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Snow Falls

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Re: Snow Falls

Mensaje por William A. Sullivan el Jue Oct 11, 2012 9:47 am

Parecía que Snow le tenía un especial aprecio a aquel colgante por sus palabras. Me fije en aquella sonrisa que esbozaba tras hablar y como lo soltaba. Aprovechando aquel momento mi mano se lanzo sobre el objetivo para tenerlo como moneda de cambio para nuestros propósitos. Pese a que el viaje había transcurrido con normalidad, no terminaba de fiarme de ella aunque mis instintos me dijesen lo contrario. El anillo era demasiado importante para mí como para dejar cabos sueltos. Sus exclamaciones hicieron que arquease las cejas, sorprendido por su reacción - ¿Peligroso? Si no es más que polvo.. ¿acaso va a estallarme en las manos? - Dije con marcada ironía. No sabía de que se trataba y, a pesar de que sabía que ignoraba muchas cosas de aquel mundo, no era fácil amedrentarme cuando me marcaba un objetivo. Decidí ignorar su mano para continuar caminando. - Y yo creo que me lo quedaré al menos un tiempo, cuando obtenga lo que hemos venido a buscar quizas te lo devuelva - Obviamente lo haría, no entendía porque había dicho aquellas palabras. Quizás simplemente porque me gustaba molestarla. Esbocé una sonrisa de autosuficiencia mientras decía que se trataba de polvo de hadas - ¿Hadas? ¿no se supone que son buenas? - Aunque iba a seguir hablando, me cortó explicándome que se trataba de polvo extraído de hadas malignas. Sentí como se me ponían de punta unos pelos en la nuca pero ignoré aquello. Tenía que poseer un poder terrible y, tras saber lo que hacía, podía sentir su peso alrededor del cuello. No sabía si aquello que me decía era cierto pero no tenía porque mentirme.

Me quedé en silencio unos segundos, tratando de buscar un motivo por el que tendría aquello en su poder hasta que la imagen del cartel se materializó en mi mente. Tras exponer mis sospechas, su sorpresa me anunció antes que sus palabras que había dado en el clavo con mis suposiciones. - No tienes que decirme que son falsos, no te creo capaz de ese tipo de maldad. Pese a que me hayas robado. - Exclamé algo divertido aquello último, ya que la situación no podía ser más subrealista. Estar hablando con mi "cautiva", aquella que me había robado con anterioridad sobre alguien a quien quería matar por intentar matarla a ella. Parecía un cuento de locos.

Volví a sumirme en un profundo silencio mientras ella argüía los motivos de aquel "odio" hacia la reina. Estaba sorprendido por todo lo que me contaba y, pese a que se me cruzó por la cabeza que aquello sonaba demasiado rebuscado, en el fondo me creí cada una de sus palabras.- Realmente, no se puede negar que es una historia trágica. Me alegro que todavía quede gente con principios entre sus filas. Aunque por lo que he oído, te has topado con la excepción que confirma la regla de su crueldad - Desde que había accedido a la corte del rey George había escuchado muchos rumores que avalaban la maldad de aquella mujer. Parecía imposible creer que aquella mujer fuese capaz de todo aquello, pero en ningún momento me cuestioné la verosimilitud. Pese a ello, sentía una duda que necesitaba ser contestada - ¿Por qué te odia tanto la Reina? Es imposible que tenga un sentimiento tan exacerbado por ningún motivo - Le dije algo extrañado, casi sin pensar. Podía sonar como una falta de respeto, una intrusión en su privacidad. Pero después de todo lo que me había dicho, necesitaba saberlo. No la cuestionaría ya que los crímenes que aquella mujer había acometido contra ella eran lo más grave que había escuchado en mucho tiempo. Un odio tan desmesurado... creía que era incapaz de que existiese, que un corazón pudiese albergarlo. - Pues recuperemos pronto el anillo para que puedas irte a tu rincón de soledad para estar a salvo.

Al llegar junto a los trolls me dieron mala espina. Se comportaban de forma extraña, algo de todo aquello no acababa de gustarme. Inconscientemente adopté una postura rígida al sentir el pestilente aliento de uno de aquellos seres. Parecían conocer bien a Snow, seguramente hubiesen hecho más tratos con anterioridad. Ella parecía tener una gran autodeterminación al dirigir sus palabras hacia ellos. Cuando escuché lo del desayuno, tuve que reprimir un fuerte impulso para no desenvainar la espada, pero no sabía si se trataba de una broma de mal gusto. Dirigí mi mirada hacia Snow y decidí hacer lo que ella hacía, puesto que los conocía más. Seguí su indicación y me senté en el tocón. Carraspeé para aclarar mi garganta y dirigirme con aquel ser. - Simplemente hemos venido a buscar una de las joyas de aquella bolsa. Un anillo con una piedra verde engarzada. Es lo que te pedimos que nos devuelvas. Con el resto puedes quedarte, no las quiero. - Hablé con rotundidad y miré hacia ella para que continuase. No sabía que querrían a cambio, pero desde luego él no sería el tercer desayuno de nadie.

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Re: Snow Falls

Mensaje por Savannah L. Hastings el Lun Oct 15, 2012 11:26 pm

“¿Por qué te odia tanto la Reina?” Viré el rostro hacía el príncipe con una leve sonrisa antes de volver a echar a andar. ¿Por qué me odiaba Siobhan? Era realmente sencillo, porque no había sido capaz de guardar el secreto, porque… - Me culpa de haber arruinado su vida… - Respiré hondo al tiempo que pasaba por encima de unas raíces salidas y que había visto justo a tiempo como para no irme de bruces al suelo. – Y es verdad. – Lo dije de forma tajante de manera que no había lugar para volver a preguntarme. Había sido una confirmación de los hechos en toda regla. Yo estaba bien consciente de lo que había hecho aquel día cuando le conté a Cora lo que había visto, que Siobhan estaba enamorada de otro hombre. Después…, cuando veía como la trataba mi padre y que posiblemente junto al chico de los establos hubiese sido más feliz, tengo que admitir que me sentí mal. Bastante mal, pero era algo que ya no podía cambiar. Además, eso no justificaba que se hubiese vuelto una persona tan cruel y retorcida, ¿no?

Aunque peor había sido su padre sin lugar a dudas, que había desaparecido misteriosamente el día de la boda y no había vuelto a aparecer. Recuerdo el alivio que vi en los ojos de Siobhan en ese momento. Creo que es algo que nunca olvidaré, aunque estaba claro que casarse con mi padre no le hacía gracia, de haber tenido tiempo de echarse para atrás, lo habría hecho. Estaba completamente segura de ello. – Eso haré – Porque me daba miedo que me encontrasen los guardias en cualquier momento por estar ayudando al principito.

