia entre Nathanaël y Matthew y Everett. Parecía incluso que fuesen de universos diferentes y a pesar de ello, no cambiaría a ninguno de los tres por nada del mundo.

Se apeó del coche, que había aparcado cerca de Caja de Cartón y sonrió a Michelle – Es la primera vez que vienes, ¿no? – Le preguntó mientras andaba hasta la puerta y tocaba timbre. La miró una vez más y sonrió a la muchacha. Realmente a veces le sabía mal que se notase en muchísimas cosas que hacía que tenía más recursos económicos que la mayoría de Storybrooke (exceptuando a Gold, Gilbert, los Aldridge y alguno más). Bajó la mirada hacia sus tacones azules segundos antes de que se abriera la puerta.

No pudo evitar poner los ojos en blanco y que una media sonrisa apareciese en su rostro al ver a Matthew ataviado tan solo con una toalla. Si hubiese querido ser realmente cabrona podría haber tirado de la toalla y voilà. - ¡Matthew Joseph Barlow! ¿Cómo se te ocurre ir vestido con una simple toalla cuando sabes que van a venir dos señoritas? – Le preguntó mientras entraba y se quedaba plantada en la entrada – ¿O es que hemos llegado pronto? – Podría haber sido, ¿no? Pero que las dos se hubiesen equivocado de hora también era extraño - ¡Eve! ¿Andas presentable tú u os habéis puesto de acuerdo para ir medio desnudos por casa? – Preguntó alzando ligeramente la voz, aunque en el caso de Everett no había nada que no hubiese visto antes. – Hombres… - Musitó mirando nuevamente a Matt con una ligera sonrisa.


Última edición por Sydney J. Watson el Lun Ago 13, 2012 4:18 am, editado 1 vez
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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Everett N. O'Connor el Vie Ago 10, 2012 12:50 am

Nada más salir del colegio y llegar a Caja de Cartón (tardando hora y media, y un gran enfado por parte del sheriff ya que le tuvo que volver a indicar dónde vivía), se dirigió a la cocina, se arremangó la camisa para preparar su parte de la cena de aquella noche. Se podía decir perfectamente que Everett estaba emocionado por aquella cena. Normalmente solía cenar solo, o con su compañero de piso, o con Sydney, pero no con cuatro personas a la vez, lo cual le emocionaba bastante. Estaba Matthew, que era su mejor amigo, luego Sydney, con quien estaba llevando una relación amorosa en secreto (aunque obviamente, Matt conocía esa relación puesto que había acudido a Caja de Cartón varias noches) y después estaba Michelle, la simpática camarera del Granny's quien le había invitado más de una vez a un café cuando había llegado por las noches completamente perdido. Sin lugar a dudas, el profesor tenía la sensación de que iba a ser una agradable velada (y de verdad lo esperaba).

Sacó de uno de los muebles de la pequeña cocina una parrilla que él mismo había construido (y que funcionaba bien), se lavó las manos y después sacó las setas, la cebolleta tierna, el pimiento, la zanahoria, el calabacín, tomate, patatas y una botella de aceite. Efectivamente, Everett iba a hacer una parrillada de verduras, algo ligero para la cena puesto que no sabía lo que iban a traer los demás. Matthew no sabía cocinar, por lo que dedujo que traería algo comprado, por lo que supuso que sería algo dulce y al pensarlo, el estómago se le encogió. Recordó entonces que lo apropiado sería ducharse antes de empezar a cocinar, ¿dónde se le había metido la cabeza? Subió deprisa y corriendo hasta el baño, y se duchó rápidamente.

Al pasar por delante de su cuarto, se acordó de que también estaría bien prepararle algo con carne a Matthew (ya que Sydney y él eran vegetarianos, pero Matt y Michelle no). Se plantó frente su estantería llena de libros con la toalla enrrollada por la cintura y cruzó los brazos bastante pensativo. ¿Dónde se encontraba su lirbo de recetas antiguo? Su mirada se posó sobre él con suma facilidad y gritó de alegría, pero pronto se acabaría puesto que en cuanto lo sacó, los libros estaban tan mal colocados que fueron cayendo sobre él, uno a uno y después todos de golpe. Cayó de espaldas contra el suelo y observó como fue apilado por los libros. Justo en ese momento, en el que estaba enterrado, escuchó la voz de Matthew. No paraba de hablar de su día y como le parecía descortés interrumpirlo, dejó que continuara hablando hasta que poco a poco su voz se debilitó puesto que entró al baño.

El enterrado profesor se fue moviendo poco a poco, con el brazo en alto porque tenía el libro de recetas bien agarrado y llamó a Matthew cuando escuchó de nuevo su voz. Ya no necesitaba su ayuda puesto que los libros habían decidido liberarlo y salió de su habitación completamente despeinado y con la toalla aún en su sitio, enseñándole el libro a su mejor amigo.

-Apróvechate Matthew, ¿qué quieres que te prepare para comer y sea viable? Sydney seguramente traerá algo con verduras y yo voy a preparar una parrillada... -esperando su respuesta, aprovechó para ponerse los calzoncillos y los vaqueros, se colgó la camiseta sobre el hombro y bajó deprisa (y descalzo) al piso inferior para preparar la parrillada de verduras. Aún tenía que preparar su parte de la cena y seguramente tanto Michelle como Sydnet estarían al caer.

Finiquitando ya todo, escuchó el timbre, ¿Sydney o Michelle?

-¡Matt! ¡La puerta! ¡Abre, que tú no estás cocinando! -así hizo y escuchó tanto la voz de Sydnet como la de Michelle. Rió bastante divertido por la pregunta de esta primera y gritó desde la cocina, mientras colocaba las verduras en una fuente grande-. ¡Tengo que ponerme la camiseta, pero no tengo nada que esconder! -la velada acababa de empezar. ¡Y aún tenía que preparar la mesa! ¿Por qué eran tan desorganizados los dos amigos?

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Michelle A. Evans el Sáb Ago 11, 2012 4:20 am

La rubia no se lo pensó dos veces cuando la psicóloga la invitó a subir al coche para llevarla y es que ambas se dirigían al mismo lugar por lo que hubiese quedado feo por parte de Sydney el pararse a saludarla y después seguir adelante dejándola a ella atrás, aunque en el mundo tenía que haber de todo así que alguien habría que actuara de aquella forma. Una vez se instaló en el coche de la mujer le dio las gracias por el detalle que había tenido.

- Estoy muy bien, gracias. Lo cierto es que estoy muy feliz de tener huéspedes en mi hostal aunque tan sólo sean dos – mentó con una gran sonrisa. Por lo menos así Phoebe y ella tenían algo más de trabajo del que tenían usualmente - ¿Tú cómo estás?

Michelle obvió la pregunta sobre cómo le iba a ella en el trabajo ya que siendo psicóloga poco podía contarle al resto sin desvelar información confidencial sobre sus pacientes. En ese momento se preguntó si a la asiática no le frustraba no poder hablar con nadie sobre según qué cosas para pedir consejo u opiniones.

- No te preocupes por mí Sydney no creo que haya nada que pueda espantarme – respondió con una carcajada. Antes de que ella le hubiese advertido, Michelle ya se había figurado que posiblemente el piso estuviese hecho un caos porque era lo que la mayoría de veces pasaba en un piso compartido por dos hombres solteros y más en este caso donde uno de ellos era un despistado de cuidado y el otro… bueno, que también era alguien peculiar.

La muchacha bajó del coche en el mismo momento que lo hacía Sydney y la siguió por la calle porque obviamente la psicóloga era muy amiga de ambos y sabía cuál era su domicilio, a diferencia de ella que apenas conocía a los anfitriones y jamás había estado en su casa. Desde que Matthew la invitó a cenar se preguntó el motivo porque no tenía demasiada amistad con ninguno de ellos (a excepción de Matthew al cual ya consideraba un amigo) y no sabía si al final estaría fuera de lugar. No sería la primera vez que sentía que no encajaba en un sitio.

Una sonrisita asomó en el rostro de la rubia al escuchar los gritos de Everett mandando a su compañero a abrirles la puerta. Se le antojaba divertida la idea de compartir casa con dos personas como Everett y Matthew porque estaba segura de que cada día sería una aventura. Aburrirse seguro que no se aburrían.
Cuando se abrió la puerta Michelle tuvo intención de saludar pero al ver a Matthew simplemente ataviado con una toalla alrededor de la cintura las palabras se perdieron por el camino y se mantuvo callada, pero sólo hasta que Sydney comenzó a reprenderlo y a preguntar si Everett estaba presentable haciendo que la rubia comenzara a reír.

- Buenas noches chicos – saludó finalmente una vez entró en la casa detrás de la otra invitada. Como era la primera vez que pisaba el hogar de los dos amigos se quedó plantada en mitad del salón mirándolo todo como embobada. Fue entonces cuando se dio cuenta de que la mesa todavía no estaba lista – Sydney ¿qué te parece si tú y yo preparamos la mesa mientras ellos terminan de arreglarse? ¿Os parece bien a vosotros? – Después de todo la casa era suya y no iba a tocar nada sin su permiso.

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Matthew J. Barlow el Sáb Ago 11, 2012 8:13 am

Al fin su amigo daba señales de vida. Había llegado a pensar que en realidad estaba solo o mucho peor, que Everett se había perdido dentro de su propia casa. Se perdía en un pueblo tan diminuto como Storybrooke y conociéndolo, la verdad es que a Matt no le sorprendería para nada. Corrió hasta encontrarse con él y miró el libro sin llegar a comprender del todo. Los ojos llegaron a brillarle cuando comenzó a hablar, soltando una mueca de asco cuando escuchó que su mejor amiga traería verduras solamente. Las probaría, no le hacía ascos a nada, pero no le entusiasmaba demasiado. Agarró el libro y empezó a pasar páginas buscando alguna fotografía que le hiciera babear. Lo siguió de cerca, bajando las escaleras con lentitud, pero sin apartar la vista del libro. Se acercó a Everett con el libro abierto y lo dejó sobre la mesa.