Ironía que pensase así de la gente de la realeza siendo yo una de ellos.

¿Qué no le había dicho que no hiciera ruido? ¡Eso incluía hablar! Le miré fulminándole con mis ojos marrones. Luego volví mi mirada otra vez hacia ellos – Por supuesto… Os puedo devolver lo que me distéis la última vez – Que fueron también un puñado de monedas que me hubieran sido bastante útiles de no encontrarme con Charming. Pensar que estaba cambiando todos mis planes porque se me había cruzado el principito, la princesita remilgada y aquel maldito anillo. En estos momentos yo debería estar haciendo cosas más importantes que estar en el puente de los Trolls intentando hacer otro intercambio. De haber sido en otra situación, sin que él me atrapase por sorpresa, obviamente me habría ido de allí y le habría dejado solo y sin su maldito anillo, pero…, la suerte no me había sonreído de aquella manera.

¿Qué, qué ofrecía a cambio? Mire de reojo al príncipe prácticamente cien por cien segura de que por las mentes huecas y poco inteligentes (solo lo eran para lo que les convenía) de los troles estaba pasando la idea de usarlo como tercera comida matutina del día. ¡Vaya! De no ser porque en cierto modo me caía bien… No, ni siquiera aunque me cayese mal hubiese dejado que aquellas bestias se lo comieran – Ya he dicho que puedo devolveros lo que me distéis en el último intercambio. Yo solo quiero el anillo. Todo lo demás podéis quedároslo. – No les quitaba la vista encima a aquellas bestias y evitaba mirar al caldero de donde salía aquel vapor que indicaba que habían estado cocinando algo, a un humano seguramente. Solo pensarlo… - No os lo puedo ofrecer. Lo necesito con vida, es demasiado importante.

Si aquella mañana antes de salir de la cueva me hubieran dicho que mi día iba a transcurrir así y yo iba a decir aquellas cosas sobre el principito, no me lo habría creído. Incluso me habría reído.

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Re: Snow Falls

Mensaje por Narrador el Miér Oct 17, 2012 6:24 am

Vaya, vaya, vaya... Entonces aquí nadie quiere ofrecer nada bueni ni apetitoso a cambio de la joya de Charming. Los trolls no eran conocidos por ser unas criaturas con una inteligencia fuera de lo normal (más bien inferior), pero Fardo y Loin tenían mucha experiencia con el trato con criaturas, sobre todo con humanos, los cuales a veces eran tan retorcidos, que los metían así de retorcidos en su cazuela para zampárselo. El hombre escuálido pero de carne seguramente muy apetitosa describió una de las joyas que se encontraban en el pequeño paquete que Blancanieves les había cambiado por unas cuerdas de gran calidad y otros objetos. Anillo con piedra verde... Les sonaba de algo, por supuesto, aunque no llevaban una lista tan detallada de los objetos que conseguían (tal y como pensaban esos dos apetitosos humanos). Exigían el anillo, nada más, lo cual hizo que Fardo sospechase mientras que Loin removía su caldero (por supuesto, no les iba a ofrecer nada a los dos viajeros algo de su desayuno, era de ellos dos solamente). Fardo se pasó su grasienta mano por la cabeza, peinando los dos pelos que le sobresalían y resopló, inundando las fosas nasales de los dos compañeros con su pestilencia.

-¿No querer resto de piedras? Curioso, ¡sospechoso demasiado! ¿Anillo mágico acaso? -obviamente, Fardo no era tan inteligente como él mismo se creía. Pensaba que estaban conspirando contra ellos dos, pretendían robarles todo, ¡TODO! Los dos hermanos conocían a Blancanieves y sabían perfectamente que era astuta, siempre buscaba el mejor trato para ella, ¿entonces por qué les iba a dar todo a cambio de un anillo? El diminuto cerebro de Fardo no podía encontrar una explicación lógica. Dio dos pasos y enseguida posó su enorme barriga por encima de las cabezas de aquellos insignificantes. Los miraba con odio, desconfianza... ¡Locura!-. ¡Loin! ¡Intentan engañarnos! -y ante la llamada de su hermano, Loin fue con él, derramando algo del caldo de la sopa de mujer embarazada. Ellos no iban a permitir que les fuesen a quitar lo que AHORA era suyo. Así que decidieron atacar.

-¡Tercer desayuno! -gritó Loin mientras se abalanzaba sobre Charming.

----

Explicación sobre la batalla: Bien, a partir de aquí ya os dejo en paz... Para narrar la batalla (ya que os dejaré un poco a vuestra imaginación como queréis acabar con estos dos grandullones) deberéis tener en cuenta la altura de Fardo y Loin (os sacan dos cabezas y media) y su fuerza. Son torpes a la hora de hacer los movimientos, pero tienen una fuerza arrasadora. ¿Dónde se encuentran las joyas? Como bien he dicho tienen semi-escondido un baúl de madera (algo tosco y que apenas parece un baúl, qué decir), ahí encontraréis la bolsa de Charming. Podéis tirarlos por el acantilado, cortarle algún miembro, dispararle flechas... Sin lugar a dudas con cada ataque vuestro, se enfurecerán más y más. Por supuesto, no saldréis ilesos, así que os dejo una lista de posibles heridas de la cual podéis coger entre una y dos (y si queréis acabar hechos mierda, todas):

-Esguince del tobillo.
-Luxación del hombro.
-Rotura de un hueso del brazo.
-Golpe en la cabeza (más corte y sangre).
-Golpe en el estómago (varias veces).
-Quemaduras por lanzamiento del caldero y su contenido.
Y posibles variaciones que se os ocurran ^^

Añadir que Fardo y Loin no utilizarán armas para combatir a Blanca y Charming, salvo el caldero con su segundo desayuno (NOTA: que lo utilizará Fardo en un momento desesperado cuando ya estéis venciendo).

Creo que con 6 posts entre los dos la batalla está servida (o 4, vosotros decidís hacerlo más largo o corto). Cuanto Charming recupere el anillo de su madre, volveréis a recibir noticias mías.
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Re: Snow Falls

Mensaje por William A. Sullivan el Miér Oct 24, 2012 11:08 am

Al principio creí que Snow no me respondería a la pregunta. Al fin y al cabo, había reanudado la marcha tras haberme dirigido aquella extraña mirada. Al fin y al cabo pude escuchar las claras palabras desprendiéndose de su boca y casi podría decir que entre ellas se arremolinaba un sentimiento de amargura no implícito. Tenía curiosidad por saber que había hecho para arruinarle su felicidad pero, al final, decidí que mantener el silencio sería lo más caballeroso que podría hacer en aquel momento. Snow White no me parecía el prototipo de persona malvada que guiase sus actos con un objetivo ruin sino que más bien se movía por la necesidad, como cualquier persona en su situación podría actuar. Al menos aquello era lo que me transmitía y, normalmente, solía calar bien a las personas. Sin embargo, aquella confirmación tan impepinable me hacía pensar que ella tenía un pasado oscuro. Aunque pensándolo bien… yo había adoptado una vida de engaño, que no era mía, simplemente por un trato para que mi madre pudiese sacar la granja adelante. Tampoco aquello era lo correcto así que no me podía manifestar al respecto.

Parecía completamente decidida a continuar con aquel viaje en el que nos habíamos embarcado y terminar lo antes posible. Aquello era positivo puesto que, cuanto antes alcanzásemos nuestro objetivo común, antes podríamos regresar a nuestras vidas. Aunque había de reconocer que empezaba a cuestionarme si aquello no había sido un mero intento de escaparme de aquella vida que temía comenzar a llevar cuando el matrimonio con la princesa fuese oficial tras haberla conocido ”bien” en el trayecto en mi carruaje hasta el castillo. No se podía decir que era la vida que siempre había soñado, pero no me quedaban demasiadas alternativas. Sin embargo, ella parecía completamente determinada a llevar a cabo sus sueños y no quería convertirme en una carga larga y pesada; menos aún que la descubriese algún soldado de la Reina en un descuido.

Nuestra charla con los trolls podría decirse que estaba siendo de todo menos productiva. Aquellos seres parecían no querer colaborar demasiado con nosotros y eso hacía poco menos que enfadarme. La seguridad con la que Snow hablaba con ellos revelaba que debía de haber realizado ya varios tratos con ellos y lo cierto es que no me interesaba ni lo más mínimo saber cuales. Parecía saber como tratarlos aunque ellos tenían otra idea en mente. En un principio había pensado que bromeaban cuando habían comentado que me comerían a cambio; mi mirada de sorpresa pasó de ellos hacia Snow cuando afirmó que era alguien importante y que me necesitaba con vida. Una tímida sonrisa se atisbó en mis labios aunque rápidamente fue sustituida por una mirada ceñudo y un rostro que expresaba rudeza al ver los movimientos hostiles de los hermanos.

Al ver como uno de ellos se abalanzaba contra mi sin mediación, llevé automáticamente la mano hacia la empuñadura de la espada para desenvainarla. El sonido metálico que produjo pareció sorprender al troll, unos instantes que aproveché para propinarle una patada en donde debía estar su estómago, justo debajo de las costillas, que lo lanzó hacia atrás. – ¡Snow, toma! – me apresuré a decirle mientras extraía una daga de mi cinturón y se la tendía para que la usase como defensa – Ponte detrás mía, déjamelos a mí – Mi voz sonaba autoritaria ya que no era una petición, sino una orden. Ella había arriesgado mucho yendo hasta allí y no permitiría que le sucediese nada, no mientras a mi me quedasen fuerzas para luchar.

Loin pareció recuperarse pronto del golpe por lo que me adelanté unos pasos, cortándolo para evitar que avanzase y comencé la lucha cuerpo a cuerpo con él. Pese a notarse que eran unos seres bastante fuertes, eran muy lentos por lo que no me resultó difícil esquivar sus golpes. Con la espada en mano, comencé a blandirla propinándole unos cortes en ambos brazos que se antojaban superficiales y, en un momento de distracción, logré clavársela en la parte izquierda de su abdomen. Al ser tan fuerte no logré que avanzase demasiado, la piel parecía ser muy dura, pero por suerte fue un corte con la suficiente profundidad para que le diese otra patada en el estómago y tirarlo al suelo mientras extraía la espada de su cuerpo. Todavía seguía sin vida, pero con suerte de aquello no se recuperaría con tanta facilidad.

Desvié mi mirada hacia Snow que parecía encontrarse en problemas con el otro hermano. Vi como alzaba un puño para golpearla y no pude evitar empezar a correr hacia donde ambos se hallaban para evitar aquello – ¡NO! No te atrevas – las palabras salieron a s u vez como un acto reflejo que lograron desviar la atención del troll hacia mí. Su brazo alzado vi como dibujaba un arco en el aire mientras mi cuerpo se interponía entre él y la joven, empujándola un poco hacia atrás. Me golpeó en la cabeza, lanzándome unos metros hacia atrás y tirándome de espaldas al suelo. Por unos segundos vi todo negro, la cabeza me daba vueltas y noté como la sangre se me acumulaba en la cabeza. Poco a poco empecé a ver la copa de los árboles y como finos rayos de sol se filtraban entre las ramas, aunque la visión era demasiado difusa. Sacudí mi cabeza hacia los lados mientras parpadeaba varias veces y notaba como aquella sensación de mareo abandonaba mi cuerpo, empezando a recuperar las fuerzas para levantarme de nuevo. Comencé entonces a hacerlo, apoyándome en la espada y preparándome para volver a clavarla en alguno de aquellos repulsivos seres.

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Re: Snow Falls

Mensaje por Savannah L. Hastings el Jue Nov 01, 2012 12:53 pm

Oh no… Aquello empezaba a tener mala pinta. Muy mala pinta. Podía haber sido alguna de mis palabras, la forma de decirlo, mi lenguaje corporal o incluso él. El principito y su propio lenguaje corporal. Nunca había tenido problemas para tratar con los hermanos. Los tratos siempre habían salido a la perfección, pero en cambio esa vez… Fruncí el ceño ligeramente cuando preguntaron si el anillo era mágico – ¡No! – Simplemente tenía muchísimo valor sentimental para Charming.

Incluso intenté hacerles entender que no les estaba engañando, moviendo las manos y negando con la cabeza cuando vi como llamado por su hermano, se acercaba el otro troll (no conseguía ni distinguirlos, para que mentir) y ninguno de los dos parecía tener cara de buenos amigos la verdad. Retrocedí unos cuantos pasos antes de oír las palabras “Tercer desayuno” y como uno de ellos se abalanzaba sobre él.