-Quiero ese, Eve. El de la derecha-. dijo aprovechándose de que tenía la oportunidad de que su amigo cocinara para él-. Tendré que invitar más a menudo a las chicas, para que me hagas de comer. ¡Que quieres dar buena imagen frente a Sydney y Michelle y por eso me das de comer! Y los demás días me dejas morir de hambre, mal amigo-. Salió pisando con fuerza de la cocina, acercándose al salón para meterse en la boca uno de sus bombones de coco para matar el hambre hasta que la cena estuviera lista. Se quedó parado, con el bombón a medio centímetro de la boca cuando nuevas imágenes le asaltaron. Se agarró como puso al respaldo del sofá y se frotó los ojos con fuerza. Sentía la piel arder, rocas desprendiéndose a su alrededor, a punto de aplastarlo. Volvió al presente, al salón de su casa, cuando su compañero lo llamó. Se metió de una vez el bombón en la boca y avanzó a saltitos hasta la puerta, mientras masticaba. Tragó el bombón y abrió la puerta con una sonrisa cálida-. No es que nos pongamos de acuerdo para ir medio desnudos, es que a Everett le entraron ganas de jugar en la ducha y no pude resistirme. ¡Cuando me mira con esos ojos siento como si volara…!-bromeó. Se apartó a un lado para que pudieran pasar y cerró la puerta tras ellas-. ¡Sois las invitadas! Me vestiré en un abrir y cerrar de ojos y prepararé la mesa, pero vosotras no toquéis nada. Dejad que los anfitriones se encarguen de todo.

Habló con gesto serio. Las había invitado y no podía permitirles que se pusieran a preparar la mesa, que era algo que debía hacer él mientras Everett seguía cocinando. Lo primero que tenía que hacer era subir a su habitación a ponerse ropa. Ocultaría su pelo con uno de sus gorros y así no tendría que peinarse. ¡Llevar gorro era todo ventajas! Salió corriendo, sin mirar al suelo. Y de nuevo tropezó con la alfombra y acabó comiéndose el suelo. Soltó un quejido y se puso en pie, sin darse cuenta que había dejado atrás la toalla que le rodeaba la cintura minutos atrás. Miró la alfombra con odio. ¿Cómo coño había llegado hasta ahí si antes estaba a la bajada de la escalera? Tendría que hablar seriamente con Everett, porque la broma de la alfombra empezaba a mosquearle y eso que él era muy tolerante con las bromas.

-Tú y yo tenemos un problema-. Dijo señalando la alfombra. Y después, como si nada, subió las escaleras sin nada de ropa, aún sin darse cuenta de que estaba desnudo. Fue al llegar a su habitación y mirarse en el espejo que soltó un grito-. ¡MI TOALLA!-. Lo habrían escuchado incluso en la plaza del pueblo. Tras recuperarse del susto y la vergüenza, se vistió con unos vaqueros rotos y una camiseta y bajó de cuatro en cuatro los escalones. Recogió la toalla del suelo sin mirar a las chicas a la cara y se metió en la cocina a coger los platos.

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Sydney J. Watson el Sáb Ago 11, 2012 10:42 am

La morena tuvo que morderse la lengua ante el comentario que escuchó llegar desde la cocina y se limitó a esbozar una sonrisa mientras sus ojos marrones iban nuevamente hacia Matt – ¡Ya decía yo que había algo raro aquí! Tantas miraditas, cuchicheos – Movió las manos como si fuesen unas bocas que hablaban deprisa – Al final los rumores sobre vosotros dos que me han llegado han resultado ser ciertos… ¡Tenemos una pareja gay en Storybrooke! Y ahora no intentes negarlo – Añadió moviendo el dedo índice de un lado a otro delante de ella. Claramente estaba bromeando pero Matt se lo había dejado demasiado fácil como para no usar aquello.

Volvió la mirada entonces hacia Michelle que proponía ayudarles con la mesa y asintió, aunque todo se quedó en aquello una propuesta ante la respuesta de Matthew. Bueno, no podía decir que todo aquello le viniera de nueva, eran un poco un desastre aunque siempre que estaba en aquella casa y estaban los dos juntos acababan arrancándole más de una carcajada con sus ocurrencias y sus peculiaridades. Se podría decir que sobretodo desde que estaba con Everett había acabado acostumbrándose a aquellas cosas y para ella era normal, aunque eso no quitaba que se carcajeara de lo lindo con algunas de las cosas que ocurrían en aquella casa.

- ¿Tampoco te puedo tocar a ti? – Bromeó la morena dándole un toquecito a Matthew en el brazo antes de esbozar una sonrisa divertida – De acuerdo. Seremos buenas y no haremos nada. – Se cruzó de brazos, aunque no con la intención de parecer intimidatoria – Al final… - Se paró en seco cuando oyó el porrazo que se acababa de meter Matt – ¿Estás bien? – Le preguntó cuando oyó su quejido, pero el no parecía oírle. Observó a los pies de Matt la alfombra a la que señaló y a la que dirigió unas cuantas palabras. Sydney arqueó las cejas divertida ante aquello y no pudo evitar llevarse una de las manos a la boca para ahogar una carcajada cuando vio lo que acababa de pasarle a su amigo.

- ¿Aún crees que no hay nada que te pueda espantar? – Le preguntó Sydney a la rubia conteniendo la carcajada que luchaba por salir y ella retenía, buscando los ojos azules de la chica, porque si miraba al otro lado ya si que se iba a carcajear de lo lindo. – Esto es un circo en directo y gratis – Y ahora si que cuando oyó aquel grito de Matt que resonó en toda la casa no pudo seguir aguantándose la risa – Después de esto si que vas a estar curada de espanto – Le dijo entre risas dirigiéndose a la cocina donde estaba Everett.

Respiró hondo antes de dedicarle una sonrisa – Buenas noches Eve – Mantuvo la compostura por muchas ganas que tuviera de acercarse hasta él y robarle un beso. Volvió a respirar hondo pero el recuerdo de lo que acababa de pasar le vino a la mente y volvió a darle la risa. Era horrible cuando te daba un ataque de esos incontrolables de risa que por mucho que intentarás frenar no eras capaz – [color=darkgreen]Desde…¿desde cuando le va… el exhibicionismo a Matt? – Le preguntó sin poder evita reír. Era difícil controlar aquella risa y más aún hacer ese tipo de preguntas que solo parecían acrecentar la risa – Lo siento es que… - Se apoyó contra la pared que tenía justo detrás suyo intentando en vano recuperar la compostura y dejar de reírse. Respiró hondo varias veces hasta que logró dejar de tener espasmos de risa y parecía haber vuelto a la normalidad.

Para colmo justo en ese momento entró Matt que ni siquiera las miró a la cara y tuvo que volver a contenerse la risa mirando hacía otro lado. Le oyó coger los platos pero ni tan siquiera se atrevió a dirigir la mirada hacia él o volvería a reírse. Por el contrario miro a Michelle sin saber muy bien si a ella también le estaría costando tanto aguantarse la risa – ¿Qué tal por el hostal? ¡Debes de estar contenta! ¡Tienes huéspedes! Dos ni más ni menos… - Le sonrió a la muchacha intentando respirar con normalidad y sobretodo aguantarse la dichosa risa.

¡Maldito Matt y sus “torpezas”!
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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Everett N. O'Connor el Dom Ago 12, 2012 1:27 am

El joven profesor de ciencias seguía en la cocina, con la camiseta sobre el hombro, y terminando de hacer la parrillada de verduras y comenzando a cocinar el plato especial para Matthew. Escuchó la puerta que se cerraba, Sydney y Michelle ya estaban dentro y ellos sin haber terminado siquiera. Sonrió abiertamente escuchando algunas palabras sueltas que intercambiaban sus amigos, decidió no intervenir en la conversación y concentrarse en terminar de preparar la cena, ya que Matthew le había pedido pechugas de pollo chinas, un plato peculiar y que nunca había preparado. No tenía mucho tiempo y no podía permitirse perdiéndolo ya que sino Matt se pondría como un niño pequeño porque todos tendrían su cena, menos él, porque el malo de Everett no se había dado prisa. Abrió el libro de recetas y lo colocó delante suya. Se dio unos segundos para reflexionar, leer la receta y después comenzar a sacar todos los ingredientes que le harían falta. Por suerte, debido a que Everett siempre realizaba experimentos en la cocina (aparte de en el laboratorio) siempre tenían la nevera llena, con comida. En sí, ninguno de los dos se podía quejar que pasaban hambre puesto que siempre había algo que se pudiera preparar. Recordó el día en el que le hizo a creer a Matthew que estaba comiéndose una hamburguesa de carne y no de tofu (que la había preparado Eve con sus propias manos).

Decidió cambiar la maicena por harina, daba un poco lo mismo ya que lo que le importaba a su compañero de piso era que la comida llevase "jugosa" carne. A veces se preguntaba qué sería de su mejor amigo si él no fuera el cocinero de la casa. Sacó las pechugas de la nevera y no pudo evitar soltar una mueca de asco, pensó en el pobre animal, completamente despedazado y ahora iba a ser cocinado. Cerró los ojos mientras sacaba las pechugas de la bandeja de la carnicería y comenzaba a trocearlas en taquitos (con el peligro que ello conllevaba poder cortarse un dedo). Echó la sal y después la harina, para después ponerlo todo en la sartén calentada y con aceite. Esparció unas nueces que gracias a dios estaban peladas, volvió a echar aceite y para cuando faltaba poco, vertió la salsa de soja, un poco de vino que habría encontrado por la cocina y azúcar. Según ponía en el libro no debía de dejar de remover hasta que pasase un minuto, y así hizo con una paleta de madera mientras se movía entretenido y hacía un intento de silbar (porque Everett en verdad no sabía silbar).

Mientras hacía todo eso, se percató de la presencia de las dos invitadas en la cocina y se giró durante unos momentos para saludarlas animado con una mano libre. Claro que entendía por qué Sydney no se había acercado para al menos darle un saludo más cariñoso, y por ese motivo no decayó y seguía igual de alegre. Repentinamente, escuchó las carcajadas de Sydney y se giró lentamente para mirarla con los ojos como platos.