Me quedé parada quien sabe cuantos segundos parada como si me encontrase en shock hasta que oí a Charming llamar mi atención. Me volví justo a tiempo para ver como me tendía una daga para que pudiera usarla de defensa. La tomé entre una de mis manos sin pararme demasiado a pensar. De repente aquellos seres con los que llevaba unos cuantos meses haciendo tratos se habían vuelto contra mí. De verdad que eran imprevisibles… muchísimo. ¿Qué me pusiera detrás de él? ¿En serio? ¿Acaso se creía que yo no era capaz de defenderme. Cosa que hice de inmediato en cuanto noté que el otro de los hermanos se acercaba hasta mí hostilmente. Sus movimientos eran torpes y yo había aprendido a ser rápida en el bosque, así que en cuanto le tuve lo suficientemente cerca le aseste una certera patada a la altura de… ¿su estómago? Que hizo que se alejara unos cuantos metros. En mi otra mano agarraba la daga, que por el momento no estaba dispuesta a usar.

Me llevé inconscientemente la mano al cuello, donde había llevado el collar con aquel colgante. El polvo de hadas. Había olvidado momentáneamente que él me lo había quitado. ¡Maldita sea! No es que quisiera “desperdiciarlo” pero tenía la sensación de que tarde o temprano no me iba a quedar más remedio que hacerlo. Di unos cuantos pasos más hacia atrás, sin mirar por donde pisaba, hecho que hizo que colocase mal uno de los pies y me tropezase de mala manera cayendo al suelo y en consecuencia haciéndome daño en uno de los tobillos. Mascullé por lo bajo antes de levantar la mirada hasta encontrarme con que tenía el troll más cerca de lo que hubiese deseado, de manera que su tufido aliento me golpeaba directaente en pleno rostro. Arrugué la nariz debido a ello.

Estaba a punto de golpearme con el puño y yo estaba preparada para apartarme y que diese contra el suelo de piedra y así luego intentar clavarle la daga… Por intentar que no quedase, ¿no? Cuando oí la voz del principito alzarse y despistarse al susodicho troll. Todo pasó demasiado deprisa. Me vi empujada lejos de la escena para ver luego como él también era golpeado por el troll. Dibujé una mueca en el rostro antes de ponerme en pie ignorando el dolor en el pie.

- ¡El colgante! ¡Dame el colgante! – Le ordené al tiempo que intentaba mantenerme alejada de los hermanos. Usaría la daga de ser necesario, pero para qué mentir, prefería usar el polvo de hadas, seguro que sería mucho más efectivo y para qué mentir, más rápido. – ¡Ahora! ¡Date prisa! - ¡Maldición! ¿De verdad tanto le costaba tirarme el colgante?

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Re: Snow Falls

Mensaje por William A. Sullivan el Sáb Nov 10, 2012 1:24 am

La situación se nos estaba yendo un poco de las manos. Ahora entendía la preocupación de Snow por encontrarse con los trolls. Jamás me había encontrado con ninguno antes y, desde luego, no sería una experiencia que quisiera repetir a no ser que fuese de vital importancia. Sin embargo, mis pensamientos únicamente estaban centrados en recuperar el anillo ya que aquel era el motivo por el que habíamos ido hasta allí. No entendía como había podido derrotar a aquel dragón y, en cambio, aquellos seres parecían llevarnos una ventaja clara. Sí queríamos derrotarlos, deberíamos de desarrollar una estrategia inteligente ya que no parecían demostrar mucho de aquello ya que, en cuanto a fuerza, parecían llevar una clara ventaja.

El golpe que me había lanzado hacia atrás me había atontado demasiado. Podía escuchar a Snow pidiéndome algo, aunque debido al agolpamiento de sangre, tenía un molesto acúfeno en ambos oídos que no me permitían escuchar con demasiada claridad. Noté como algo de sangre corría por mi mentón, por lo que llevé mi mano hacia aquel lugar y noté el cálido líquido carmesí que brotaba de una herida en el labio. Miré a mi alrededor y vi como uno de los trolls se volvía a lanzar contra mi para el ataque. Con mi mano libre, busqué por dentro de mi camisa hasta que encontré el colgante que le había cogido a la joven y recordé lo que me había dicho. Seguramente aquello era lo que me había estado pidiendo. Rápidamente, se lo lancé y acto seguido alcé mi espada nuevamente en posición de defensa para detener el avance de aquella repugnante criatura. Embistió contra mi con fuerza, por lo que tuve que retroceder unos pasos. Cuando logré frenarlo del todo escuché como lanzaba unos gritos que no entendí al aire. En un momento que pareció distraerse, aproveché para dar una vuelta sobre mi mismo y, con fuerza, rebané una de sus manos.

Pese a que con rapidez di unos pasos nuevamente hacia atrás para intentar evitar su contraataque, este no llegó ya que comenzó a chillar de dolor. Escuché un ruido en mi espalda aunque antes de que me pudiese dar cuenta, noté como algo me alzaba por la espalda y comenzaba a apretarme el tórax. Chillé por el dolor ya que podía notar con un par de costillas se me astillaban. En un acto reflejo de supervivencia, alcé la espada hacia atrás y pude notar como se clavaba en algo. Acto seguido aquella fuerza dejó de aprisionarme y caí al suelo de rodillas. Me vi forzado a toser con violencia y a respirar fuertemente ya que, pese a que resultaba doloroso, me había dejado casi sin respiración. Al volver la vista hacia el troll vi como algo parecido al petróleo que debía ser su sangre salía de donde con anterioridad había estado su ojo derecho, ahora cubierto por sus grandes manos seguramente por el dolor.

Desvié mi cabeza intentando encontrar a Snow mientras volvía a ponerme de pie con dificultad y, aprovechando la confusión del momento y que ambos estaban malheridos y sin hacernos demasiado caso, me dirigí hacia ella - Márchate de aquí, ahora. Ahora esto es asunto mio, ya bastante te has puesto en peligro y no voy a permitir que te dañen más, ¡vamos! - exclamé con fuerza mientras me acercaba al troll al que le había cortado la mano y le propinaba una patada en el estómago, lanzándolo hacia atrás.


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Re: Snow Falls

Mensaje por Savannah L. Hastings el Miér Nov 14, 2012 3:53 am

Si la suerte no me quería acompañar en algún momento del día, definitivamente era ese que estaba viviendo en esos precisos instantes. Tardé unos cuantos segundos en darme cuenta de que el golpe que se había dado en la cabeza le estaba impidiendo oírme, posiblemente hasta le pitaran los oídos por la fuerza del golpe. Mal-di-ción. Lo peor de todo es que los hermanos parecían haberla tomado con él, pues iban simplemente hacia él como si de repente se hubiesen olvidado de mí. ¿Sería el olor de la sangre? Nunca había oído que eso les atrajera, pero… Sabía que a los gigantes si, ¿pero a ellos?

De repente pareció ser que una luz iluminó la mente del príncipe de súbito pues de repente vi por el rabillo del ojo como se metía la mano por dentro de su camisa y sacaba momentos después el colgante. Aquello que yo le había pedido desesperada, como si de repente hubiese recordado o mis palabras hubiesen sido procesadas por su cerebro. Mis ojos marrones siguieron la trayectoria del objeto cogiéndolo entre ambas manos. Me quedé mirándolo unos segundos sin darme cuenta de que uno de los hermanos venía hacia mí y me empujaba haciendo que me diese contra la pared del puente y el colgante saliera rodando por el suelo quedando a metros de distancia.

Ellos entre tanto y como era obvio no perdían el tiempo y desde mi posición pude observar como el mismo troll que me había provocado aquel golpe en la espalda y el atontamiento que ahora tenía se dirigía hasta el príncipe cogiéndolo por la espalda. Eso fue lo que me activo, lo que hizo que a pesar de estar mareada y un tanto desorientada me pusiera en pie, notando nuevamente un dolor punzante en uno de los pies, pero eso era lo de menos ahora mismo. Aún así tuve que reprimir un quejido de dolor al apoyarme sobre ellos.

Me moví lo más rápido que pude en dirección hacia el colgante antes de que escuchara sus palabras y me volviese hacia él. ¿Acaso había perdido el juicio? – ¿Qué? ¿Estás loco? – Le pregunté. Había sido yo la que nos había metido a los dos en aquel lío, por ser la que le había robado el anillo y se lo había vendido a los trolls, bueno, más bien había hecho un trueque con ellos. De no ser por todo eso no nos habríamos visto en aquella situación. Claro que si empezaba a pensar de esa manera, el simple hecho de que Siobhan hubiese hecho todo lo que hizo: matar a mi padre, mandar a que me cazaran…, había sido el desencadenante principal de mi situación actual y todo lo que conllevaba. Suerte que me quedaban amigos como Caperucita con la que hacía tiempo que no me encontraba, pero… - He sido yo la que te ha metido en todo esto.

Dije mientras seguía caminando hasta volver a tener el colgante en mis manos. Tampoco es que me parase a pensarlo demasiado. Me limité a echar parte de los polvos en una de mis manos antes de tirarla hacia el troll que tenía más cerca. De súbito desapareció convirtiéndose en una cucaracha que movía sus patas inquietas. La sorpresa por el efecto de los polvos de hada me dejó alelada unos segundos antes de oír el gruñido procedente del otro hermano. Me eché el polvo restante en la mano y lo lancé contra él, que acabo convirtiéndose en el mismo asqueroso y miserable insecto que su hermano.

Al menos ahora eran fáciles de aplastar.

- ¿Estás bien? – Le pregunté al tiempo que me acercaba hasta él. El dolor en uno de mis tobillos y el dolor de espalda por aquel último golpe no se podía comparar con el aspecto que tenía él – Deberíamos irnos, podrían venir más. – Añadí al tiempo que me tragaba mi propio dolor y le miraba unos segundos para después levantar la mirada más allá de él. No, no quería encontrarme con más trolls en un tiempo.

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Re: Snow Falls

Mensaje por William A. Sullivan el Miér Nov 21, 2012 1:44 pm

Los trolls estaban bastante malheridos, aunque pese a ello dudaba de nuestra victoria. Eran criaturas demasiado fuertes y que parecían no tener aprecio por sus vidas. Además, sentía dolor por todas las partes de mi cuerpo. Con cada respiración, el dolor de mi tórax parecía agudizarse. De hecho, cada vez que tosía se escapan algunas gotas de sangre. También notaba la calidez del líquido escarlata cayendo de mi cabeza por el cuello, seguramente por la herida que me habían proporcionado con anterioridad. Me costaba mantenerme en pie mientras, con todas mis fuerzas, intentaba mantenerlos a margen para darle una escapatoria a Snow. Juntos, ninguno sobreviviría y yo no tenía ningún motivo para vivir. Quizás la muerte fuese mi mayor liberación, un dulce que estaba dispuesto a tomar para librarme de aquella "cárcel" que mi "padre" me había diseñado y que terminaría con mis sueños y mi libertad para siempre. Sin embargo, la princesa parecía no estar dispuesta a abandonarme. La miré con una extraña expresión divertida, teniendo en cuenta la situación actual. No me había mirado en un espejo, pero dudaba que mi rostro fuese el mismo que cuando me había mirado por la mañana ante de salir de castillo. Aquella visión añadida a los trolls, confería a mi risa propia credibilidad. Sin embargo, a mi sí me había causado gracia - ¿Primero me robas y ahora te sientes responsable? - No era una recriminación sino, simplemente, una broma. Y es que no todos los días aquel que te roba pone tanto empeño para ayudarte a recuperarlo. - Si los dos nos quedamos, ambos moriremos. Vete y busca tu refugio, seguro que a la Reina le agradará saber que sigues con vida - esbocé una sonrisa maliciosa que, sinceramente, no sabía de donde había sacado fuerzas para expresar mientras empuñaba con fuerza mi espada, colocándome ante los trolls para que no la hiriesen a ella.

Sin embargo, todo fue demasiado rápido. De pronto, el primer troll desapareció y el segundo no tardó en seguirle. Me quedé boquiabierto por aquello, sin saber como reaccionar ni porqué habían desaparecido hasta que un ruído me sacó de mis cavilaciones. Entonces miré hacia el suelo y vi a aquellas criaturas espantosas convertidas en cucarachas. Giré mi rostro hacia Snow sin saber bien que decir, ya que suponía que había utilizado su "arma secreta" con ellos. Ella rompió aquel silencio diciendo que nos teníamos que marchar de allí, a lo que asentí con la cabeza mientras envainaba nuevamente la espada. Con mi vista comencé a buscar rápidamente por los alrededores hasta que algo llamó mi atención: la bolsa de cuero en la que estaba mis joyas estaba tirada en el suelo. Seguramente la habrían ocultado y con la batalla había quedado expuesta. Aguantando el dolor, haciendo acopio de coraje, me dirigí hacia ella para recuperarla y volví junto a ella.