-Buenas noches chicas, ¿no os habéis perdido? Y... Matt... Simplemente está orgulloso de su cuerpo, creo... Esto es una casa de hombres, no está acostumbrado ante tanta presencia femenina, pero no es culpa vuestra -rió un poco para bromear al igual que Sydney, pero ella no paraba de reír y miró algo confuso a Michelle sin saber muy bien qué hacer. Al final, como siempre, se le acabaron contagiando sus carcajadas y se desconcentró tanto que casi metió la mano en la comida de Matthew. Por suerte, su voz le regresó a la realidad y tosió varias veces por aquello y echó en un plato las pechugas de pollo chinas. Cuando el profesor se giró para colocar ambas fuentes, vio que la mesa estaba preparada-. ¡Qué eficiente eres Matthew cuando te conviene! ¡Aquí tienes tu premio! -y dicho eso, dejó ambos platos preparados por él y llamó a sus invitadas mientras sacaba las copas de vino y los vasos normales por si querían otro tipo de bebida.

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Michelle A. Evans el Dom Ago 12, 2012 3:39 am

Ahora entiendo el que no tuvieseis a chicas revoloteando a vuestro alrededor todo el tiempo – mentó la rubia posando su dedo índice en el mentón en pose pensativa siguiéndoles el juego e ignorando por completo que Sydney era en realidad pareja de Everett.

La muchacha le dirigió una sonrisa a Sydney cuando ésta asintió a su idea de ayudarles a preparar la mesa o lo que les faltara por hacer pero aguardó a la respuesta de los chicos porque no era de su estilo ir de aquí para allá en una casa donde no tenía la suficiente confianza como para hacerlo y de todos modos, aunque así fuera, igualmente pediría permiso primero. Y bien que había hecho porque Matthew se negó a que ellas, las invitadas, hicieran el trabajo que les correspondía a ellos como anfitriones que eran, aunque a Michelle no le hubiese importado tener que hacerlo.

Bueno está bien, pero de verdad que no nos hubiese importado hacerlo

Como no les dejaban ayudarles y ella no conocía nada del lugar, se limitó a quedarse donde estaba mirando alguna que otra cosa del salón sin atreverse demasiado a moverse o tocar algo que no debiera mas el sonido de un golpe hizo que volviera la mirada donde estaba Matthew, el cual se encontraba tirado en el suelo. Al igual que la morena, Michelle le preguntó si se encontraba bien pero el bombero pareció no haberlas escuchado y se puso en pie reprendiendo a la alfombra. La rubia se hubiese a echado a reír al instante por la escena de no ser porque el hombre había perdido la toalla por el camino. Apartó la mirada de inmediato con las mejillas ligeramente sonrosadas.

Creo que me equivocaba – dijo respondiendo a la morena que estaba tratando de aguantarse la risa por todos los medios.

Desde luego si habían comenzado así la noche no sabía cómo acabaría pero de una cosa estaba segura: la diversión estaba asegurada. Michelle no quería reírse de lo ocurrido a Matthew porque a ella personalmente le hubiese resultado embarazoso pero Sydney no ayudaba en nada, ya que rompió a reír y a hacer bromas sobre lo sucedido. La joven era consciente de que ambos la miraban seguramente preguntándose que estaría pensando en aquellos momentos dadas las circunstancias pero lo cierto es que la otra mujer acabó contagiándola como había hecho con Everett

¿Por qué no nos avisasteis? Podríamos habernos vestido para la ocasión. Un bikini, un pareo…

Dejó de hablar cuando Matthew bajó las escaleras y apareció en la cocina llevándose los platos para poner la mesa sin siquiera dirigirles la mirada. Michelle le dio un codazo a Sydney para instarla a parar de reír porque empezaba a sentirse mal por el pobre y casi agradeció que la psicóloga cambiase de tema.

Sí, muy contenta…

En el momento que Everett las llamó para sentarse a la mesa Michelle se dirigió al salón y esperó a que le indicaran cuál era su sitio antes de sentarse – Pero que buena pinta tiene esto – exclamó contemplando los dos platos que había colocado el físico sobre la mesa – Bueno no sé si estaré a la altura del profesor pero aquí está lo mío. Matthew me comentó que erais vegetarianos así que espero que me haya salido bien. Quería hacer algo para ti también Matthew pero no tuve tiempo, lo siento

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Matthew J. Barlow el Dom Ago 12, 2012 3:01 pm

Se sentía profundamente avergonzado. No le preocupaba lo que pensara Sydney, era su mejor amiga y lo conocía. Sabía que las disputas de Matt con la odiosa alfombra eran frecuentes, después de todo el chico no era tan torpe como para tropezar cada dos por tres. Pero aquella alfombra se la tenía jurada, apareciendo y desapareciendo para hacerlo caer y dejarlo en ridículo. Y ese día la había tomado seriamente con él, como si se hubiera propuesto dejarlo en ridículo delante de las chicas. Le preocupaba más lo que pensara Michelle de él. Eran amigos, sí, pero aún no se conocían al mismo nivel del que Sydney y Everett, sus amigos más cercanos, lo conocían a él. No quería darle una idea equivocada. La primera vez que la joven entraba a su casa y lo que hacía él era recibirla casi desnudo para luego darle aquella extraña visión después de caer al suelo. No podía ni mirarla a la cara, pero no porque se avergonzara de su maravilla, de su tesoro prohibido, del pequeño Matthew, de su pirámide. Sino por el simple hecho de que lo había visto completamente desnudo y Matt para esas cosas era bastante reservado. Ni siquiera solía pasearse por la casa en calzoncillos cuando Everett estaba dentro, porque no le gustaba dejarse tan expuesto (aunque quitarse la camiseta si que no era problema). Puso los platos sobre la mesa, luego los cubiertos, las servilletas de tela aún abochornado. Podía sentir sus orejas rojas, arder de la vergüenza. No ayudaba que Sydney continuara riéndose de él.

-¡Yo soy muy eficiente! Eso me dices en la cama, al terminar- respondió a su comentario con los ojos entrecerrados.

Miró la mesa con la boca haciéndose prácticamente agua. Tenía ganas de empezar a comer, de probarlo todo. Incluso las verduras. Quería echarle mano a todo para luego pasar a lo mejor: el postre. No veía el momento de poner la tarta sobre la mesa, partirla y llevársela a la boca. Tragó la saliva que se había acumulado en su boca y sonrió. Lo único que le faltaba era el pan. Lo mejor de todo incluso antes que el postre. Adoraba el pan. Mataba el hambre con facilidad, era perfecto, esponjoso. Lo adoraba. Olisqueó el aire y entonces sonrió. Parecería un muerto de hambre, una rata, pero le daba igual. Hacía tiempo que no se le presentaba una oportunidad así.

-¿Dónde habéis escondido el pan? Sé que lo tenéis por aquí, oculto de mí. ¡No lo alejéis de mí!-. Escuchó entonces el comentario de Michelle y se vio obligado a enfrentar su mirada-. No…No te preocupes, está bien. ¡Everett ha cocinado para mí!-. Siguió sonriendo como un idiota hasta que se fue agachando lentamente para sentarse. Pero no había silla. Calculó mal y acabó cayendo al suelo de culo, soltando un pequeño quejido. Hoy no le salía nada bien. Nada estaba saliendo bien desde que había abandonado la pelota azul, desde que la había alejado de él. ¿Sería una especie de venganza por haberla lanzado lejos? No quería eso. Si hacía falta saldría corriendo de la casa tras la pelota, a recuperarla. Y la atesoraría y nunca la soltaría. ¡La llevaría siempre encima! Se levantó del suelo con rapidez, antes de que alguno de sus amigos se ofreciera a ayudarlo.

- ¡Estoy bien!-. Agarró la silla y se sentó con cuidado, lentamente. Cuando estuvo correctamente sentado, sonrió ampliamente-. ¡A comer!

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Sydney J. Watson el Lun Ago 13, 2012 9:14 am

Cierto, podrían haber avisado y hasta ella misma se habría ataviado con un bikini y un pareo atado a la cintura para no descuadrar en aquella imagen que daban los chicos. Claro que…, bueno, ella estaba “acostumbrada”. Desde luego ella habría sido un tanto más cuidadosa que ellos, teniendo en cuenta que a Michelle se la podía considerar una “extraña”. Le sonrió a la joven cuando le dijo que estaba muy contenta con que hubiese inquilinos en el hostal – Es normal, es como si yo me quedase sin pacientes… - Aunque en un pueblo como Storybrooke eso no parecía muy difícil, sobretodo últimamente que parecía que a todo el mundo le estaban dando paranoias y cosas raras.

Sonrió a Everett y en cierto modo se sintió culpable de contagiarles tanto a él como a Michelle la risa. Entre tanto Matt ni siquiera podía sostenerles la mirada y no era para menos, le llegaba a pasar eso a ella y posiblemente no saliera de su habitación en lo que restaba de día. Se hubiese quedado allí muerta de vergüenza, así que en parte entendía a su mujer amigo, sobretodo por el hecho de que la rubia era prácticamente una total desconocida.

Espero a que Everett pusiera los platos que había preparado sobre la mesa y aunque estaba a punto de hacer lo mismo que Michelle al final lo puso la última. Pad Thai, si, le gustaba experimentar con recetas de Asia y no entendía muy bien porque pero…, al menos en aquella había podido cambiar la carne por el tofu. Estaba a punto de decir algo al respecto cuando escuchó aquellas palabras de boca de Matt y su mente no pudo evitar que salieran las palabras de su boca.

-Ya nos hemos enterado de que sois gays… ¡Menos mal que Michelle y yo disimulamos más! ¡Ups! – Bromeó. Intercambió una mirada con Everett y de paso aprovecho para señalarle el hombro sobre el que tenía la camiseta y luego a él, una forma de decirle que se había olvidado de ponerse la camiseta. – Es una broma… - Le susurró a Michelle. - ¡Lo tengo yo! – Respondió la morena a la pregunta de Matthew caminando hasta el perchero donde había dejado antes el bolso. – Se me había olvidado… - Dijo sacando del mismo el pan envuelto en papel que llevó de vuelta a la mesa, donde Matt estaba dispuesto a sentarse en la silla y acabó cayendo al suelo. Esta vez logró aguantarse la risa y simplemente le miró unos segundos para cerciorarse de que estaba bien, aunque las propias palabras de su amigo se lo aclararon poco después – Ten, todo tuyo – Le dedicó una sonrisa al tiempo que dejaba el pan junto al plato de Matt. Era consciente de lo mucho que le gustaba el pan a su amigo y por eso mismo se había molestado en hacerlo ella misma.

Miró a Michelle unos segundos antes de sentarse frente a Everett y dedicarle una fugaz sonrisa antes de desviar la mirada hacia lo que había traído Michelle – Un gesto muy bonito por tu parte hacer un plato pensando en nosotros – Y es que sabía por experiencia que no todo el mundo lo tenía en cuenta – ¡Voy a probarlo! – Estiró una de las manos para tomar una de aquellas láminas de arroz rellenas de verdura que había traído la chica – Bueno chicos… ¿qué tal la jornada laboral de hoy? – Preguntó en esos momentos antes de atreverse a tastar aquello.
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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Everett N. O'Connor el Miér Ago 15, 2012 5:59 am

Alzó ambas cejas de manera sugerente ante aquella frase de Matthew. Sin lugar a dudas, Everett tenía con su mejor amigo una complicidad asombrosa, que ya hacía bastante tiempo que le dejaron de molestar aquellas bromas que se soltaban. Por supuesto desde que salía con Sydney ya le daba lo mismo muchas cosas, desde eso hasta los cuchicheos que podía percibir ligeramente sobre lo ocurrido en la fiesta de la acaldesa. Miró a Sydney y sonrió después para percatarse de que aún llevaba la camiseta sobre su hombro. Se llevó una mano a la cabeza y soltó:

-¡Vaya Michelle! ¡Se nos había olvidado por completo que sería una cena bastante veraniega! A la próxima cena que organizamos (si es que hay próxima vez), Matt y yo os avisaremos de la temática.

Sonrió abiertamente y a su vez metió la cabeza en el cuello de la camiseta para ponérsela. Algo había ocurrido con el pan pero pronto se vio solucionado como había comprobado cuando sacó la cabeza de la camiseta y se la puso. Dio una palmada para dar por comenzada la cena mientras se sentaba en el sitio en frente de Sydney y al lado de Matthew. Era sorprendente lo que habían podido preparar todos, casi parecía un buffet. El olor del pollo llegó hasta Everett, pero aún así no le molestó demasiado y pasó el plato por las demás comidas vegetarianas, cogiendo un poco de cada.

-¿La jornada laboral? Hoy les he demostrado a mis alumnos la fuerza del magnetismo, la verdad es que ha sido algo sencillo, pero se han quedado perplejos con la teoría. Eso sí, Gary, el alumno problemático, ha vuelto a intentar robar material del laboratorio y por desgracia le he tenido que llevar al despacho de la directora Pierce -explicó sin querer darle mucha importancia a lo sucedido. Aquel joven había intentado sacarle de sus casillas a Everett pero sin resultado alguno. El profesor de ciencias se pensaba que en realidad no lo había con maldad, que solamente quería atención hacia su persona. Probó primero el plato preparado por Michelle, y al darle el primer bocado, soltó-. ¡Me tienes que pasar la receta! ¡Está delicioso!

El profesor no era de estómago grande como Matthew, pero también disfrutaba comiendo (siempre lo justo y necesario). Y mientras los demás hablaban, él se sumergió en su propio mundo, pensando en los diferentes platos e intentando adivinar qué podría haber comprado Matthew para el postre. Le dedicó alguna que otra mirada a Sydney mientras comía, y al fin le llegó la hora de disfrutar de su parrillada. Menos mal que las verduras estaban en su punto.

-¡Se nos ha olvidado la bebida! ¿Qué queréis para beber chicas y Matthew? -preguntó repentinamente mientras se levantaba de la mesa para dirigirse después a la nevera.

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Michelle A. Evans el Lun Ago 20, 2012 3:15 am

Agradeció enormemente que por fin Matthew enfrentara su mirada desde que tuvo el pequeño incidente minutos antes y es que a la joven se le hubiese hecho muy incómodo el tener que estar cenando junto a él cuando evitaba encontrarse con sus ojos porque, ¿cómo iban a cenar y conversar se esa manera? Claro que en parte entendía que estuviera abochornado, ella probablemente no hubiese salido de la habitación en toda la noche. Pero la cosa no quedaba ahí, pues justo en el momento que iba a sentarse en la silla Matthew cayó al suelo. Mal día habían escogido para quedar los cuatro para cenar fue lo que pensó la rubia.

- Es lo menos que podía hacer, es decir, no me parecía de buen gusto traer carne sabiendo que vosotros no la coméis -

Una vez que los anfitriones dieron por empezada la cena, Michelle se sirvió en su plato un poco de las verduras a la parrilla que había preparado Everett y una de las láminas que había cocinado ella misma. Luego probaría el plato hecho por Sydney, el cual tenía una pinta estupenda aunque no supiese exactamente qué había cocinado la psicóloga. Y a la par que se servía y probaba la parrillada escuchaba atentamente al profesor que les contaba las novedades de su día. Michelle se preguntó para qué querría el chico el material de laboratorio, ¿sólo para incordiar al personal del colegio?

- ¿Gary no es ese adolescente con una extraña fascinación por las carteras y cualquier otra cosa que no le pertenezca? – Si no recordaba mal aquel chico era el ladronzuelo más famoso de Storybrooke porque era practicamente el único que había y del que más se había escuchado hablar. Sintió un poco de lástima por Everett que tenía que lidiar con el chico todos los días de la semana excepto dos – Pues yo hace unos días que tuve un pequeño problema a causa de… ¿De verdad te gustó? Me alegro y por supuesto que te paso la receta – dijo mirando al profesor contenta de que su primer intento de comida vegetariana hubiese salido bien – Bueno como iba diciendo, tuve un problemilla en el hostal por culpa de James, el forense. Al parecer ya se la tiene jurada a Liam, o como le dicen algunos el forastero. No entraré en detalles porque no es momento ahora pero sólo os diré que no pasé mayor vergüenza en toda mi vida -

Tras decir aquello Michelle se centró en su plato. Aún ahora cuando lo recordaba le hervía la sangre. ¿Cómo había sido capaz de llenarle la habitación a un huésped de semejantes bichos? Había hecho allanamiento de morada y lo peor de todo es que tanto ella como Phoebe habían quedado como dos estúpidas, o al menos así lo veía ella porque de alguna forma habían permitido que el forense se hubiese colado en el hostal. Por suerte Liam no le armó ninguna bronca, simplemente le explicó los hechos y le pidió amablemente que lo cambiaran de habitación. Ella se disculpó mil veces por lo sucedido, lo trasladó de habitación y luego se aseguró de que todas las posibles vías de entrada y salida del hostal quedaran cerradas de modo que no volviera a suceder que alguien de fuera entraba otra vez para colarse. Además, informó a Liam de que durante toda una semana no le cobraría la estancia debido al incidente sufrido.

- Para mí un poco de agua ya va bien – respondió mientras levantaba la mirada del plato más serena.

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Matthew J. Barlow el Lun Ago 20, 2012 3:04 pm

En cuanto el pan estuvo en la mesa, al lado de su plato, lo tomó entre sus manos y lo olió. Le encantaba el olor del pan, pero más su sabor. Se le hacía la boca agua sólo con olerlo. Quería probarlo de una vez, una de sus comidas favoritas. No sabía por qué le gustaba tanto, pero siempre había sido así. Recordaba pasar desde siempre prácticamente babeando frente a las puertas de la panadería, sólo que nunca compraba nada porque no llevaba dinero encima, ya fuera porque se le olvidó o lo perdió. Lanza una mirada agradecida a su mejor amiga, aún con la nariz pegada al pan. Parte un trozo y se lo lleva a la boca. Lo saborea lentamente, haciendo sonidos de satisfacción sin darse cuenta. Llega incluso a cerrar los ojos, cuando una sensación terriblemente familiar le embarga y acaba trasladado de nuevo, vagando por su mente en un callejón. Abre los ojos, un tanto sorprendido y está en la mesa, con sus amigos. Por desgracia se ha perdido un poco en la conversación que mantienen sus amigos, así que continúa masticando y masticando el pan. Cuando acaba, vuelve a llevarse otro trozo a la boca. Le llega el olor del pollo que Everett ha cocinado para él y solo entonces deja el pan sobre la mesa, para tomar una de las pechugas y colocarla en su plato. Las comió lentamente, acompañándose del pan y si animarse a tocar las verduras. Ya las probaría más tarde, cuando quedaran menos y Everett no pudiera echarle muchas en su plato.

-Eve, las pechugas están muy buenas, ¡gracias por hacerlas! Michelle, puedes coger si quieres- sonríe a la joven después de golpear el hombre de Everett amistosamente, mostrándole su agradecimiento-. ¡Batido de melón! ¿Hay melón? No he abierto la nevera aún-. Se queda pensando unos segundos, con el entrecejo arrugado. Entonces parece reaccionar y pide agua a su amigo-. Por cierto, Syd, me encanta el pan.

Apoya un codo sobre la mesa, coge otro trozo de pan y lo mastica con la cabeza apoyada en su mano, mientras mira a Michelle sentada frente a él. No es consciente de que mirándola tan fijamente puede intimidarla, simplemente lo hace. Se levanta entonces de la mesa y avanza a zancadas hasta la nevera, tratando de facilitar el trabajo a Everett. Necesita algo fresco. No sabe qué le ha pasado para quedarse mirando a su amiga así, pero no había dejado de mirar sus labios. Empieza a toser entonces, puesto que el pan se ha quedado agolpado y se nieva a bajar. Agarra la botella de agua y se la lleva a la boca directamente, tragando sin parar hasta que el pan continúa su camino. ¿Cómo podía pensar esas cosas? Mira a Everett, lo agarra por el brazo y tira de él. Se acerca a su oído y susurra logrando que las chicas no le oigan.

-Eve, me pasa algo raro. Creo que el golpe con la alfombra y luego con la silla me ha hecho algo raro. ¡Miro raro a Michelle!

Se lleva la mano a la cabeza, puesto que se siente mareado y perdido. De nuevo ya no está en la cocina, sino en un salón. Hay una chica, lo sabe porque lleva un vestido, por su pelo largo. Todo parece sacado de una película en blanco y negro, salvo que no ve rostro alguno, simplemente figuras. La joven se acerca a él, pero por mucho que lo hace no puede ver su rostro. Cierra los ojos y al abrirlos está de nuevo en la cocina. Mira a Everett, luego mira a Sydney y finalmente a Michelle. Le da la botella de agua a Everett y vuelve al salón. Se planta frente a Michelle, se inclina lentamente y la besa. No tiene claro por qué lo hace, simplemente quiere hacerlo y llevado por un impulso, lo hace.