Parecía tener lesionado el pie, así que sin dejarle demasiada opción, hice que pasase su brazo sobre mis hombros para que se apoyase y anduviese con más libertad - No es momento para discutir. - Dije simplemente en tono seco, para no darle opción a ello. comencé a caminar guiándola lejos de aquel extraño lugar, regresando tras nuestros pasos hasta que llegamos a un claro en el que pudiésemos descansar. La apoyé en un tocón bastante algo para que pudiese sentarse no sin hacer una mueca de dolor mientras maldecía por lo bajo. Durante el camino no nos habíamos dirigido la palabra, seguramente porque ambos pensábamos que era mejor así para no llamar la atención de más troles. - ¿Cómo estás tú? Lo del pie parece grave... ¿puedo hacer algo? - pregunté con preocupación claramente visible en mi rostro. Con un gran esfuerzo, me arrodillé en el suelo dejándolas joyas a un lado para levantarle la pernera del pantalon y así observar su pie malherido - Parece muy hinchado. - dije sin mirarle al rostro ya que no podía apartar la vista del pie. Llevé mis manos hasta un saquito que colgaba de mi cinturón que contenía unas hierbas y se las di - Mastícalas dos veces al día y después, en vez de tirar los restos, colócatelos sobre el tobillo. Masticarlas te calmará el dolor y, si las colocas en la lesión, te bajará la inflamación. - Haber vivido en el campo tenía sus ventajas, y esa era una de ellas. Tenía un conocimiento limitado, pero conocía algunas plantas medicinales que me podían ser bastante útiles.

Me erguí como pude, haciendo otra mueca de dolor tras haber cogido la bolsa con las joyas y la miré de forma seria a los ojos. - Tú... me has salvado. Utilizando tu recurso contra la Reina... ¿Por qué? - fruncí el ceño. Realmente, no entendía porqué había hecho aquello, había sacrificado su baza contra ella por mí. Abrí el saco de cuero y extraje de el el anilo. Después, se lo ofrecí - Quédatelas, lo único que quiero es el anillo. El resto me son completamente insignificantes y prefiero que las tengas tu - Después de decir eso, agarré el anillo para observarlo. En aquel momento todo el dolor desapareció y en mi rostro se dibujó una sonrisa al ver brillar la centelleante piedra verde que lo engarzaba.

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Re: Snow Falls

Mensaje por Savannah L. Hastings el Jue Nov 29, 2012 6:41 am

“No es momento para discutir”. Intercambié una mirada extrañada con él, aquel gesto de pasar mi brazo por encima de sus hombros me había sorprendido más de lo que hubiese esperado. Eso sí, de mi entre mis labios no salió palabra alguna, ni durante el largo rato que estuvimos caminando y alejándonos de aquel puente, del lugar de los hechos, lo más lejos posible de otros posibles trolls que acudieran al lugar. Lo que nos faltaba en esos momentos es que una horda de aquellos seres nos persiguiera tal y como estábamos.

Sentí como me sentaba en un tocón lo suficiente alto como para ello. – ¿Estás bien? – Volví a preguntar, pues no se me había escapado la mueca que había dibujado en su rostro. Era como si de alguna manera estuviera intentando evitar que yo me diese cuenta de ello, su problema era precisamente que yo era demasiado perspicaz, quizás. – Estoy bien. He sufrido cosas peores… - ¿Ser perseguida por el bosque por un cazador contaba? En mi mente si. – Se me pasara. – Dije muy segura de ello aunque realmente no estaba del todo segura de cuánto tiempo pasaría antes de que pudiera andar sin sentir el dolor y esa hinchazón visible a simple vista, pero, por si no me había sorprendido ya lo suficiente, Charming tenía otra sorpresa para mí y es que ver como sacaba unas hierbas de un saquito que colgaba de su cinturón supuso toda una sorpresa, en especial después de oír sus palabras que incluso consiguieron que alzara ambas cejas sorprendida. – Vaya…, menuda sorpresa. Un príncipe con conocimientos de hierbas medicinales…- Y no era una ironía o un sarcasmo, era más bien sorpresa lo que proyectaba mi voz en aquellos momentos. Tomé la hierbas que me daba entre una de mis manos esbozando una sonrisa. – Gracias por preocuparte por mí. – Cosa que, después de todo por lo que habíamos pasado aquel día no sabía si realmente me merecía.

Le había robado.
Le había llevado hasta aquellos trolls.
Podrían haberle matado…
… Y aún así ahí estaba, me había llevado hasta allí y ahora me ofrecía aquellas hierbas.

Ladeé el rostro ante sus últimas palabras mientras meditaba la respuesta. Tenía razón, había sacrificado mi recurso contra Siobhan por salvarle la vida de aquellos trolls. – Bueno… - Sopesé mi respuesta unos segundos mientras le observaba con una media sonrisa en mi rostro – Ya se me ocurrirá otra cosa, no te preocupes. – Hice un movimiento con la mano quitándole importancia al asunto. Estaba segura de que se me ocurriría alguna otra cosa. Era bastante ingeniosa después de toda.

Otra sorpresa más para añadir: me tendía el resto de joyas manteniendo en su mano el anillo. El preciado anillo.- ¿Estás seguro? – Le pregunté intercambiando mi mirada entre el saquito de cuero que me tendía y sus ojos. – Gracias… - Al menos la educación era algo que no había perdido. Mi padre me había enseñado bien y estaría orgulloso de mí en esos momentos, estaba completamente segura de ello.

Mis ojos marrones fueron a parar de forma inconsciente e irremediable a la piedra verde que engarzada en aquel anillo tan importante para el chico. – Bueno, creo que no te entretengo más. Tu prometida te espera, ¿no? – Señalé el anillo al tiempo que aquellas palabras salían de mi boca. Después de todo, toda aquella situación bizarra con los hermanos trolls habían sido precisamente por aquel anillo.

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Re: Snow Falls

Mensaje por William A. Sullivan el Vie Dic 07, 2012 1:37 pm

Desvié mi mirada ante la curiosa pregunta de Snow. Al fin y al cabo, después de la batalla que acabábamos de librar, bien precisamente no había terminado. No recordaba haberme sentido tan dolorido en mi vida... Quizás la vez que habíamos tenido que hacer la cosecha de todos los campos que poseíamos mi madre y yo en la granja más ayudar en los de los vecinos por una tormenta que había amenazado la supervivencia de nuestro sustento. Las agujetas al día siguiente habían sido infernales, aunque este era otro tipo de dolor. - No te preocupes, se me pasará. Comparado a matar a un dragón, esto solo ha sido un juego de niños... - Me sorprendí a mi mismo al recordar que había matado a aquella endemoniada criatura que había aterrorizado a todo un reino y casi se podría decir que sin la ayuda de nadie. Lo que no podía comprender era como a aquella temible criatura había sido capaz de matarla con "facilidad", mientras que los trolls se me habían resistido tanto.