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Sydney J. Watson el Mar Ago 21, 2012 12:58 pm

La joven psicóloga se quedó mirando a Matt con una media sonrisa en el rostro. Para ella que se emocionara tanto cuando le daban un pedazo de pan ya no le venía de nuevo, se había acostumbrado a ello y era algo totalmente normal. Es más le parecía realmente admirable que alguien disfrutase de esa manera con algo tan simple y sencillo como lo era una barra de pan, así que, el hecho de que el pan le hubiera “absorbido” y no participara en un principio en la conversación ni siquiera le pareció tan raro.

Su mirada fue a parar en primer lugar a Everett, que fue el primero que respondió a su pregunta y Sydney no fue capaz de esconder lo que sentía con respecto a Gary. Normalmente con el resto de personas escondía muy bien que sentía y sus propios sentimientos, pero con Matt eso nunca había sido posible y con Everett desde unos cuantos meses antes de estar juntos tampoco, por lo que frunció el entrecejo y arrugó la nariz ligeramente molesta ante la sola mención de ese… ¡Ladronzuelo! – Creo, que es la única persona de este pueblo capaz de acabar con mi paciencia. Simplemente NO puedo, me supera… Es como… ¡Una piedra en el zapato! – Respiró hondo intentando tranquilizarse, aunque era obvio que le costaba – Tienes la paciencia de un santo Eve, porque yo… - Aunque claro, siendo profesor, como para no tener paciencia con lo que tendría que aguantar todos los dias.

Ella también tenía que tener su paciencia, por supuesto, pues a veces llegaban a su consulta cada uno…, obviando a Gary que le agotaba la paciencia por completo y la frustraba en cierto modo. Decidió olvidar aquello y concentrarse en la comida probando lo que había traído Everett – Tiene razón, está delicioso Michelle – Le dedicó una sonrisa mientras la escuchaba hablar sobre lo ocurrido en el hostal – ¿Qué hacía Downey en el Hostal? ¡Pero si el pobre chico no le ha hecho nada a nadie! Vale, es raro que haya de repente dos forasteros aquí cuando nunca… Nunca ha venido nadie a quedarse, al menos, pero… ¿por qué tendría que hacerle algo? De verdad, que este hombre solo hace las cosas por molestar…, y mejor no pregunto que hizo o aún me sentará mal la comida. Conociéndole…

Negó con la cabeza al tiempo que se servía un poco de la parrillada que había hecho Everett, probándola en el acto – ¡Hey Eve! Te salió genial… - Dijo levantando la mirada hacia él y sonriéndole justo en el instante en que se levantaba de la mesa y les preguntaba que querían beber – A mi también me va bien agua – Le respondió siguiéndole unos segundos con la mirada antes de seguir saboreando la comida. Se dio cuenta de que Matt parecía haberse quedado mirando fijamente a Michelle, pero no le dio demasiada importancia, como tampoco le dio importancia al hecho de que se levantara.

¿Por qué debía hacerlo?

El caso es que no se esperaba en absoluto lo que iba a pasar a continuación y es que de haberlo sabido no habría intentado tragar. Tosió varia veces por la impresión y después volvió la mirada hacia Everett con los ojos abiertos – Esto… Yo, tengo que… Ahora vuelvo – Se levantó del asiento y cuando pasó por al lado de Everett le tomó de la mano y lo arrastro fuera y escaleras arriba hasta llegar a la primera habitación que encontró que fue precisamente el baño. – ¿Tú sabías que…? ¿Sabías algo? – Le preguntó mirándole directamente. ¿Se le habían cruzado acaso los cables a Matt? – Y ya sé que últimamente hace cosas muy raras, pero eso… ¡Eso desde luego es raro!¡Más que raro!¡No es propio de Matt! Eso es algo que haría yo, que no pienso y actúo la mayor parte del tiempo… o muchas veces, pero, ¿él? - ¿Se podía saber que le estaba pasando allí a la gente? ¿Se estaban volviendo todos locos? Suerte tenía Michelle al menos de que su impulsividad la hubiese llevado a sacar a Everett y a sí misma de escena, porque ella lo habría pasado mal, muy mal. Solo pensar en el bochorno – ¡Como le cruce la cara…! Las mujeres podemos tener muy mal genio… - Dijo de repente apoyándose contra la pared del baño y con una ligera sonrisa en el rostro – No sé tú, pero yo…, no pienso bajar hasta dentro de mínimo quince minutos… ¡Pobre chica!
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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Everett N. O'Connor el Jue Ago 23, 2012 7:47 am

Everett rodeó la mesa y se apoyó en el respaldo de la silla de Sydney mientras esperaba a las respuestas de sus invitadas y de Matthew. Michelle pidió agua al igual que Syd, a lo que asintió el joven profesor para marchar a la cocina silbando una canción alegre. La cena estaba yendo de maravilla y eso emocionaba realmente a Everett, puesto que estaba pasando un rato genial con tres de sus amigos (novia entre ellos). Por supuesto, Everett ni se había percatado de cómo miraba su mejor amigo a la joven rubia, ni se podría imaginar lo que iba a ocurrir a continuación. Cuando estaba a punto de abrir la puerta de la nevera, notó como le agarraban del brazo. Frunció el ceño algo extrañado y observó que era Matthew, el cual no tenía muy buena cara. ¿Habría ocurrido algo en su corta, cortísima ausencia? No, lo dudaba. Se rascó la mejilla cuando su amigo le comentó su "problema": miraba raro a Michelle. Quizás el profesor de ciencias no fuera un experto en psicología como Sydney, él sabía de hormonas, de neuronas, de cómo actuaban estas en el comportamiento de la gente. Aunque claro, en el caso de su amigo, bien se podía suponer. No pudo evitar sonreír abiertamente y decirle:

-¿No querrás decir que te gusta Michelle? -miró por encima de su amigo para fijar su vista en el comedor-. Es una buena chica y muy guapa, además... hay cierta química entre vosotros... ¡Qué chiste acabo de decir! -rió divertido por la ocurrencia que había soltado y abrió finalmente la nevera para sacar una botella grande agua (al aprecer nadie se atrevía a pedir algo de alcohol, ¡ni que fuera a ocurrir algo raro!). Cuando regresó con Matthew vio como este se llevaba la mano a la cabeza y le daba la botella de agua que recién había bebido de ella, parecía mareado-. Hey... ¿Te encuentras bien? Vamos a la mesa... A lo mejor es que has comido demasiado deprisa debido a la emoción -bromeó Everett intentando restarle importancia al asunto.

Abrió muchísimo la boca de la sorpresa. No se esperaba para nada aquella acción por parte de Matthew. No lo entendía, le parecía ilógico, tan... ¿extraño? No sabía cómo definirlo, pero definitivamente su amigo no lo había pensado y realmente le había sorprendido. Everett se mantuvo en pie, dejando que su labio inferior temblara ligeramente como si estuviera tartamudeando, mantenía la botella de agua entre sus manos sin saber qué hacer. Escuchó las toses de Sydney y giró la cabeza para mirarla. Sin lugar a dudas, por la confusión del momento, se dejó llevar por Sydney hasta el piso de arriba, específicamente al baño. No habían bebido alcohol, ¿por qué todos se estaban comportando de ese modo tan extraño? Se rascó la cabeza intentando entender mientras dejaba sobre el váter la botella de agua.

-¿Si yo sabía algo? ¡Que voy a saber yo! Nunca me entero de nada... Matt me acaba de decir que no podía evitar mirar raro a Michelle y... ¡de repente la besa! Esto es un problema sin solución, que complicado -era algo que odiaba el profesor-. Todos estamos muy raros, ¿estaremos enfermos? -preguntó en voz alta mientras miraba a Sydney, recordando un detalle importante-. Por cierto, ¿qué tal llevas los vómitos? Temía que no pudieras venir -sonrió preocupado. Habían estado tres días sin verse debido a que la psicóloga no se había sentido bien últimamente.-. ¿Cruzarle la cara? Um... Quizás sí, quizás no. ¡Todo es tan raro, tan extraño! -al final decidió quitar la botella del váter y sentarse él en la tapa de éste, en una postura pensativa-. ¿Quince minutos? Se va a enfriar la cena, menuda lástima. Ya le vale a Matthew -suspiró algo cansado. La verdad es que no estaba enfadado, aunque pudiera parecerlo. Sin saber muy bien qué hacer, agarró la botella y le dio un largo trago para dejar de sentir la garganta seca. Al final se acabó la botella y cayó sobre el suelo mientras suspiraba. Miró primero el espejo y después a Sydney. Quince minutos. Michelle y Matthew estarían demasiado ocupados con su historia como para fijarse de la ausencia de ellos dos. Se levantó lentamente del váter y se apoyó en la pared, al lado de Sydney. Poco a poco, sin reparar en el tiempo, le agarró con delicadeza una mano para después besarla en los labios-. ¿Sabes? Te he echado de menos

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Michelle A. Evans el Lun Ago 27, 2012 6:43 am

Le dirigió una mirada de compasión a Sydney cuando la pobre mujer se exaltó ante el tema de Gary, el joven ladronzuelo. Pasaba pena por ella porque debía de resultarle muy duro el tener que lidiar con un adolescente tan problemático y no poder desahogarse con nadie pero claro, todo trabajo debía tener sus pros y sus contras. No se podía aspirar a tenerlo todo en la vida pero eso no quitaba que algunas cosas fuesen sufridas. Posó una mano sobre sus hombros para mostrarle de alguna forma su apoyo y es que a pesar de que apenas la conocía (de hecho la conversación actual era la más larga que había mantenido con ella) la admiraba. Además, se le hacía una persona agradable.

¡Eso es justo lo que pensaba yo! ¿Por qué tenía que andar molestándole? Como si no le bastara tener esos turnos nocturnos tan malos para que encima él fuera y… Sí, mejor que no lo sepas – Y mejor que ella dejara de pensar en ello si no quería acabar con el estómago revuelto y sin poder disfrutar de la comida que encima todavía le quedaba probar el plato cocinado por Sydney, uno que tenía pinta de estar riquísimo. Alargó el brazo para tomar el recipiente y se echó un poco en su plato después de haberse casi terminado la que ya se había servido antes – A él sí que tendrías que ponerle en tratamiento pero teniendo ya a Gary tal vez no sea muy conveniente para tu salud

Después de servirse volvió a dejar el recipiente en su sitio y le dio un bocado para probarlo. Michelle no era nada complicada para la comida pues le gustaba todo y probaba de todo, excepto los frutos secos por supuesto. Entonces fue cuando Matthew le dijo que podía probar las pechugas cocinadas por Everett y se dijo mentalmente que aquella sugerencia había estado tardando demasiado.

No, no Matthew. Cómetelas tú, veo que realmente te gustan mucho así que disfruta de ellas por mí – La muchacha no quería decir la verdadera razón por la que no iba a comer de ello porque Everett lo había hecho con tan buena intención que se sentiría tontamente culpable si él se sentía mal por el hecho de haber cocinado algo que ella no podía comer, aunque él no tenía la culpa de nada porque no sabía de su alergia. Por suerte no habría mucho que decir al respecto porque Everett recordó que faltaban las bebidas. Michelle siguió a ambos con la mirada hasta que desaparecieron en la cocina y luego miró a Sydney – ¿Es un plato oriental verdad? Nunca antes había probado la gastronomía de otro país pero creo que debería hacerlo más a menudo si todo está tan bueno como esto – La joven estaba dispuesta a darle otro bocado cuando Matthew se materializó nuevamente en el salón pero no fue el hecho de que regresara lo que la hizo detenerse sino el que se quedara plantado frente a ella mirándola como si quisiera decirle algo. Michelle abrió la boca para preguntarle qué ocurría pero él no le dejó tiempo para pronunciarar las palabras.

La rubia se quedó paralizada cuando Matthew la besó y por puro instinto levantó la mano y le pegó un bofetón en la cara. Sin embargo, sin saber por qué acto seguido se puso en pie y le tomó el rostro entre las manos uniendo sus labios a los de él fundiéndose en un segundo beso. Cerró los ojos y le rodeó el cuello con los brazos. No supo cuánto tiempo duró ese segundo beso porque en ese momento es como si se hubiera detenido el tiempo a su alrededor pero enseguida que se dio cuenta de lo que estaba haciendo apartó el rostro inmediatamente y se separó unos centímetros de Matthew. Su corazón latía desbocado y notaba su rostro ardiendo y no precisamente de fiebre. Al principio desvió la mirada al suelo sin saber qué decir o pensar mientras jugueteaba con el brazalete que llevaba pero luego clavó la vista en aquellos hermosos ojos azules que tenía frente a ella.

- Matthew yo… ¿Qué ha sido eso? – logró decir aún confundida. Tan confundida y desconcertada se sentía que ni se había percatado de que Sydney se había marchado escaleras arriba arrastrando tras de sí a Everett.

No entendía nada, no lograba comprender qué era lo que estaba sucediendo. ¿Por qué la había besado? Pero lo más importante, ¿por qué le había respondido ella con un segundo beso? Matthew siempre se le hizo una persona bastante agradable, amigable y divertida. Se sentía a gusto con él a pesar de que apenas se conocían, sobre todo desde que le confesó lo de sus dibujos extraños y sus pesadillas. Jamás había hablado con nadie acerca de ellos porque nunca se había sentido segura de contárselo a alguien y sin embargo se lo había contado a Matthew, al cual a duras penas había comenzado a considerar un buen amigo pero por el que sentía que existía una extraña conexión. Recordó entonces también lo emocionada que se había sentido cuando éste la había invitado a cenar a pesar de sus dudas, cómo se había visto abrumada para seleccionar la vestimenta con la cual acudir a la velada cuando ella jamás le había dado demasiada importancia a aquellos detalles. ¿Significaba eso que…?

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Matthew J. Barlow el Vie Ago 31, 2012 7:53 am

No sabe lo que hace. Es decir, sabe que tiene a Michelle frente a él y que sus labios se están tocando, pero no sabe qué lo ha empujado a hacer eso, no tiene ningún motivo que lo justifique. Simplemente, antes de atreverse a inclinarse sobre ella, sintió una especie de calor, su ritmo cardiaco aumentó y acabó haciendo lo primero que se le había venido a la cabeza. Era casi la misma sensación que cuando había tenido que apagar un incendio, que una sensación extraña le invadía y acababa metiéndose el primero, como acto que cobardía que se transformaba más bien en un acto imprudente, entre las llamas. Pero claro, ese tipo de cosas en su trabajo estaban motivadas por su deseo de ayudar a los demás y con lo que ocurría con Michelle no tenía ni idea. Recordó las palabras de Everett, pero era imposible. Es decir, nunca le había gustado nadie de ese modo.

Se apartó con el ardor en la mejilla y se la palpó, sorprendido. No dudaba en que pillaría desprevenida a la joven, también se esperaba algo así. Pero no es que estuviera acostumbrado a ser golpeado por besar a las chicas. Más bien las chicas parecían quedarse encantadas con ello y querer más, aunque obvio era que aquellas chicas siempre se habían acercado a él con claras intenciones y con Michelle no había sido así. Tenía que disculparse, porque ahora se sentía realmente mal. ¡La había prácticamente obligado! Y esas no eran cosas propias de un caballero, aunque tampoco es que fueran cosas propias de él. No entendía que le había pasado y empezaba a preocuparse de verdad por su salud mental. Ya no eran solo sueños en la cama, ahora los tenía estando despierto y actuaba imprudentemente. Tenía que hablar urgentemente son Sydney.

Cuando Michelle se levantó de la silla, creía que volvería a golpearle, así que cerró los ojos esperando el nuevo golpe, que nunca llegó. Ahora el sorprendido era él por el beso, pero le agradaba. Pasó sus manos en torno a su cintura y respondió sin dudarlo, acercándose más a ella. Cuando el beso se rompió se dio cuenta de que lo había complicado todo y ahora estaba incluso más confundido que antes. ¿Qué iba a ahora a decirle a ella? Estaba claro que la tensión se palpaba y que no podría volver a mirarla igual. Se le daba fatal mentir y no soportaría un malestar entre sus amigos por su culpa. Se apartó de ella y se rascó la cabeza, metiendo la mano bajo el gorro.

-Yo…lo siento. No sé qué me ha pasado. Estaba en la cocina y de pronto estaba así. Yo...no sé.

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Sydney J. Watson el Vie Ago 31, 2012 10:39 am

Eso significaba que él estaba igual de perdido en toda aquella situación que ella, puesto que hasta que Matt no había besado a Michelle ni se había dado cuenta, aunque claro, Everett pocas veces se daba cuenta de esas cosas. Era despistado como pocos, pero eso solo era algo muy suyo que le hacía diferente al resto – No sé, pensaba que quizás te habría comentado algo – Se encogió de hombros ligeramente – Aunque en todo caso también me lo habría podido decir a mí… Somos sus mejores amigos. – Pero al parecer ni a ellos les contaba lo que pasaba por su cabecita.

Jugueteó con las puntas de sus cabellos mientras oía hablar a Everett y levantó la mirada cuando le hizo aquella pregunta directa – Pues… Esta mañana me volvieron a dar, pero, Nathan me dio una infusión de algo y parece que las nauseas han desaparecido. Habría sido una pena no poder venir… - Le devolvió la sonrisa al tiempo que meditaba sobre aquello. Seguía preguntándose que llevaba aquello que le había dado Nathanaël aquella mañana y en que habría sido una lástima no ir, porque ni se habría enterado de lo de Matt. – Bueno… Quizá le salga hasta bien. A ti te salió bien. – Se encogió nuevamente de hombros. Ella, posiblemente si que le hubiera cruzado la cara. Tenía aquella mala leche interior que no podía evitar sacar de vez en cuando. Si Everett se había librado de ello había sido precisamente porque sentía exactamente lo mismo, porque era algo recíproco.

Sonrió ligeramente cuando Everett mencionó que la cena se iba a enfriar y que ya le valía a Matt – ¡Eve! ¿Es que solo sabes pensar en eso ahora mismo? – Bromeó mientras soltaba el mechón de pelo que acababa de coger entre sus dedos y le miraba unos segundos, para después pasar la mirada al espejo que había en el baño. Sonrió, manteniendo aquella sonrisa en su rostro, sabiendo perfectamente que ni siquiera se había enfadado, que aquellas palabras no las había dicho a mal, para nada. Vio que el joven profesor miraba hacia el espejo a través de este y como luego la miraba a ella, lo que hizo que su sonrisa se ensanchara ligeramente.

Le vio (y oyó) levantarse del váter y a los pocos segundos notó como se apoyaba también contra la pared justo al lado de ella. No dijo nada, se limitó a mantenerse en su posición. Con el paso de los años había aprendido que había momentos en la vida en que la que no necesitaba palabras o voces a su alrededor y en el que el simple silencio le bastaba y le sobraba, como en aquel momento, en que tenerle junto a ella y notar su presencia al lado la hacía sentirse bien y relajada.

Mantuvo la mirada al frente hasta que notó como él le tomaba la mano con cuidado, lo que la hizo virar el rostro hacia él justo en el momento en que se inclinó hacia ella para besarla. En sus labios asomó una nueva sonrisa que Everett posiblemente habría notado, puesto que se formó poco antes de que sus labios se separaran. Le dio un ligero apretón en la mano al tiempo que pasaba la libre por el cabello de Eve unos segundos.

La enterneció que dijera que la había echado de menos, a pesar de que hacia dos noches le había llamado para hablar con él y preguntarle sobre sus aventuras en el colegio y con sus alumnos. - Pero si solo han sido tres días y te he llamado... -Se movió manteniendo la mano de Everett entre la suya unos segundos antes de sentarse encima del lavamanos y estirar sus manos hacia él para que se las tomara y así acercarle a ella.