Por unos segundos pude imaginarme a qué se refería cuando mencionó que había pasado por cosas peores. - Supongo que te referirás a la.. Reina - la miré fijamente a los ojos intentando escrutar su rostro ante mis palabras. Siobhan no podía decirse que no fuese una persona que no impusiese respecto; aunque aquel viniese del miedo más que del sentimiento de amor de su pueblo. Las cosas terribles que se rumoreaban que habían llevado a cabo traspasaban la línea de la moralidad y la comprensión. - solo espero que algún día encuentres la paz después de esta persecución. No parece la típica mujer que de su brazo a torcer, pero tu tampoco - Añadí finalmente algo confuso. No quería que se lo tomase por el mal camino al compararla con ella; eso, al fin y al cabo, me parecía una buena cualidad. Y no se podía negar que la perseverancia también era lo mío.

Al ver como cojeaba por el pie, decidí darle unas hierbas mezcladas con un unguento que conservaba todavía de mi vida como pastor. Al fin y al cabo, no era poco frecuente el lesionarse trabajando el campo y mi madre siempre andaba provista de aquel tipo de cosas que le proporcionaba un curandero que había en el pueblo más cercano a nuestra granja. En aquellos momentos pensé que ella lo necesitaría más que yo. Ladeé la cabeza ante su respuesta mientras esbozaba media sonrisa, complacido - Bueno, supongo que yo tampoco cumplo el prototipo de príncipe - Me encogí de hombros mientras que le extendía aquel saco para depositárselo sobre las manos. Mentir no había mentido, después de todo poco llevaba cumpliendo aquel rol que me había visto forzado a tomar y todavía conservaba alguna de mis manías como pastor. dudaba, de hecho, que llegase a perderlas en algún momento. - No tienes que agradecerme nada, es lo mínimo que puedo hacer - Tras la aventura en la que nos habíamos embarcado para recuperar el anillo, todo era poco pues me había ayudado mucho.

Snow había utilizado su recurso contra la Reina en aquellos desagradables seres y no podía evitar que la imagen me turbase. Simplemente por haberme salvado la vida; no me conocía de nada, no tendría porque haberlo hecho y aún así... - Espero que lo hagas, y si necesitas ayuda, siempre puedes acudir al reino. En mi castillo no puede hacerte nada si eres una invitada, y menos aún sino llegara a enterarse. Quizás allí podrías encontrar algo que te ayudase - Le guiñé un ojo. No sabía cuan ciertas eran mis palabras porque no estaba demasiado familiarizado con el protocolo, ni con la gente que acostumbraba a ir al castillo. Simplemente esperaba que hubiese algo de razón en aquellas palabras - En lo de que eres ingeniosa no voy a entrar en discusión porque estoy completamente de acuerdo. ¿Cortar un árbol y dejarlo en mitad del camino? - dije bromeando y solté unas carcajadas. Eso había sido por lo menos ocurrente.

Me agradeció que le permitiese quedarse con las joyas, a lo que yo me encogí de hombros. - como has dicho, el castillo está lleno de eso y sinceramente, para mi no tienen ningún valor - me encogí de hombros. Podrían haber sonado prepotentes mis palabras, aunque era cierto. No por el sentido de que tenía muchísimas riquezas y me sobraban, sino por el de que siempre había sido un chico humilde y no sabía apreciar aquellas joyas. Además, si le eran útiles para algo, se las daba gustoso. - Además, como ya te he dicho.. Lo único que importaba era el anillo de mi madre. Si no hubiese ido en la bolsa no me hubiese tomado tantas molestias para recuperarlo - Sonreí mientras la miraba a los ojos. La situación estaba siendo bastante cómica, hablando de eso con la persona que lo había robado en primer lugar. Volví a agarrarlo y coloque la piedra hacia el sol, para que iluminase la gema verde engarzada en el. - Quizás sea lo menos valioso a ojos de un joyero, pero para mi es demasiado importante - Dije aquello último con unas trazas de dolor al pensar en todo lo que había dejado detrás. Me quedé en silencio unos segundos cuando mencionó a Abigail. Sí, suponía que aquello era cierto. "Mi prometida". - Sí... supongo que tienes razón. Seguramente los guardias me estén buscando ahora mismo temiendo que haya escapado. - Suspiré profundamente. Mis ojos se volvieron a clavar en los suyos; en realidad, no quería irme de allí aunque el peso de mis obligaciones parecía querer arrastrar a mis pies de nuevo hacia el castillo, temiendo que la amenaza del rey llegase a cumplirse - Y tu tienes que ir a un lugar alejado donde la Reina no pueda alcanzarte.

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Re: Snow Falls

Mensaje por Savannah L. Hastings el Dom Dic 09, 2012 12:43 pm

Por supuesto que me refería a Siobhan a aquella figura materna que había tenido en mi vida pero que poco había ejercido como tal. Siempre la había notado a un lado, como si estuviese en un segundo plano y en aquello también contribuía mi padre que siempre parecía ponerme por delante de su propia esposa. – La verdad es que es bastante… insistente. – Acabé diciendo y al mismo tiempo un atisbo de sonrisa cruzó mi rostro. Insistente y una mujer que no se detenía ante nada. No le había bastado mandar al Cazador conmigo al bosque para que me matase, sino que cuando vio que no lograba su ansiado cometido ahora mandaba a los guardias a por mí. Mejor dicho, había puesto precio por mi cabeza y había llenado los troncos del bosque con aquellos dichosos carteles que en su mayoría yo arrancaba, arrugaba y lanzaba bien lejos.

Yo lo cumplía. Había cumplido el prototipo de princesa toda mi vida. Había sido precisamente ella la que había hecho que acabase de aquella vistiendo ropas que para nada iban con mi condición, con mi sangre azul. – Bueno… supongo que eres la manzana que cayó lejos del árbol, ¿no? Pasa en todas las familias. – Ladeé ligeramente el rostro antes de atusarme el cabello negro y poner uno de los largos mechones detrás de una de mis orejas.