- Yo también te he echado de menos - ¿Cómo no hacerlo? Lo malo hubiese sido precisamente no echarle de menos, ¿cierto? – Un poquito… - Bromeó con una sonrisilla en el rostro antes de volver a unir sus labios con los de él.
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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Everett N. O'Connor el Vie Ago 31, 2012 10:02 pm

El comportamiento de su amigo Matthew lo había dejado trastocado, no sabía si le gustaba Michelle pero había directo a por ella, en la cena. ¡Era digno de experimentar con su cerebro y sus reacciones ante varios estímulos! Su cabeza ya estaba divagando demasiado por lo ocurrido aunque en una cosa coincidía con Sydney: Everett había hecho lo mismo con ella y lo suyo había acabado bien, ¿no? Se rascó la barba bastante pensativo, allí apoyado sobre la pared de su baño. ¿Cómo reaccionaría Michelle? No la conocía tanto como para poder imaginar algo, pero vamos, él creía conocer a su mejor amigo, ¡y le sorprendía con aquello! El mundo se estaba volviendo loco sin lugar a dudas, aunque Everett ya venía algo loco de fábrica. Everett no era una persona interesada en la vida de los demás, sin embargo sentía la necesidad de bajar al comedor y ver lo que había ocurrido entre ellos dos.

Asintió tranquilo cuando Sydney le dijo que ya se encontraba mejor gracias también a los cuidados de Nathanaël. Pensaban que había sufrido un virus de la barriga o algo parecido, y como Everett siempre andaba ocupado con la escuela, no había podido ir a verla a su casa, aún así habían estado hablando por teléfono, contándole las nuevas ideas que le surgían y de otras muchas más cosas. Porque eso era lo bueno de Sydney, que con ella podía hablar de cualquier tema de conversación. La tomó de la otra mano cuando ella se sentó en el lavamanos y se acercó hasta que su cuerpo quedara casi pegado al de ella. Alzó una ceja divertido por sus últimas palabras.

-¿Un poquito? Bueno, eso es más que suficiente para mí -pudo decir antes de que Sydney uniera sus labios a los suyos. Estaban encerrados en el baño, con otras dos personas en el comedor, solucionando sus problemas y Everett y Sydney habían acordado mantener su relación en secreto, solamente la conocían las personas más cercanas a ellos. Everett le apartó un mechón que le tapaba la cara y la miró a los ojos-. El próximo fin de semana estaré ocupado por los exámenes, ya sabes, corrigiendo. Si quieres podemos hacer maratón de películas Marvel aquí -soltó con una risa divertida pero casi silenciosa-. Y recuérdame que antes de organizar una cena, deba asegurarme que la cuarta persona no le interese a Matt o que no lo sepa... O que... ¡no sea un extraterrestre! ¿Michelle es un alien? ¿A Matthew le gustan los extraterrestres? -miró el techo pensativo, como si se estuviera respondiendo a sí mismo. ¡Por supuesto que no! Eso él ya lo sabía, pero siempre desvariaba, era algo normal en él-. Creo que es algo digno de estudio... -dijo sin más mientras apoyaba la barbilla en el hombro de Sydney, esperando a que esos quince minutos transcurrieran y deseando que la jugada le hubiera salido bien a su amigo.

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Sydney J. Watson el Sáb Sep 01, 2012 11:23 am

- ¿En serio es más que suficiente para ti? - Preguntó alzando una ceja curiosa. Vaya que era poco exigente, aunque también había sido más que obvio que ella lo había dicho con un tono de broma bastante obvio. Aunque había tenido que separar ligeramente las piernas para que Everett se pudiera acercar hasta ella, no podía que estaba en una posición incómoda e incluso aprovechó ese hecho para apretarlas ligeramente contra el cuerpo del profesor. - Me parece bien, ya sabes que yo miro de todo, no es que le demasiada importancia al género – Esbozó una media sonrisa, después de todo era verdad, aunque todas las películas relacionadas de un modo u otro con la guerra provocaban un sentimiento extraño en ella. Frunció ligeramente el ceño - ¿Cuál de todas las trilogías o películas? Porque no es que haya pocas precisamente...

No pudo evitar soltar una risa divertida cuando Everett comentó aquello de la cena – Michelle es de Marte... ¿qué no lo sabías? Lleva una de esas máscaras de silicona que parecen tan reales para ocultar su verdadera identidad – Respondió esbozando una gran sonrisa casi en el acto – A lo mejor Matt tiene unos gustos más extraños de los que pensábamos... - Se llevó una mano a la nuca teniendo cuidado de no darse con el codo contra el espejo al hacer ese movimiento. - Todos somos algo digno de estudio por algún que otro motivo.

Pasó sus brazos alrededor del cuello de Everett cuando él apoyo su barbilla sobre su hombro, estrechándolo contra ella y hundiendo su rostro en el cuello del profesor, apoyando de esa manera ella también la barbilla en su hombro. Se quedó en esa posición unos segundos antes de empezar a tararear una canción que le había venido de repente a la cabeza sin saber realmente porque al tiempo que se balanceó ligeramente de un lado a otro (llevando en el movimiento a Everett) durante unos cuantos segundos.

- No sé ni de donde ha salido esa canción – Susurró esbozando una sonrisa. De algún recodo de su mente – Recuerdo haberla oído alguna vez, pero no sé donde... - ¿Otro recuerdo difuminado? ¿Otra paranoia de aquellas que tanto deseaba quitarse de su cabeza? Se separó con cuidado de Everett de modo que acabaron como al principio. - Eres lo único que me mantiene con los pies en la tierra ahora mismo... - Era la única persona que por el motivo que fuese había conseguido ahuyentar aquellos sueños y pesadillas que la acosaban cada noche cuando él no estaba con ella. El mismo lo había dicho...

”Hay algo que nos une, lo sé. Y... de algún modo, necesitaba decírtelo, para saber si es mutuo o no. Así que por favor Syd, no llores. Sea lo que sea que nos esté pasando, podemos descubrirlo juntos.”

Fuera lo que fuera lo que les estuviera pasando era algo que podían combatir juntos. Pasó sus manos por el cuello del profesor hasta llevarlas a las mejillas. Sonrió ligeramente antes de volver a mover las manos que acabaron en el pecho del profesor. Estaban tan cerca que en esa posición era capaz de sentir los latidos del corazón del físico contra la mano que tenía contra su pecho. No tenía ni idea del tiempo que había pasado desde que habían subido, pero eso en aquellos momentos poco le importaba, además estaba segura de que estarían demasiado ocupados como para reparar en su ausencia. Volvió a esbozar una sonrisa al tiempo que sus manos viajaban hasta los bajos de la camiseta que agarraron con fuerza para luego subirla y quitársela al físico.

Le miró a los ojos unos segundos. Los segundos que sus manos tardaron en volver su cuello. Acercó su rostro al de él hasta apoyar su frente en la suya. Podía sentir incluso su respiración – Everett... sabes que t... - No termino la frase porque unió sus labios a los de él ahogando sus propias palabras, pero creía que todo aquello lo decía con muchísima más fuerza que todas las palabras del mundo.
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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Everett N. O'Connor el Sáb Sep 01, 2012 11:38 pm

Aspiró el aroma de Sydney desde su posición para después comenzar a balancearse al ritmo de la canción que Sydney tarareaba. No conocía la canción o la melodía, sin embargo él se movía lentamente, como si estuvieran bailando una canción romántica. Entonces, Sydney le confesó que no sabía de dónde había salido esa canción. El profesor pensó que seguramente sería de algún anuncio de la tele, o... ¿algún recuerdo reprimido? Le sonaba más lógico lo del anuncio, pero sin lugar a dudas le fascinaba más la segunda teoría. Cerró los ojos y se quedó observando su bosque mental. Estaba parado y de repente, comenzaba a andar, después a correr. Sonrió. Ya se había adaptado a aquellos sueños, aquellas visiones, porque sin lugar a dudas, iba a encontrar a esa persona, iba a encontrar aquel lugar.

-¿Que te mantiene con los pies en la tierra? Más bien te lanzo directamente a las nubes, soy de todo menos una persona realista -áfirmó Everett con contundencia. Por supuesto, él no veía ningún problema en su forma de ser. Respiró profundamente de nuevo. Estaba relajado, muy relajado. ¿Seguirían estando Matthew y Michelle en la cocina? ¿Lo habrían solucionado? Ni Michelle era un extraterrestre, ni Matthew tenía gustos raros.

Suspiró cuando notó las manos de Sydney sobre su cuello, en sus mejillas. La miraba directamente a los ojos, sin pudor alguno, ella tampoco lo tenía cuando colocó su mano sobre su pecho. Seguramente, Sydney podría comprobar que sus latidos eran tranquilos, relajados, al igual que su respiración. El tiempo pasaba, pero ellos seguían en el baño. Sonrió abiertamente cuando las manos de Sydney descendieron para quitarle finalmente su camiseta, pegó un respingo por el frío repentino que le vino encima, pero no era ningún problema, nada serio. Apoyó su frente contra la suya, colocó sus manos en sus caderas y respondió a aquel beso entendiendo perfectamente esa frase cortada. Las manos de Everett hicieron lo mismo que habían hecho las de Sydney anteriormente, se separó de ella un poco para poder arrebatarle la camiseta y dejarla en el suelo. Poco importaban las cosas ya. Se permitió respirar profundamente, darle un beso en la frente y decir contra esta.

-Lo sé. Yo también.

Siempre habían sobrado las palabras entre ellos, porque ambos lo sabían. Volvió a acercarse a sus labios para continuar con aquel beso que él mismo había cortado, pero esta vez, apasionadamente, con ansia, como si después de aquella noche no se volvieran a ver.

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Michelle A. Evans el Dom Sep 02, 2012 2:28 am

Los ojos de la joven se oscurecieron momentáneamente al oír sus palabras. No sabía que había esperado escucharle decir pero desde luego no era una disculpa. ¿Lo sentía? ¿Se arrepentía de haberla besado? Si de algo estaba segura Michelle dentro de toda aquella confusión era que no se lamentaba de lo ocurrido. La había cogido por sorpresa sí pero no pensaba que estuviera mal.