Solté una carcajada ante lo que dijo. – Aprecio la ayuda, pero aparecer públicamente en otro Reino… - Negué con la cabeza. – Por mucho príncipe que tú seas, ella sigue siendo muy poderosa. No tienes ni idea… - Y yo sabía de sobras que su padre había sido aún más poderoso cosa que me llevaba a cuestionarme en múltiples ocasiones qué había pasado con el hombre que el día la boda simplemente pareció desaparecer, como si se hubiese esfumado en el aire… y eso que era el que más entusiasmado estaba de los Mills. No lo entendía. – Así que mejor me sigo ocultando en el bosque… - Le dije sonriendo ligeramente antes de ponerme en pie. Dolía pero era perfectamente consciente de que podría con ello. – Tengo que admitir que fue una gran idea… - La sonrisa en el rostro se me ensancha ligeramente al tiempo que apoyo mi pie dolorido en el suelo sin dibujar una mueca de dolor en el rostro que me contengo.

Sí, eso ya me lo había dicho en bastantes veces a lo largo de nuestra aventurita aquel día en ese bosque. Me había quedado bastante claro que solo quería recuperar el anillo de su madre, yo misma de haber tenido algo de mi madre bajo mi posesión hubiese hecho lo indecible para recuperarlo en caso de perderlo. Lástima que no tuviese nada que me recordase a ella, ni tan siquiera una mísera joya, aunque teniendo en cuenta la forma en cómo tuve que huir de Siobhan, nada más que con lo puesto, poco podría haberme llevado a mi vida en el bosque que perteneciese a mi madre. – A veces es más importante el lazo emocional que tenemos con los objetos que valor “real”. ¿Además quién decide cual es su valor real? Puede que sea el objeto más inútil y infravalorado del mundo pero para ti signifique eso precisamente, el mundo.- Dije con sencillez aunque supuse que él me habría entendido. Ya no me parecía tan superficial como en un primer momento e incluso llamaba mi curiosidad, pero él tenía unos deberes para con su reino y yo tenía que seguir huyendo de mi madrastra, así que tendría que tapar aquella curiosidad y seguir adelante.

Me quedé mirando el anillo que él alzaba hacia el sol. – No creo que llegué a tener nunca uno de esos. – Después de todo había dejado de creer en el amor verdadero y en todas esas ñoñadas. Tal y como él decía seguramente lo estarían buscando por todos lados. – No te entretengo. Los dos hemos conseguido lo que queríamos. – Sí, era mi forma de despedirme. – Si necesito algo… me encontrarás. – Bromeé recordando lo que me había dicho mientras yo huía en caballo el día que le robé.

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Re: Snow Falls

Mensaje por William A. Sullivan el Mar Dic 25, 2012 12:58 pm

No me hizo falta demasiado esfuerzo para comprender lo que Snow me quería decir con aquello. Sí, definitivamente Shiobban no parecía de las típicas personas que dejaban correr algo; por lo que había escuchado, era bastante obsesiva cuando se le metía una idea en la cabeza y no se detenía hasta lograr sus propósitos, lo que normalmente no le llevaba demasiado tiempo. En ese momento un pensamiento de preocupación hacia la chica surgió en mi mente aunque por lo que había visto aquel día, sabía defenderse perfectamente sin la ayuda de nadie. aquel pensamiento hizo que mis preocupaciones hacia ella se disipasen y me pusiera muy optimista respecto a su futura situación - Estoy seguro de que por más que lo intente.. poco conseguirá. No sé cual de las dos diría que es menos insistente que la otra.. Aunque claro, según lo que he escuchado y por lo que he visto es en lo único en lo que podríais llegar a pareceros. solo espero que tengas toda la suerte del mundo y que logres tus objetivos - hablaba con sinceridad. No le deseaba ningún mal deseo sino todo lo contrario. Podía notar que aquella epopeya nos había unido más de lo que había creído, creando por así decirlo una relación de camaradería entre ambos.

No oculté una risa por su comentario. ¿La manzana podrida? Más bien el gemelo impostor, aunque aquel era un secreto que había jurado mantener por la seguridad de mi madre. - Sigamos que no soy fácil de dominar y tengo otro tipo de aficiones, eso es todo - Me encogí de hombros, restándole importancia a aquel hecho y sonriéndole brevemente. Seguía un poco sorprendido por el camino que habían llevado las cosas desde que nos habíamos conocido, no era demasiado normal.

Escuché asintiendo con sus palabras. La verdad es que había sido una estupidez, aunque no estaba tampoco del todo seguro como eran las relaciones del rey George con la Reina Malvada. Si existía algún tratado de alianza o paz entre nuestros reinos. Pese a ello, dudaba que quisiera arriesgar su castillo por protegerla a ella y eso era algo que me molestaba. Al fin y al cabo, creía que ocupar un puesto de tal calibre requería también que debía ocuparse de la protección de todos los ciudadanos aunque conllevase riesgos. Lo único que estaba claro es que en la corte lo único que movía a los miembros era la codicia y el poder sin importar absolutamente no. - Y supongo que mi padre tampoco lo toleraría por miedo a que su puesto corriese peligro - La palabra padre había sonado demasiado extraña de mis labios incluso para mi. Miré hacia otro lado para recuperar un poco el porte. No podía permitir que nadie sospechase ni lo más mínimo de aquello ya que tenía demasiado que perder.

Ella parecía comprender completamente mis palabras. Sonreí al escucharla mientras que pensaba que tenía completamente la razón. No era el valor material de los objetos lo que les otorgaba la importancia que les dábamos, sino nuestras propias vivencias que habíamos asociado con ellos, lo que significaba para nosotros. Con gusto habría dado todo el oro que me ofreciese el rey Midas para recuperarlo ya que para mi toda aquella riqueza no significaba nada. Había sido toda la vida un simple pastor y pasase el tiempo que pasase, nada ni nadie cambiaría aquel hecho. - Y es gracioso que justamente me lo robases, ni que hubiese sido a propósito... - dejé aquello en el aire, mientras arqueaba una ceja como si dejase una duda en el aire. A los pocos segundos negué con la cabeza, indicándole que estaba de broma. Aunque hubiese querido hacérmelo a propósito, nadie conocía el valor sentimental que tenía por el anillo.

Parecía que finalmente la hora de la despedida había llegado. - Siempre te encontraré... no lo olvides ni lo dudes - ladeé ligeramente el rostro mientras le sonreía radiantemente a pesar del dolor y las heridas. giré sobre mis pasos y comencé a encaminarme de vuelta hacia el castillo por la carretera de los trolls. Casi no había avanzado, cuando algo me impulsó a girarme y mirar como Snow se alejaba sobre aquel corcel. Me quedé unos segundos de pie, viendo aquella estampa como si fuese estúpido. Sacudí con la cabeza para volver a apoyar los pies sobre la tierra, giré y de nuevo comencé a encaminarme hacia aquella prisión llena de lujo y ostentosidad.

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