Pues quiero que sepas que yo... yo no lo siento – dijo dando un paso hacia él. Todavía seguía sin entender del todo el torrente de sensaciones que la embargaba pero empezaba a comprender que quizás no veía a Matthew de la misma manera que al resto de sus amigos y conocidos. Con él todo era diferente, ella se sentía completamente diferente y no recordaba haberse hallado de esa manera con ninguna otra persona. ¿Estaba enamorada? No podía afirmarlo al cien por cien pero estaba claro que no sentía por él lo mismo que por el resto. La cuestión ahora era saber qué pensaba él, si estaba igual de confuso que ella y qué pasaría a continuación porque después de lo ocurrido no creía poder mirarlo de la misma forma que antes – Todo esto ha sido muy raro para mí – La rubia se detuvo unos segundos al notar que el hormigueo en la lengua, que había empezado a notar desde hacía ya un rato, persistía al igual que el picazón de la garganta – No en el mal sentido, no me malinterpretes es sólo que… – ¿Qué que? La muchacha intentó encontrar las palabras exactas para expresar lo que sentía pero no lo lograba y se sentía estúpida por ello. Se suponía que las palabras tenían que salir solas. ¿De verdad costaba tanto decirlo?

Mis sentimientos hacia ti son… – De pronto le sobrevino un mareo. La muchacha cerró los ojos y se llevó una mano a la frente mientras que con la otra se cogió a Matthew para evitar caerse. Esperó que la cabeza parara de darle vueltas, pero siguió sintiéndose mareada y con nauseas. No sabía qué le pasaba, ya antes se había notado rara pero no le había dado demasiada importancia y se había olvidado por completo de ello cuando el bombero la había besado sin embargo ahora se sentía peor. Además de las nauseas también empezaba a tener dolor abdominal y ya no solo le picaba la boca sino que también notaba picores en los ojos – No me encuentro bien. Creo que… creo que necesito sentarme – Apenas había posado una mano sobre el respaldo de la silla cuando perdió el equilibrio. Michelle no gimió ni se quejó cuando se golpeó contra el suelo pero no tampoco hizo ademán de levantarse sino que permaneció tendida en el suelo aunque de haber intentado incorporarse tampoco lo habría conseguido. Su respiración se había vuelto dificultosa y cada vez que exhalaba el aire se podía escuchar un sonido agudo, silbante. La rubia se obligó a ladear la cabeza para que sus ojos se posaran en Matthew y luego alargó la mano en busca de la de él.

Matt… Matt… N-no puedo resp… irar… – No estaba segura de si la habría escuchado o entendido porque le costaba horrores hablar y su voz era apenas un susurro ronco además, la sensación que tenía de que no le llegaba el aire la tenía histérica.

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Matthew J. Barlow el Dom Sep 02, 2012 5:01 am

No se arrepentía de lo que había hecho, simplemente era algo que no acostumbraba a hacer. ¿Atacar así a una chica? Nunca antes lo había hecho y por eso ahora se sentía confundido. Es cierto que se había ofrecido como apoyo para Michelle desde que habían hablado en el parque de sus sueños, sus dibujos y alucinaciones. Lo había hecho gustoso y porque quería ayudar, porque Michelle era su amiga. Su amiga nada más. Nunca la había mirado con otros ojos hasta esta noche, después de aquella extraña imagen de la joven que se acercaba a él. Quizás fuera por la alucinación o quizás por la propia Michelle. Matt era muy impulsivo, sí, pero nunca hasta ese punto, no para acabar tratando así a las personas. Sabía que podía herir a la joven actuando tan premeditadamente. ¿Cómo decirle a ella que no se arrepentía pero no sabía si lo había hecho porque era ella o porque simplemente había deseado que se tratara de la chica de la imagen? No podía ser tan cruel, no quería hacer daño, pero presentía que guardándoselo para sí le haría incluso más daño.

Escuchó sus primeras palabras bastante serio. No sólo sabía que las cosas entre ambos no volverían a ser igual, sino que todo era culpa suya. Una cena que debería haber sido un éxito había acabado en fracaso total por su culpa. Hubiera sido mejor si se hubiera echado la botella de agua por encima. Quizás eso hubiera evitado un desastre mayor, algo como esto. Todo resultaba sumamente confuso, porque se arrepentía de haberlo hecho justamente hoy, pero no de haberlo hecho. Sí, un poco extraño, pero volvería a repetirlo aceptando todas las repercusiones. Volvería a besarla. Sí, en aquellos momentos tenía claro que no podía buscarle una pobre justificación a lo que había hecho. En el parque se había sentido bien con ella, la había incluso abrazado y su compañía era agradable.

Mantuvo su mirada sobre la de ella, siendo incapaz de hablar, simplemente escuchando y aguantando la respiración. ¿Sentimientos? Que no le dijera que lo odiaba ahora, porque había encontrado una persona con la que sentirse realmente a gusto al margen de Everett y Sydney. Si para que continuaran siendo amigos Matthew se viera obligado a olvidar lo que había ocurrido, cuanto le había gustado y sus deseos de volver a repetir, lo olvidaría. No quería perder a alguien por su estupidez, por actuar sin pensar. Era una sensación extrañamente familiar la que sentía ahora, como si alguna vez hubiera perdido a alguien por su idiotez, por no hablar directamente. ¿Qué le diría? ¿Qué haría?

La cara de la joven le pareció aún más pálida de lo que ya lo era y volvió a respirar, arrugando el entrecejo. Estaba rara, sus ojos rojos. No sabía que pasaba, no entendía, pero estaba claramente mareada. Le iba a indicar que se sentara mientras él iba a por un vaso de agua, pero antes de poder marcharse Michelle estaba en el suelo. Se llevó las manos a la cabeza en un primer momento, temiéndose lo peor. ¿La había dejado embarazada con los besos? ¿Acaso eso era posible? En los cuentos para niños que había leído, primero se daban un beso y a la página siguiente tenían hijos. Sacudió la cabeza. Era idiota, por supuesto que sabía perfectamente cómo se hacían los niños y con un simple beso no ocurría nada. "Tonto, Matt, tonto" se dijo a sí mismo. Se puso de rodillas a su lado.

-¡Michelle! Oh, dios mío, ¿qué te pasa?- preguntó histérico. Tenía que pedir ayuda a Sydney y Everett, ellos sabrían qué hacer-. ¡Ahora vuelto, iré a por Everett!-. Salió corriendo, tropezando de nuevo con la alfombra, comiéndose el suelo de nuevo. Se levantó sin siquiera insultar a la alfombra ni mirarla mal, ahora no era momento para cosas como esa. Abrió la puerta del baño topándose con Everett sin camiseta, y su amiga en la misma situación, bastante pegados. Sabía exactamente lo que hacían, pero ahora no era tiempo de reírse de ellos ni de empezar con las bromas sobre el baño, tenían que ocuparse de Michelle-. ¡He dejado embarazada a Michelle! Joder, no, eso no. ¡Que Michelle está en el suelo, no puede respirar! ¡Le ha dado un ataque de algo! Quizás es mi belleza, que encandi… ¡No sé qué hacer, chicos!- Agarró a Everett del brazo y tiró de él hasta el salón, señalándole entonces a Michelle tirada en el suelo, con dificultades para respirar.

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Re: ¿Doble cita?

Mensaje por Sydney J. Watson el Dom Sep 02, 2012 7:43 am

Rió divertida ante la contundencia de Everett. Vale, no era la persona más realista de Storybrooke pero él sabía a lo que se estaba refiriendo, ¿no? Se refería precisamente a que si no había acabado loca con todo lo que le pasaba (y les pasaba a los demás) era porque le tenía a él, porque cuando estaba con él su subconsciente de alguna manera desconectaba de aquello. La hacía sentirse relajada, tranquila... Total y absolutamente lejos de cualquier problema.

Y eso era más de lo que podía pedir.

Levantó los brazos cuando Everett hizo ademán de quitarle la parte de arriba de la ropa para facilitarle la maniobra esbozando una amplia sonrisa cuando le besó la frente y dejó aquellas palabras, estrechándole contra ella para sentirle más cerca, para sentir incluso su calor. Respondió al beso del físico con la misma ansía, como si no existiera un mañana y lo único que tuvieran fuera el hoy - Llévame a las estrellas - Le susurró sin apenas separarse de sus labios, rozándolos al tiempo que decía aquellas palabras antes de que se volvieran a unir los labios de ambos.

Se apartó de Everett y miró hacia Matt cuando este abrió la puerta con los ojos como platos - ¡Matt! ¡Maldita sea! ¡Cierra la puerta, cierra la puerta! - Empezó a gritar antes de bajarse del lavamanos y colocarse detrás de Everett - ¿Qué haces? ¡Llama antes de entrar! - Consiguió decir apoyando las manos sobre los hombros de Everett y asomando la cabeza por encima de uno de ellos - ¿Embarazada, pero qué...? - Sin embargo casi de inmediato notó la histeria en su amigo y las últimas palabras la pusieron en alerta incluso a ella.

Iba a volver a decirle que se fuera para recuperar su ropa y ponérsela, cuando el chico directamente sacó a rastras a Everett del baño. Aprovechó para coger la ropa y ponérsela al tiempo que bajaba por las escaleras. Se encontró exactamente con lo que había dicho Matt: Michelle tirada en el suelo con dificultades para respirar. Se acercó hasta la muchacha arrodillándose junto a ella – Michelle, quédate conmigo... - Por lo que más quieras...

Por algún motivo fue a reparar en el brazalete que la muchacha llevaba en el brazo y le tomó la muñeca para poder leer la inscripción. Se quedó pálida y sintió como le empezaba a temblar todo, pero no, tenía que mantener la calma, pero... ¿cómo? - ¡Joder! ¡Es alérgica! - Exclamó ligeramente histérica, pero sobretodo culpable... - Es culpa mía... Es culpa mía... - Se dijo a sí misma antes de levantar la mirada y buscar a los chicos – Tenemos que llevarla al hospital o se morirá... ¡ASI QUE HACED ALGO YA! - Gritó mientras se levantaba del suelo y corría a coger el bolso, sacando las llaves del coche con las manos temblándole. Tendría que controlar aquello o no iba a ser capaz de conducir hasta el hospital, pero llamar a una ambulancia podría llevar más tiempo entre que llegaban y se la llevaban. Respiró hondo varias veces mientras... Ya era mala suerte ponerse histérica y ser la única de los tres que conduciera, porque por mucho que quisiera a Everett..., aunque supiera conducir no le hubiese dejado... ¡Se perdía andando no quería imaginarse en coche! Acabarían en otro estado antes que en el hospital.
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